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martes, 2 de septiembre de 2008

Chávez y Bush: socialismo Vs. capitalismo?


Chávez y Bush: ¿socialismo Vs. capitalismo?


Hay una nueva etapa de la confrontación Chávez- Bush, correspondiente a referencias directas. El Presidente de los EEUU -contraviniendo lo que hasta ahora había sido su política de no referencia directa al Presidente Hugo Chávez- hizo alusión a las medidas anunciadas con respecto a la nacionalización de empresas ligadas a la Telefonía Nacional (CANTV) y el sistema eléctrico, resaltando que las mencionadas medidas no contribuyen a la mejora de las condiciones de vida del venezolano.

Está referencia de Bush, debe ser entendida en el contexto nacional. Tanto la compañía objeto de nacionalización en el sector eléctrico, como la de telecomunicaciones, tienen participación el capital norteamericano. Por otra parte, esta etapa de nacionalización anunciada por Chávez se traduce en un momento de profundización del denominado socialismo del siglo XXI.

Pareciera estar precipitándose una confrontación entre capitalismo - neoliberalismo- y socialismo. No obstante, por encima de la diatriba entre los Presidentes de Venezuela y EEUU, hay una enorme realidad: la mutua conveniencia. Tanto Venezuela como EEUU, por encima de los látigos y fustigaciones de sus representantes y funcionarios, mantienen un intercambio comercial de gran magnitud: en el 2006, ambos países mantuvieron un intercambio que alcanzó los 11,6 millardos de dólares, cifra nada desdeñable de intercambio.

Asimismo, la colaboración de compañías como Exxon, Chevron, Texaco, en los procesos de conformación de las empresas mixtas es de primera importancia. La conflictividad verbal entre los EEUU y Venezuela, más específicamente entre Bush y Chávez, es meramente simbólica, en realidad los intereses nacionales - tanto del Estado como de los grupos económicos- no ha sido afectado. La conveniencia es recíproca: a los EEUU les interesa mantener los niveles de intercambio comercial, sobre todo en el área petrolera y a Venezuela, le interesa seguir siendo uno de los principales proveedores de petróleo. Las diferencias radican en torno al modelo de Estado. Incluso en esos modelos hay cierta sintonía: hasta ahora el gobierno de Chávez sigue desarrollando - a pesar del discurso nacionalista y socialista- un modelo de desarrollo económico esencialmente capitalista. Las formas de apropiación y generación de ganancias, en el modelo de Estado de Chávez tiene el mismo impacto explotador que el Estado de Bush. No decimos que sea coincidentes, señalamos que ambos se apropian de los excedentes generados por el factor trabajo de los empleados, sólo que las ganancias en el caso del modelo venezolano están siendo empleadas en el desarrollo de un sistema de asistencia social, mientras que la capacidad del Estado Norteamericano para avanzar en una política social de amplio espectro, es cada vez menor.

En el caso de Chávez, la idea de Socialismo del Siglo XXI, debería estar acompañada por un replanteo de la relación Estado-sectores productivos, que hasta ahora - insistimos en ello- sigue manteniendo las mismas claves de uso de lo que Marx denominó ley del trabajo-valor.

Una verdadera confrontación socialismo-capitalismo, no estaría determinado sólo por el problema de la propiedad privada, sino que también incluiría lo relativo a las formas de incentivo de mecanismos de generación de riquezas, a través del desarrollo del capital social, como una opción a la lógica capitalista, esencialmente basada en valores privados y personalistas.

La confrontación Chávez- Bush ha sido - hasta los momentos- muy discursiva, claro está con las excepciones de la mediación de los EEUU en las condiciones de Abril de 2002, y la constante presión internacional y el bloqueo unilateral contra Venezuela, en lo relativo a la venta de armas, y que se ha traducido en la apertura del Gobierno de Chávez a otros frentes estratégicos, como Rusia, China, España y Brasil.

Hasta ahora, en esta nueva etapa de confrontación, se anuncia un recrudecimiento de la confrontación, pudiendo llegar más allá de la diatriba verbal y pasar a otro nivel de confrontación, que afecté los intereses económicos recíprocos, sin embargo - a mi entender- está etapa se encuentra lejana todavía.

Las declaraciones de Chávez, en respuesta a los comentarios de Bush, atacan dos cuestiones esenciales de la vida política norteamericana: 1) el problema del modelo de toma de decisiones en los EEUU, sobre todo en lo referido a mecanismos de democracia directa y pulcritud del sistema electoral y 2) el tema de Irak, en donde el Gobierno de Bush ha insistido en ignorar las sugerencias sobre un cambio en la estrategia militar y se mantiene en un camino que reproduce varios de los errores cometidos en el conflicto con Vietnam, en la década de los 60 y 70, del pasado siglo XX.

Finalmente, el gobierno de Bush, continúa equivocado en su estrategia contra Chávez. En esta etapa pronunciarse sobre los procesos de nacionalización, no hacen sino crearle una base discursiva- nacionalista de gran impulso al chavismo, de hecho estos anuncios no afectarán - para nada- las intenciones nacionalistas de Chávez, por el contrario le dan nuevos motivos. No creemos que esta etapa de confrontación vaya más allá de lo discursivo, pero abre una nueva brecha de distancia entre las concepciones del Estado, falta ver sí el chavismo es capaz de superar los elementos heredados de la estructura de explotación y apropiación de ganancias de los factores de poder, sí es así entonces se podrá hablar de un Socialismo del Siglo XXI, de lo contrario será simplemente otro modelo socialdemócrata.

Dr. Juan E. Romero J.

Historiador/Profesor LUZ

01/02/2007

BUSH Y CHÁVEZ: LUCHA POR LATINOAMERICA

BUSH Y CHÁVEZ: LUCHA POR LATINOAMERICA


Recientemente, tanto el Presidente George W. Bush como el Presidente Hugo Chávez, realizaron una gira por Latinoamérica. Para el Presidente de los EEUU, se tradujo en un intento - tardió- de "mirar" con atención los profundos intereses y preocupaciones que su Gobierno tiene en la región. Lamentablemente para la gestión de los republicanos que acompañan a Bush, las condiciones - y ambiciones- mundiales no le han permitido inmiscuirse más en los asuntos latinoamericanos. La aventura de Afganistán e Irak, ha desviado la atención de la política exterior norteamericana, tradicionalmente preocupada de las "desviaciones" latinoamericanas.
Los intentos por controlar las reservas de petróleo de Irak, reactivar su industria de hidrocarburos, aunado a la incidencia entre shíitas y sunnitas en ese territorio, han sido preocupaciones más significativas para Bush, que lo sucedido en Latinoamérica.
Esa actitud, ha sido un error político. Mientras Bush ha estado preocupado por la "lucha contra el terrorismo", en nuestra región se ha generado una profunda crisis institucional, asociada con los sistemas políticos que años y años de ingerencia de los EEUU fueron conformando, buscando instituir en toda Latinoamérica el "two-party sistem", o sistema bipartidista estable, que permitiera asegurar las condiciones de explotación y aprovechamiento de los recursos naturales y la fuerza de trabajo. En estos casi ocho años de gobierno de Bush, partidos tradicionales e históricos como el Conservador en Colombia, la democracia Cristiana en Chile, el partido Peronista en Argentina, Acción Democrática en Venezuela, entre otros, han experimentado una profunda crisis de liderazgo que les ha impedido "entender" las condiciones del cambio histórico en cada uno de esos espacios. Por otro lado, los movimientos sociales, asociaciones civiles, grupos de presión, actores sociales, han elaborado nuevos marcos interpretativos que les han facilitado la tarea de incentivar la acción colectiva más allá de los canales formales previstos por esos partidos históricos. El resultado ha sido el surgimiento de formas de protestas que devienen en liderazgos personalistas y movilizantes, difíciles de controlar en el sentido establecido con los partidos históricos. Por otra parte, este tipo de liderazgos ha enarbolado banderas de reivindicación social y propuestas antiglobalizadoras que han enturbiado la tradicional incidencia de los EEUU sobre la política interna en cada uno de los países de la región.
El gobierno de Bush, procura en este momento, en unas condiciones desventajosas, derivadas de la enorme resistencia antibélica generada por su política agresiva en Irak, aunado a la pérdida de mayorías en el Congreso, mantener una política de "atención" a Latinoamérica, centrándose en dos figuras contradictorias del liderazgo político en la región: Uribe y Lula, los presidentes de Colombia y Brasil.
Para Uribe, es una ratificación de su alianza establecida desde un inicio para buscarle una salida militar al conflicto colombiano, mediante la concesión de cualquier tipo de condiciones sociales, militares y estratégicas para que los contingentes de "asesores civiles" norteamericanos trabajen en territorio colombiano. Eso se traduce en una "ocupación" efectiva por parte de personal civil y militar de los EEUU de amplías zonas colombianas, ligadas a espacios estratégicos con Panamá, Ecuador, Venezuela y Brasil. Para Uribe, la intermediación estratégica con el gobierno de Bush, se ha traducido en una ganancia política que le ha facilitado la modificación de la Constitución para permitir su reelección y granjearse el apoyo de los conservadores, la derecha y los sectores económicos colombianos. Como retribución a ello, Uribe permite el acceso total a las trasnacionales norteamericanas a la exploración de la Amazonas colombiana, la intervención en la explotación petrolera y en general a la intervención de reservas de agua y biomasa en la selva Amazónica.
El caso de Lula, es algo parecido. El Presidente de Brasil, un país que se ha ubicado entre las 0cho (8) economías más fuertes del mundo, ha pasado de un discurso radical que le sirvió para llegar al poder luego de variados intentos, a un discurso de apertura al capital, que se tradujo en resistencias y enfrentamientos en su propio Partido de los Trabajadores (PT). Lula se ha manejado en la típica ambición de liderazgos latinoamericanos, eso es entre la ambiguedad y el compromiso. Ambiguo pues sus posiciones como líder sindical que fue se han flexibilizado para permitir el establecimiento de empresas trasnacionales que han elevado la inversión y el empleo en Brasil, a costa de las reivindicaciones sindicales. Con el compromiso, pues sigue siendo una figura emblemática del surgimiento de la izquierda en la zona.
Para Bush, recurrir a estos dos liderazgos, es una forma de intentar minimizar sus errores de atención a las necesidades de la región, al mismo tiempo que pretende construir un contraliderazgo al populismo radical y étnico impulsado por Chávez, y que ha tenido impacto en Ecuador con Rafael Correa y en Bolivia, con Evo Morales. De hecho la gira de Chávez estuvo centrada en el impulso de los movimientos sociales antiglobalizadores, con enormes lazos con las luchas étnicas en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile.
Para Chávez, la gira significó avanzar en la construcción de escenarios regionales que le permitan extender su liderazgo más allá de las fronteras venezolanas. Ello debe entenderse como una consecuencia de la abrumadora hegemonía construida después de las elecciones de diciembre de 2006 en Venezuela. Chávez pulverizó los partidos históricos (AD y COPEI) ligados a la socialdemocracia y el socialcristianismo, y avanza hacia la estructuración de una fuerza política pensada en el sentido de los bloques históricos de poder planteados por Gramsci en Italia.
Para Chávez se trata de crear condiciones similares a las establecidas en Venezuela, sin caer en una excesiva ingerencia, para facilitar la emergencia de liderazgo sociales con bases étnicas y populares que confronten con los modelos de partidos impulsados por los intereses norteamericanos. Eso se traduce en apoyos sociales y económicos, aprovechando la bonanza petrolera para gobiernos como el de Correa y Morales.
En este sentido, la gira de ambos presidente (Bush y Chávez) tuvo un punto en común: la construcción de asociaciones de liderazgo hemisféricos, sólo que en sentido contrarios. Para Bush están pensados como una cuña de impulso a la integración al ALCA, para Chávez como una base de apoyo para el ALBA. El resultado: la activación de un ciclo de protesta muy corto en toda Latinoamérica al mismo tiempo. Violencia y movilizaciones en Colombia, Uruguay, Brasil, protestas y actos masivos en México, Nicaragua, Panamá, Venezuela.
La conclusión clara: muy tarde la reacción y la preocupación expresada por el gobierno de Bush en la zona. Está en marcha un proceso de crisis institucional de las formas políticas en América Latina que será muy díficil de parar a través de la intermedicación de las agencias y el apoyo de los EEUU.
Dr. Juan E. Romero
Historiador- Profesor Universitario
La Universidad del Zulia- Venezuela
juane1208@gmail.com
03/04/2007