Es un espacio dedicado a la reflexión acerca del proceso histórico y político venezolano desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999. Pretendemos ser un espacio de discusión académica sin las desviaciones ni alteraciones del momento político, esto hecho desde una perspectiva multidisciplinaria
jueves, 6 de mayo de 2010
PLAN COLOMBIA II Y LA GEOPOLÍTICA DE VENEZUELA
EL CONTEXTO GEOPOLÍTICO DE FINALES DEL SIGLO XX
El anuncio de la instalación de un conjunto de bases militares en territorio colombiano, con el apoyo, presencia y asesoría norteamericana no debe ser visto en forma descontextualizada. Toda la dinámica obedece a un marco general, que se ubica en el denominado Proyect for The New American Century (PNAC) o Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, formulado en 1992, esencialmente por dos (2) personajes muy destacados en el gobierno de George W. Bush: Paúl Wolfowitz y Donald Rumsfeld. En él se identificaban los retos para la Seguridad y Defensa de los EEUU en los inicios del siglo XXI, haciendo hincapié en la necesidad de obtener un mayor control sobre las fuentes abastecedoras de petróleo a la economía y la industria norteamericana.
De tal forma, que el PNAC identificó las prioridades a desarrollar por la política exterior norteamericana en los años finales del siglo XX y principio del XXI. Entre las acciones del PNAC, se estableció la necesidad de fortalecer los lazos estratégicos con países latinoamericanos, impulsando al mismo tiempo proyectos de integración económica. El lapso comprendido entre la formulación del PNAC y su configuración estratégica en el gobierno de George W. Bush, sirvió para hacer una propuesta mucho más ambiciosa, que derivó en la pretensión de obtener una hegemonía política, militar y económica en todo el contexto mundial. Los acontecimientos que terminaron con los sucesos del 11 de septiembre de 2001, le otorgaron a los EEUU la excusa perfecta para adelantar la completa implementación de los postulados del PNAC.
La geopolítica de los EEUU insistió en la preponderancia militar y la asociación estratégica con los denominados “estados tapón” o “estados de contención”, ubicados en espacios estratégicos-territoriales considerados claves para los intereses de los EEUU. En este marco, es que surge la propuesta de ejecución del Plan Colombia, inicialmente planteado y desarrollado entre 1998-2007, que incluyó – en función del logro de los objetivos de fortalecimiento militar-estratégico de los EEUU en la región- la instalación, entrenamiento y equipamiento de nuevos grupos de combate en las fuerzas armadas colombianas. Militarmente se tradujo en: 1) instalación y puesta en funcionamiento de cinco (5) radares en zonas diversas de Colombia (Isla de San Andrés, Riohacha, Vichada, San José de Guaviare y Leticia), 2) conformación de Brigadas de Acción Rápida (BAR) destinadas a movilizar un conjunto de efectivos militares con gran poder de fuego y acción contrainsurgente y 3) reforzamiento de bases militares ubicadas en Tres Esquinas (Putumayo, frontera con Ecuador) y Tolima. Detrás de toda la excusa de la lucha contra el narcotráfico se encuentran jugosos contratos económicos coordinados por empresas transnacionales norteamericanas tales como DynCorp (entrenamiento de militares y policías), Lockheed Martin (radares y mantenimiento aviones), Bell Helicopter Textron (venta y mantenimiento de helicópteros Blackhaw), Sikorsky Aircraf (equipamiento y venta helicópteros de combate), que han permitido que Colombia incremente su capacidad militar y su poderío de reacción ofensiva, creando serios desequilibrios estratégicos en Sudamérica.
El SIGNIFICADO DEL PLAN COLOMBIA II
La 1era fase del Plan Colombia, desarrollada hasta el 2006, incluyó una inversión de 10 mil 700 millones de dólares, que permitió aumentar la capacidad militar de Colombia, elevando sus fuerzas armadas por encima de 400.000 efectivos, una cifra muy superior a los 160.000 militares con que contaba antes de 1998. La II Fase del Plan Colombia, denominada Estrategia para el Fortalecimiento de la Democracia y el Desarrollo Social, significa una inversión de 43 mil 800 millones US$, la mayoría en equipamiento, mantenimiento y fortalecimiento de la estructura militar. No se debe perder de vista, que esta fase tiene como epicentro de acción las zonas fronterizas con Ecuador y Venezuela, aumentando la tensión entre el gobierno de Uribe con Chávez y Correa.
El alcance de esta fase del Plan Colombia, no ha sido suficientemente explicado por parte de las autoridades colombianas, quienes se han negado a la circulación pública de los términos del acuerdo con los EEUU, uno de los aspectos del controvertido Plan. Ello ha generado enormes resistencias, provenientes del Consejo de Defensa Sudamericano de la recién creada Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), organismo impulsado desde la convergencia geopolítica de Venezuela y Brasil, con la anuencia y apoyo de los presidentes de Bolivia (Evo Morales) y Ecuador (Rafael Correa), así como de Cristina de Kisnher (Argentina).
Hay un aspecto adicional que hasta ahora no ha sido muy nombrado, es el tema de los yacimientos de hidrocarburos existentes en el Golfo de Venezuela. Como se sabe, Colombia mantiene una controversia con Venezuela producto de la reclamación de espacios marítimos (plataforma continental, mar territorial y zona económica exclusiva) en esa localidad geográfica. La reclamación se basa en el hecho que Colombia cuenta con 36 kilometros de costa en el Golfo, derivado de la distancia existente en Punta Espada (sitio donde comienza el Golfo de Venezuela) y Castillete (frontera colombo-venezolana/hito N° 1). Esa exigencia histórica de Colombia, adquiere mayor peso al considerar el hecho que en esa zona se han descubierto enormes yacimientos de petróleo y tomando en consideración que los informes de la Agencia Internacional de Energía (AIE) señalan que a nuestro vecino le quedan poco menos de 40 años de reservas de hidrocarburos, se comprenderá la gravedad del desarrollo de los planes militares en el Caribe por parte de Colombia y los EEUU, para la geopolítica energética del gobierno de Hugo Chávez.
Sí esto no es suficiente, no podemos dejar de señalar que esa Fase II, conlleva el reforzamiento de las bases establecidas en la Amazonía colombiana, con lo cual la amenaza de la presencia militar se extiende hacia Brasil. A todo ello, debe sumársele el clima antinorteamericano propiciado por una izquierda que tiene copado el escenario electoral en toda Sudamérica, con lo que terminamos en una situación de gran tensión para los inicios de la 2da década del siglo XXI.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador e investigador
Juane1208@gmail.com
lunes, 12 de abril de 2010
CHÁVEZ Y EL FIN DE LA DOCTRINA MONROE
La reciente gira por Europa señala un aspecto de la geopolítica de América Latina de la cual habíamos resaltado algunos elementos. Se trata de la culminación de la Doctrina Monroe en el contexto geográfico latinoamericano y sus implicaciones tanto para EEUU como para el resto de los países de Centro, Suramérica y El Caribe.
Como es de todos conocidos, James Monroe presidente de los EEUU entre 1817-1825 formuló estas líneas de acción del gobierno norteamericano que se resumen en tres acciones: 1) negativa a permitir nuevas colonizaciones europeas en América, 2) abstención de los EEUU en los asuntos de Europa y 3) no intervención de los europeos en los gobiernos de América latina. Esas tres acciones se tradujeron y complementaron con las expansiones territoriales de norteamericanas, principalmente a costa de territorio mexicano, la compra de Luisiana a Francia y la adquisición de la Florida a España; con ellas los EEUU se enrumbó a la consolidación de una hegemonía en la región que se ha visto disminuida en los últimos años.
El gobierno de George W. Bush, ha escogido tener una mayor prioridad para otros espacios geográficos, constreñidos al denominado “creciente mayor” (Asia Central y Oriental, Medio Oriente) en donde tiene intereses asociados al tema petróleo y que le ha permitido intervenir en dos de las mayores reservas energéticas del mundo (Afganistán e Irak). Sin embargo, esa selección ha tenido su costo geopolítico, que se manifestó en la introducción de capitales europeos y asiáticos con inversiones estratégicas en áreas económicas vitales, principalmente asociada con recursos naturales de gran valor geopolítico (carbón, petróleo, gas, puertos, vías de comunicación). Acompañando este proceso nos encontramos una dinámica institucional de surgimiento de nacionalismos petroleros de nuevo tipo en América Latina, principalmente signada por una conciencia histórica del significado geopolítico de los recursos energéticos que disponen. Gobiernos como los de Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, han levantado la bandera de la defensa de los recursos petroleros y lo han empleado para lograr mayores beneficios económicos para sus ciudadanos.
Estos principios de defensa de la soberanía energética, se han enfrentado con la pretensión norteamericana de mantener un espacio de intervención a través de la acción ejecutada por las fuerzas armadas colombianas, que han sido laboratorio de aplicación de la denominada revolución en armamento militar (RAM), que se traduce en la utilización de los avances en ciencia y tecnología en el área militar. Este desequilibrio generado por Colombia en su asociación militar y estratégica con EEUU ha derivado en el acercamiento con otros focos de la arquitectura mundial o del sistema- mundo, particularmente con países como Rusia y China, que tienen interés en el acceso a explotación conjunta de hidrocarburos y gases, y que además han prestado asesoría y apoyo militar a nuestro país y a otros en el área. El resultado de esta modificación de la tradicional área de intervención norteamericana, aunado al surgimiento de países enmarcados en políticas nacionalistas ha derivado en la culminación de la Doctrina Monroe.
Como parte de esa culminación, el gobierno de Chávez adelanta acercamiento con otras áreas estratégicas mundiales. El contacto y alianza estratégica con Rusia y China( que a su vez tienen vínculos comerciales con Brasil y Brasil con nosotros), para generar proyectos conjuntos que se traducen en un incremento de la inversión de esas naciones en áreas asociadas al petróleo y el gas, aunado a la incorporación cada vez mayor de países europeos (Portugal, España, Francia, Italia) en la conformación de proyectos conjuntos de explotación, exploración y refinación de petróleo. No hay que olvidar, que en la medida que se produce la certificación del petróleo pesado de la faja del Orinoco, que nos coloca con un potencial superior a los 270.000 millones de millones de barriles de crudo (cerca de un 25% de las reservas mundiales, superando a Arabia saudita que tiene 180.000 millones de millones), nuestro país cobra mayor significado estratégico. Estas alianzas, que acaba de firmar colocan un cimiento más el entierro de la hegemonía dominante de los EEUU en la región, y abre nuevos espacios para el desarrollo de políticas independientes y de integración sur- sur. En este contexto es que debe ser vista la gira de Chávez a Europa. Asistimos a un momento clave en la nueva arquitectura mundial que hay que seguir con mucha atención.
Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
Historiador
Juane1208@gmail.com
28/07/2008
lunes, 2 de marzo de 2009
En otra columna que publicamos recién celebrado el triunfo de Barak Obama, señalábamos que no teníamos muchas expectativas de cambio en relación con el nuevo presidente de los EEUU. La afirmación la hicimos basado en la comprensión de la naturaleza del sistema político norteamericano, que estructurado como está en una enorme relación con el capital generado por el poderoso aparato económico, que impulsa al sistema- mundo; no puede dejar de vincular su estabilidad y gobernabilidad con la estabilidad conformada sobre la apropiación de la plusvalía producida por las relaciones de producción dominantes.
La sociedad norteamericana, su sistema económico, su aparato burocrático-institucional, el Estado mismo, se conforma sobre una serie de equilibrios entre las formas de poder; a saber: económico, político e ideológico. El poder económico es el que se vale de la posesión de bienes y la capacidad de producirlos, comercializarlos y distribuirlos. El poder político, es aquel que se ejerce a través de la fuerza y su principal expresión política: el Estado. El gran científico alemán Max Weber, definió – con razón- al Estado como la estructura dominante y hegemónica en el uso de la fuerza. Finalmente el poder ideológico, es el que se basa en la posesión de ciertas formas de saber, doctrinas, conocimiento e incluso información.
El poder económico de los EEUU, ha estado edificado sobre el impacto y la capacidad de producción de bienes de los grandes grupos poseedores y explotadores del capital. Las grandes compañías, -esas mismas que hoy se ven afectadas por la crisis especulativa del sistema-mundo, al disminuir significativamente la producción de bienes de consumo y aumentar la especulación financiera- han presionado de tal forma al actual presidente, de manera tal que lo han conducido a “intervenir” en el desarrollo del mercado, procurando con ello salvaguardar las relaciones de poder que explican la posición hegemónica de los EEUU. Los grandes grupos económicos, que durante la gestión de George W. Bush se habían anotado al proceso de conformación de un área geoeconómica a través del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), han visto con suma preocupación las iniciativas de integración económica, social y militar adelantadas a través de MERCOSUR, CAN y recientemente UNASUR. En todas ellas se ha sentido la impronta del gobierno de Chávez, con aciertos la mayoría de las veces y en otras con no tantos, pero siempre presente.
El poder ideológico y político, no ha sufrido grandes cambios en EEUU. La llegada de Obama es sólo una pequeña apertura reformista en la ultraconservadora sociedad norteamericana pero jamás ni nunca, puede ser vista como una alternativa de poder en un sistema político que se ha mantenido prácticamente intacto desde su establecimiento en el siglo XVIII. Obama se ha articulado con los factores de poder político, ha establecido alianzas con los grupos más conservadores del ala radical de derecha en el partido republicano, al mismo tiempo que ha logrado articular a los factores de poder tradicional en el partido demócrata. Muestra de ello es el nombramiento de Hilary Clinton como Secretaria de Estado.
Por lo tanto, las perspectivas que se tiene en el Departamento de Estado acerca del desarrollo de la política en Venezuela no son alentadoras, menos aun con los resultados del referendo del pasado 15 de febrero. La posibilidad – que ha quedado abierta- de permitirle a Chávez no sólo darle continuidad sino profundizar los ajustes socio-políticos del denominado Proyecto Simón Bolívar, con sus ejes articuladores en lo social, lo económico, lo territorial, lo geopolítico son fuente de preocupación para los intereses expresados en los hilos conductores del poder político e ideológico de los EEUU; por ello la naturaleza y sentido del Informe sobre la situación de Derechos Humanos presentado por la Secretaria de Estado recientemente.
Es notoria la levedad del mencionado Informe al notar la ausencia de críticas significativas a la situación de los derechos humanos en Irak, Afganistán, Georgia, México, Colombia, Arabia Saudita y los propios EEUU, por solo nombrar casos muy visibles en el panorama mundial. Se trata de la continuidad de una política tendiente a presentar a Venezuela como un Estado Forajido, es decir violatorio de las normas de regulación del Derecho Público Internacional y con ello buscar un conjunto de sanciones que produzca una asfixia parecida a la que permitió la intervención en Irak. El problema está dado por el hecho que la política exterior de la República Bolivariana ha estado marcada por el uso de la denominada Diplomacia Petrolera, que ha permitido apuntalar el carácter no alineado de nuestro país con los intereses de EEUU en la región. El tema petróleo y nacionalismo petrolero sigue siendo incómodo para la administración de Obama, tal como lo fue para la de Bush, en ese sentido la estructura de la relación con el presidente Chávez no tiene ninguna razón para mejorar; por lo tanto las expectativas creadas por algunos círculos de intelectuales es mera especulación.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
02/03/2009
miércoles, 5 de noviembre de 2008
AMÉRICA LATINA ANTE EL TRIUNFO DE BARAK OBAMA
Las elecciones del 04 de noviembre en EEUU derivaron en un resultado esperado: el triunfo de Barak Obama. Son muchas las expectativas que crea este acontecimiento político no sólo en los EEUU. Para los norteamericanos el 1er elemento evidente es el hecho de ser presidente un miembro de la minoría étnica más significativa, los afroamericanos. Obama rescata parte de los planteamientos políticos de dos de las fuerzas sociales más importantes en EEUU en la 2da mitad del siglo XX: el movimiento de derechos humanos de Martín Luther King y el movimiento de auto reconocimiento étnico de Malcom X. Ambos movimientos y sus líderes fueron reprimidos con rudeza y desaparecidos – o mejor dicho asesinados- sus mentores.
Obama ha utilizado – retóricamente- algunos de los planteamientos esbozados en la década de los 50 y 60 del pasado siglo XX por parte de estos movimientos sociales; pero les ha adicionado una propuesta refrescante de la política norteamericana más allá del señalamiento de la llamada cowboys politics (la política del vaquero), que sostiene la hipótesis de la agresividad wasp (blancos, anglosajones y protestantes en inglés) ante otros factores sociales que componen la sociedad norteamericana. El reto de Obama se manifestará en el comportamiento que asuma ante el stablisment y las relaciones de poder con la estructura económica y militar. Asimismo debe afrontar la recuperación de la economía norteamericana, luego de una desastrosa administración republicana que ha comprometido no sólo los intereses económicos de los EEUU sino del mundo capitalista.
Particularmente no tengo muchas expectativas de cambio en la política hacia América Latina. Lo que sí creo es que el fin de la política guerrerista puede abrir espacios al diálogo directo y a un redescubrir de los EEUU de sus vecinos más cercanos; más aun cuando la estrategia política de la administración Bush se tradujo en un progresivo desplazamiento de las fuerzas más conservadoras en las democracias en América Latina. El nuevo impulso de la izquierda, desde la más radical representada por Chávez hasta la más moderada ejemplificada en las actitudes de Lula y Bachelet, son una muestra del retroceso de la idea de democracia y el planteamiento de la reducción del Estado de Bienestar en el contexto actual. Obama deberá articular un nuevo tipo de relación que maneje el problema real del fin de la Doctrina Monroe, que ha significado la disminución de la presencia y la incidencia de los EEUU en el continente. A esa preocupación, habrá que adicionarle la mayor presencia – económica y geoestratégica- de Europa, particularmente Rusia, España y Francia en inversiones, apoyo y asesoría a gobiernos del área; eso sin contar la circunstancia que el “gigante dormido” –China- ha demostrado su interés en una mayor presencia en Latinoamérica.
Para Latinoamérica, Obama deberá asumir dos retos inmediatos: 1) la transición hacia una mejor relación con sistemas políticos y países ideológicamente distantes de los EEUU (Cuba, Nicaragua, Ecuador, Argentina, Brasil y Venezuela) y 2) recuperar los espacios perdidos como factor de poder hegemónico. Lo primero, demostrará que tan tolerante y efectiva puede ser su política de acercamiento para con esos países y gobiernos, aunado al efecto que pueda tener ese acercamiento con los factores de poder internos. Lo segundo, puede significar que se resemantiza el papel y las formas de tratamiento que adquiere el Departamento de Estado y los cuerpos de seguridad e inteligencia de los EEUU. Esto último tiene sus riesgos: para el stablisment puede entenderse esa acción como un peligro para los intereses del coloso del norte y pudiera presentarse una situación de inestabilidad y confabulación política, tales como las que sufrió John F. Kennedy en la década de los 60 y que terminó con su asesinato.
La posibilidad de un trato directo con personajes como Raúl Castro o el propio presidente Chávez quedan abiertos, sí tomamos como ciertas las aseveraciones formuladas por Obama en la campaña. Una visita a Cuba o Venezuela como parte de una agenda inicial puede constituir una sorpresa para el estilo diplomático de los EEUU y puede servir de base para contextualizar una relación menos conflictiva. Lo que afirmamos es que no creemos, ni confiamos en que la subida al poder de Obama signifique un cambio radical ni de la política, ni los intereses de EEUU en la zona; puede significar un trato menos confrontacional y más directo pero jamás de mayor coincidencia entre las posturas nacionalistas de los Presidentes Latinoamericanos y los propios planteamientos provenientes de los EEUU.
Finalmente, el triunfo de Obama puede traducirse en un rescate de lo político como ejercicio de virtud cívica y de reconocimiento de la diferencia. El hecho que el propio Obama sea asumido como una representación de minorías tradicionalmente maltratadas es una esperanza que debe ser considerada. Ya veremos lo que sucede, cómo sea se abre una compuerta de análisis y expectativas muy significativas para la interpretación política de la realidad.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
05/11/2008
Juane1208@gmail.com
domingo, 28 de septiembre de 2008
Chávez y las Zonas de Defensa y Seguridad Integral

Chávez y las Zonas de Defensa y Seguridad
Cuando Chávez anunció en agosto de este año, la nueva ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (LOFANB), se produjo un gran revuelo por la “militarización” de la sociedad civil y la politización del estamento militar. Ese planteamiento resulta falaz y fútil en su contenido. Cuando hablamos de militarización nos referimos lo entendemos como un movimiento social que puede llegar a constituir un régimen político, en el cual los militares, sobrepasando los límites de su función, transforman los valores y las actitudes que les son propias, convirtiéndolas, elevándolas al ápice de la jerarquía categorial, en una filosofía y hasta en una Razón de Estado.
En esos términos se trata de una sociedad que gira alrededor de la idea o representación que tienen los militares de la realidad. Nada más lejano de lo que realmente ocurre. Sin embargo, esa discusión manejada en la agenda pública que se presenta en los medios de comunicación, no dejó percibir la importancia geoestratégica que contenía la LOFANB.
Uno de los aspectos claves en esta Ley, es lo referente al planteamiento geopolítico. Históricamente nosotros habíamos mantenido una posición subsumida en los intereses estratégicos de los EEUU, producto de la aplicación de la denominada Doctrina Monroe y sus consecuencias desde el punto de vista militar. Quizás la única excepción viene dada por la convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826 por parte de Simón Bolívar, pero de resto – y sobre todo después de la II Gran Guerra (1939-1945)- nuestro país mantuvo un poderío militar basado en el apoyo y sostenimiento norteamericano a cambio de la sumisión doctrinaria. Eso se tradujo en un desdoblamiento de los lindes fronterizos y los espacios marítimos con su consecuente pérdida de soberanía. Es esa una contundente realidad que fue planteada en la Reforma Constitucional mediante la modificación de los Artículos 11 y 16 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). Chávez entendió que era necesario replantearse en el contexto geoestratégico mundial la posición de los lindes fronterizos aunado a la socialización del tema de la seguridad y defensa, más allá de una óptica meramente militar. Por ello la LOFANB señala que el problema de la Seguridad es un hecho de co- responsabilidad entre militares y civiles; para ello implementa las Zonas de Defensa Integral Estratégicas que son planteadas en el Art.24 de la ley.
Las Zonas de Defensa Integral, son entendidas como un espacio del territorio con características geoestratégicas, y se establecen según la Gaceta Oficial N° 39.016 del 15 de septiembre del presente año cinco (5): 1) la región occidental (Falcón, Lara, Zulia, Táchira, Trujillo y Mérida), 2) región los Llanos (Guárico, Cojedes, Apure, Barinas y Apure), 3) región oriental (Anzoátegui, Monagas, Nueva Esparta y Sucre), 4) región Guayana (Amazonas, Delta Amacuro y Bolívar) y 5) región central (Miranda, Vargas, Carabobo, Aragua, Yaracuy y el Distrito Metropolitano). Esas zonas son claves para la explotación y control de fuentes de agua, recursos de bioma, petróleo, minerales estratégicos entre otras cosas. Sin embargo, deja por fuera todo lo referente a los espacios marítimos donde tenemos 550.000 Km2 en el frente Caribeño y 300.000 Km2 en el frente Atlántico. Creemos que eso representa una debilidad geoestratégica terrible pues sigue dejando indefenso el espacio marítimo, más aun cuando ha sido reactivada la IV Flota norteamericana cuyo espacio de acción es precisamente esa zona.
El Caribe y el Atlántico son dos frentes claves para el desarrollo de nuestra geoestrategia de seguridad pues incluyen recursos marítimos, de flora y fauna, aunado a las reservas gasíferas que tenemos en la frontera marítima con Trinidad y Tobago. No obstante, más importante aun es la posibilidad que tenemos de ejercer plena soberanía sobre un amplio espacio (más de 850.000 Km2) que hasta ahora se han mantenido totalmente desguarnecidos.
Hemos planteado ante miembros de la Asamblea Nacional esta observación y esperamos que sea sometida a consideración, dada la significación que tiene para una prospectiva de seguridad y defensa de Venezuela. Asimismo, eso implicaría una articulación de las autoridades civiles y militares para permitir que esos lindes marítimos puedan alcanzar su plena potencialidad y entren en la dinámica de integración económica que se da en el Gran Caribe, pues como se recordará aparte de Margarita, ninguna de las islas, islotes, archipiélagos que tenemos ahí (más de 180) están consolidados desde el punto de vista social, territorial y económico. Esperamos poder corregir esa situación.
Dr. Juan Eduardo Romero
28/09/2008
jueves, 18 de septiembre de 2008
La situación socio- política en Venezuela
jueves, 4 de septiembre de 2008
Bolivia: crónica de un conflicto anunciado
Hay veces en que el oficio de historiador resulta muy pesado, sobre todo cuando en base a la aplicación de la prospectiva y la interpretación de los procesos sociales vemos aproximarse el conflicto social. En el caso de Bolivia, anunciábamos en una de nuestras columnas pasadas la eventual conflictividad en nuestro hermano país.
Era de esperarse: Bolivia se encuentra en un momento clave de la reacción de la izquierda emergente en Latinoamérica. En su espacio territorial se viene desarrollando una experiencia histórica para el Altiplano Andino, que corresponde a la máxima expresión de la irrupción de movimientos sociales indígenas, que reivindican su derecho a organizarse y ser responsables de la dirección de las gestiones públicas, echan atrás más de cinco (5) siglos de exclusión y sometimiento. Esta situación impacta las relaciones de poder y las redes de intereses que han prevalecido en su historia republicana.
Las expresiones segregacionistas, sociocéntricas manifestadas por el prefecto de Santa Cruz revelan los profundos odios raciales presentes en el país fundado por Bolívar y Sucre. Se trata de cómo una élite ligada a la explotación de los recursos naturales para su propio beneficio, se siente amenazada ante las nuevas líneas definitorias de las acciones estatales establecidas en el proyecto de Constitución presentado por la Asamblea Nacional Constituyente. Hay una contundente confrontación sustentada en dos visiones antagónicas de la sociedad boliviana; por un lado nos encontramos la perspectiva de integración social de unos espacios que históricamente habían estado segregados y sometidos; que en esta coyuntura crítica se asumen como reivindicativos de sus raíces culturales aymaras y entienden que es necesario el control social sobre las escasas bondades económicas existentes. Por la otra parte, nos vemos frente a las iniciativas foráneas que emplean los vehículos de siempre: empresarios, medios de comunicación y movimientos sociales enmascarados en un discurso democrático, pero que en sus manifestaciones se revelan profundamente intolerantes y antidemocráticos.
Nos es casual, que cuando procedemos a realizar análisis comparativos nos encontramos en Bolivia, Venezuela, Colombia, Ecuador una misma matriz: sectores económicos, históricamente poderosos que se resisten a los procesos de cambio y democratización de las bases económicas de la sociedad, que trabajando conjuntamente con movimientos sociales – conformados por jóvenes de diversos origen social- asumen la “defensa” de valores individuales, en una perspectiva esencialmente liberal acerca del bienestar individual sobre el colectivo. Todo ello matizado a través de los medios de comunicación que le brindan su apoyo irrestricto. Sin embargo, lo más grave ocurre detrás de las sombras: el apoyo trasnacional mediante el financiamiento a organizaciones y movimientos sociales bajo la excusa de programas de fortalecimiento democrático, auspiciados incluso desde el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Cabe preguntarse: ¿ porque esta conflictividad en este momento?. La respuesta es múltiple y en parte ya la hemos asomado: la iniciativa de democratizar y ampliar los procesos de reconocimiento de la ciudadanía cultural, entendido como la incorporación de grupos sociales y étnicos socialmente desplazados de la toma de decisiones y del ejercicio del poder, a pesar de ser mayorías numéricas. Eso se traduce en una verdadera apertura democrática nunca antes existente, pero sobre todo es un cambio cultural difícil de entender en sociedades con estructuras de castas como Bolivia: que los sujetos sin voz se alcen y transformen en actores sociales contundentes y dinámicos, sin importar sus orígenes étnicos o su herencia familiar.
Hay otro factor de especial relevancia y está asociado al momento de cambio geopolítico que experimenta Latinoamérica. Los países desarrollados, organizados en el llamado G-8, disponen cada vez de menos fuentes de energía. La mayoría del consumo energético global – casi el 80%- se va, sectorialmente hablando, en transporte e industrias, ligados al desarrollo capitalista. Menos del 30% se dedica al consumo en hogares, escuelas, hospitales y otras áreas importantes. Las grandes áreas de explotación petrolera, las zonas ubicadas en Asia central y Oriental, medio oriente, entre otras zonas conocidas como “el creciente mayor” se encuentra sometidas a una conflictividad enorme, aspecto este que dificulta contar con una producción constante de energía amén de aumentar los costos de producción. En este punto se inserta la realidad latinoamericana: Bolivia, Ecuador, Venezuela , Colombia y Brasil constituyen el denominado “creciente menor”, que cuenta con importantes reservas estratégicas en gas y petróleo que lo convierte en centro de atención por los países industrializados.
La provincia de Santa Cruz, no sólo es la más importante en recursos gasíferos e hidrocarburos, por otro lado reúne buena parte de las tierras productivas del país y con ella la otra gran potencialidad de Bolivia: la producción de soja. Adicionalmente es la puerta de entrada de nuestro hermano país al área amazónica que cuenta con importantes reservas hídricas. En definitiva la zona agrupa los dos factores esenciales de las confrontaciones geopolíticas en este siglo XXI: agua y petróleo.
La estrategia adelantada con el referendo – írrito e ilegal al hacerse fuera de la constitución boliviana- repite parte de las acciones emprendidas en torno al antiguo Departamento del Darién en Colombia y que a principio del siglo XX permitiría el surgimiento de nuestro hermano Panamá. Se trata de organizar grupos cívicos que en nombre de la “autonomía” y contra el “abandono centralista” proponen y exaltan una identidad regional que se asume contraria al espíritu nacional. Se reivindican las diferencialidades locales y con ella se construye un clivaje – o enfrentamiento- nación vs región. En ese enfrentamiento se organiza – con base a apoyos financieros diversos-grupos sociales que impulsan y elevan esas diferencialidades, enmascarando con ello una idea base de la propuesta neoliberal: la reducción del papel del Estado y la privatización de las explotaciones mineras. Llama poderosamente la atención que el discurso del Comité Cívico de Santa Cruz, coincide con el discurso autonomista de Manuel Rosales y otros grupos que impulsan estatutos autonomistas, que bajo la mascarada liberal contribuyen a separatismos y fanatismos regionales.
Se trata de comprender como en este contexto geopolítico de principios del siglo XXI nos encontramos en una coyuntura crítica, donde las acciones del capital trasnacional, interesado en controlar los recursos mineros estratégicos, pasan por organizar movimientos sociales, que con estrategias disruptivas y de reto al poder establecido buscan dividir e impulsar dinámicas contrarias a la ampliación e inclusión democrática de las minorías étnicas y sociales. En Bolivia, donde entre el No y la abstención cerca del 50% se resistió a la falsa autonomía, se encuentra Latinoamérica con el trance de la disgregación y la dispersión social impulsada desde el exterior, habrá que asumir una dura defensa de la integración en este momento histórico.
Dr. Juan E. Romero
Historiador7profesor universitario
Juane1208@gmail.com
04/0572008
Ajuste Socio-político en América Latina
Ajustes Institucionales en América Latina
Las elecciones desarrolladas en América latina durante el 2006, no solo significaron la irrupción de nuevos actores étnicos (Evo Morales, Rafael Correa), la ratificación de actores políticos de gran liderazgo (Chávez y Lula), sino que se traducen en un reajuste institucional que pone en jaque la estructura del Estado Nacional Dependiente, estructurado durante todo el siglo XX en nuestras latitudes.
El primero que comienza el proceso de ajuste estructural, fue Chávez, que se ha convertido después de Fidel Castro, en el patriarca político de la izquierda latinoamericana. El proceso Constituyente convocado en 1999, se tradujo en un dinámica de desplazamiento de los actores políticos tradicionales, que no supieron responder a las condiciones de emergencia social imperantes en la región. Sin embargo, el Proceso Constituyente no altero para nada la estructura de explotación del Estado Dependiente. Las formas de protección del capital privado, la estructura productiva sigue estando igual que antes de la llegada al poder de Chávez. Por eso, en su juramentación para el periodo 2007-2013 Chávez anuncio una radical reforma del Estado, que propende a disminuir la incidencia y protección del estado Nacional sobre las formas de apropiación de los excedentes productivos.
El ejemplo marcado por Venezuela, es decir, iniciar la Reforma con la convocatoria de una Constituyente, ha sido seguida por los presidentes de Bolivia, Evo Morales y del Ecuador, Rafael Correa. Para ambos mandatarios, dadas las condiciones de dificultad económica y movilización social en que han llegado al poder, este proceso se puede traducir en una pugna alrededor del control del poder legislativo y la promulgación de las nuevas condiciones socio-políticas de cohabitación entre viejos y nuevos actores sociales.
Para Evo Morales, la situación es más delicada que para Rafael Correa, debido al elemento de presión determinado por la presencia de transnacionales ligadas al negocio de explotación de las fuentes de hidrocarburos (Gas) en Bolivia. Sin embargo, para Correa las condiciones de polarización política que experimenta la sociedad ecuatoriana no son nada fáciles. En ambos casos, se observa una gran expectativa de la población indígena tradicionalmente marginada del accionar de los gobernantes en esos países.
En este sentido, el apoyo económico y político vertido desde la presidencia de Chávez es sustancial para ambos mandatarios. No se trata de afirmar que se conviertan en un "satélite chavista", tal como ha sido afirmado por sectores en Bolivia y el Ecuador. Se trata de entender, que todos esos procesos caen dentro de una oleada de cambio, impulsada por movimientos sociales imbuidos en las ideas de la resistencia a la globalización, que han creado estrategias disruptivas efectivas, reproducidas por diversas organizaciones sociales y políticas, desplazando del poder a factores tradicionales.
Chávez, Morales y Correa, tienen la oportunidad de construir una relación Estado-sociedad civil- movimientos sociales, que vaya más allá de las formas de explotación establecidas durante muchos siglos en América Latina. Su éxito depende de los niveles de participación y movilización, asociados al mismo tiempo a un reajuste en las formas de distribución de la riqueza de manera mas equitativa. Mantener las expectativas de cambio, satisfacerlas o no, es el gran reto que enfrentan en este ajuste estructural que se plantean, mas aun si consideramos las difíciles condiciones internacionales en que las plantean.
La administración Bush parece decidida a iniciar una escalada contra "los populismos radicales", tal como ha sido expresado por Condolezza Rice, que son vistos como movimientos socio-políticos "peligrosos" para el modelo de democracia procedimental impulsado desde Washington. En virtud de las limitaciones para actuar directamente, los EEUU han optado por la estrategia del apoyo de factores o fuerzas políticas en el interior de Bolivia, Venezuela y Ecuador, destinadas a obstaculizar los procesos de ajuste estructural. Este accionar, ya demostró en el caso de Venezuela, una gran conflictividad social (tal como quedo evidenciado en los hechos de 2002-2003), para los casos de Bolivia y Ecuador es de esperar reacciones violentas, que ya han aparecido en el caso de Bolivia y uno de los gobernadores opuestos a la Constituyente. Para los Latinoamericanos en general, estas experiencias arrojan luces sobre las posibilidades de construcción de alternativas sociales y políticas a los intentos de dominación de EEUU, pero habrá que hacerles un seguimiento a las estrategias que dispongan las fuerzas sociales nucleadas alrededor de esos liderazgos "populistas radicales" para resistir la intervención - no directa- de los EEUU.
Juan Eduardo Romero J.
Historiador- La Universidad del Zulia
Venezuela
14/02/2007
BARAK OBAMA Y LA VENEZUELA DE HUGO CHÁVEZ

Las elecciones internas en el partido demócrata terminaron seleccionando a Barak Obama como su candidato. La dinámica de su elección estuvo marcada por la feroz competencia con la ex primera dama Hillary Clinton, quién contó con todo el apoyo de los sectores más poderosos de la sociedad norteamericana que en algún momento se movieron detrás de su marido Bill Clinton en el período 1992-2000.
Para Obama, las elecciones presidenciales y el debate que ha iniciado con el candidato republicano John McCain está marcado por una agenda de múltiples focos. Uno de ellos es el espinoso tema de la Guerra en Irak. La administración de George W. Bush hizo comprometer a los EEUU en una invasión sobre bases de inteligencia totalmente manipulados, que ocultaban el enorme interés que tiene su gobierno en el tema de las reservas de petróleo con que cuenta Irak y que en su proyección debían ayudar a evitar la catastrófica realidad en la que se encuentra sumido actualmente: un precio del petróleo por encima de los 100 US$ por barril. La situación es distinta para el enfoque de esta cuestión. Para los demócratas se trata de evitar que se repita- tal como parece hasta ahora- un nuevo Vietnam, es decir, un proceso donde la intervención norteamericana sea cada vez mayor con un costo en vida humana y económica enorme que afecte la gobernabilidad y la estabilidad de las instituciones estadounidenses. La situación para los republicanos es diferente, para ellos se trata de mantener una continuidad en la línea trazada por la administración Bush, más aun cuando la naturaleza militar de su candidato le permite incidir sobre esa postura.
Sea como sea, la situación en Irak es grave. Grave desde el punto de vista militar, pues el incremento de los efectivos militares así como los equipos instalados en Irak se traduce en un costo. Se calcula que cada minuto transcurrido en el enfrentamiento en esa zona le cuesta al gobierno de los EEUU un promedio de 5.000 US$. Asimismo no hay una perspectiva clara de triunfo a través de su estrategia militar, por el contrario todo indica que la situación se complica pues la incidencia de Irán y su apoyo a los shiítas, produce una extensión de la intensidad en el conflicto.
La otra gravedad, viene dado por la incidencia que tiene sobre la situación en el Medio Oriente. La invasión a Irak tuvo entre sus objetivos ayudar a estabilizar la zona, según palabras del propio Bush al autorizar la acción militar. No obstante los resultados han demostrado precisamente lo contrario. La inestabilidad de la zona, ha incrementado el conflicto con los árabes por el tema palestino. La llegada al poder de Hamas en el territorio palestino ha incrementado la radicalidad y mantiene la zona en un estado latente, que en cualquier momento puede generar una explosión militar de grandes proporciones.
Toda esta situación, coloca a Barak Obama en una postura crítica. Como intelectual cercano a un planteamiento menos radical del que asume Bush, debe lograr un retiro “digno” que no afecté las posiciones de poder que él mismo puede llegar a representar. Para él se trata de presentar la cuestión del retiro de Irak como una prioridad, sin que con ello le quede la sensación a la opinión pública norteamericana, que han sido derrotados. Asimismo, el tema Irak está vinculado con el futuro de Irán. Las declaraciones de Obama han identificado a ese gobierno como contrario a los intereses de los EEUU y ve con preocupación el desarrollo de su programa nuclear destinado a la generación eléctrica.
En general, la situación en esta zona es un foco de perturbación y preocupación para él y su equipo de asesores. Por otra parte, Obama ha dicho que decidió retomar la política latinoamericana como una de sus prioridades. En este punto se inserta el tema de la Venezuela de Hugo Chávez.
Cómo es bien conocido, nuestro país es uno de los principales proveedores de hidrocarburos en el mercado interno norteamericano, por otro lado el hecho que seamos socios mayoritarios en un conjunto de refinerías que llegan a dominar cerca del 25% del mercado de derivados aumenta la incidencia que podemos tener en la situación económica e industrial de los EEUU. No hay que olvidar que cerca del 70% del petróleo que consume los EEUU se dedican al sector industrial y transporte, por lo que resulta estratégico para un futuro gobierno de Obama mantener una relación fluida con nuestro país. De hecho ha manifestado que retomara una agenda de trato directo con el presidente Chávez. Esa afirmación señala un cambio en la actitud hacia la política exterior hacia Venezuela. Un cambio que sin embargo, debe ser visto con mucho cuidado. Es un cambio en la forma del trato, pero no en las líneas generales que asumen al Estado venezolano como una amenaza a los intereses de los EEUU.
El papel que tiene Colombia, como representante de la visión estratégica de los EEUU en la zona, es un tema de controversia con nuestro gobierno. No hay que olvidar que con el apoyo del gobierno norteamericano la administración Uribe ha incrementado su gasto militar hasta alcanzar los 5.500 millones US$ anuales, incrementando el número de tropas, equipos militares y armamento. Ante ello, la administración Chávez ha activado una política de equipamiento militar en un sentido de disuasión ante el accionar del gobierno colombiano apoyado por los intereses norteamericanos.
El gobierno de Chávez, se ha transformado en un gran obstáculo para el desarrollo de las líneas estratégicas de los norteamericanos, principalmente por constituirse en una referencia de nacionalismo petrolero que atenta contra los intereses expoliativos de las compañías transnacionales ligadas al tema petrolero. Por otro lado, el gobierno de Chávez ha sido puntual en la finalización de la Doctrina Monroe, al permitir la penetración de capitales provenientes de otras zonas geográficas. Particularmente es vital resaltar el papel económico que tienen los chinos, los españoles, los iraníes, los franceses, los italianos, que han ido desplazando al capital a los norteamericanos como principales socios económicos en las empresas productivas del país. Tampoco debe olvidarse la política mantenida por el gobierno venezolano en lo que respecta a los procesos de integración. La reciente propuesta de UNASUR es una espina clavada en el centro de poder y se manifiesta como una acción que plantea una visión estratégica que se contrapone con la perspectiva de seguridad y defensa sostenida tanto por Obama como por McCain, de tal forma que se asiste a una nueva etapa de la confrontación con los intereses norteamericanos pero ahora referidos a una especie de relación directa entre gobierno y gobierno. Hay que estar claro que este nuevo momento no se traduce en el fin de la conflictividad socio- política, más bien se trata de un momento de distensión que puede abrir nuevos causes.
Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
CHÁVEZ Y EL FIN DE LA DOCTRINA MONROE

La reciente gira por Europa señala un aspecto de la geopolítica de América Latina de la cual habíamos resaltado algunos elementos. Se trata de la culminación de la Doctrina Monroe en el contexto geográfico latinoamericano y sus implicaciones tanto para EEUU como para el resto de los países de Centro, Suramérica y El Caribe.
Como es de todos conocidos, James Monroe presidente de los EEUU entre 1817-1825 formuló estas líneas de acción del gobierno norteamericano que se resumen en tres acciones: 1) negativa a permitir nuevas colonizaciones europeas en América, 2) abstención de los EEUU en los asuntos de Europa y 3) no intervención de los europeos en los gobiernos de América latina. Esas tres acciones se tradujeron y complementaron con las expansiones territoriales de norteamericanas, principalmente a costa de territorio mexicano, la compra de Luisiana a Francia y la adquisición de la Florida a España; con ellas los EEUU se enrumbó a la consolidación de una hegemonía en la región que se ha visto disminuida en los últimos años.
El gobierno de George W. Bush, ha escogido tener una mayor prioridad para otros espacios geográficos, constreñidos al denominado “creciente mayor” (Asia Central y Oriental, Medio Oriente) en donde tiene intereses asociados al tema petróleo y que le ha permitido intervenir en dos de las mayores reservas energéticas del mundo (Afganistán e Irak). Sin embargo, esa selección ha tenido su costo geopolítico, que se manifestó en la introducción de capitales europeos y asiáticos con inversiones estratégicas en áreas económicas vitales, principalmente asociada con recursos naturales de gran valor geopolítico (carbón, petróleo, gas, puertos, vías de comunicación). Acompañando este proceso nos encontramos una dinámica institucional de surgimiento de nacionalismos petroleros de nuevo tipo en América Latina, principalmente signada por una conciencia histórica del significado geopolítico de los recursos energéticos que disponen. Gobiernos como los de Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, han levantado la bandera de la defensa de los recursos petroleros y lo han empleado para lograr mayores beneficios económicos para sus ciudadanos.
Estos principios de defensa de la soberanía energética, se han enfrentado con la pretensión norteamericana de mantener un espacio de intervención a través de la acción ejecutada por las fuerzas armadas colombianas, que han sido laboratorio de aplicación de la denominada revolución en armamento militar (RAM), que se traduce en la utilización de los avances en ciencia y tecnología en el área militar. Este desequilibrio generado por Colombia en su asociación militar y estratégica con EEUU ha derivado en el acercamiento con otros focos de la arquitectura mundial o del sistema- mundo, particularmente con países como Rusia y China, que tienen interés en el acceso a explotación conjunta de hidrocarburos y gases, y que además han prestado asesoría y apoyo militar a nuestro país y a otros en el área. El resultado de esta modificación de la tradicional área de intervención norteamericana, aunado al surgimiento de países enmarcados en políticas nacionalistas ha derivado en la culminación de la Doctrina Monroe.
Como parte de esa culminación, el gobierno de Chávez adelanta acercamiento con otras áreas estratégicas mundiales. El contacto y alianza estratégica con Rusia y China( que a su vez tienen vínculos comerciales con Brasil y Brasil con nosotros), para generar proyectos conjuntos que se traducen en un incremento de la inversión de esas naciones en áreas asociadas al petróleo y el gas, aunado a la incorporación cada vez mayor de países europeos (Portugal, España, Francia, Italia) en la conformación de proyectos conjuntos de explotación, exploración y refinación de petróleo. No hay que olvidar, que en la medida que se produce la certificación del petróleo pesado de la faja del Orinoco, que nos coloca con un potencial superior a los 270.000 millones de millones de barriles de crudo (cerca de un 25% de las reservas mundiales, superando a Arabia saudita que tiene 180.000 millones de millones), nuestro país cobra mayor significado estratégico. Estas alianzas, que acaba de firmar colocan un cimiento más el entierro de la hegemonía dominante de los EEUU en la región, y abre nuevos espacios para el desarrollo de políticas independientes y de integración sur- sur. En este contexto es que debe ser vista la gira de Chávez a Europa. Asistimos a un momento clave en la nueva arquitectura mundial que hay que seguir con mucha atención.
Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
Historiador
Juane1208@gmail.com
28/07/2008
martes, 2 de septiembre de 2008
Chávez y Bush: socialismo Vs. capitalismo?

Hay una nueva etapa de la confrontación Chávez- Bush, correspondiente a referencias directas. El Presidente de los EEUU -contraviniendo lo que hasta ahora había sido su política de no referencia directa al Presidente Hugo Chávez- hizo alusión a las medidas anunciadas con respecto a la nacionalización de empresas ligadas a la Telefonía Nacional (CANTV) y el sistema eléctrico, resaltando que las mencionadas medidas no contribuyen a la mejora de las condiciones de vida del venezolano.
Está referencia de Bush, debe ser entendida en el contexto nacional. Tanto la compañía objeto de nacionalización en el sector eléctrico, como la de telecomunicaciones, tienen participación el capital norteamericano. Por otra parte, esta etapa de nacionalización anunciada por Chávez se traduce en un momento de profundización del denominado socialismo del siglo XXI.
Pareciera estar precipitándose una confrontación entre capitalismo - neoliberalismo- y socialismo. No obstante, por encima de la diatriba entre los Presidentes de Venezuela y EEUU, hay una enorme realidad: la mutua conveniencia. Tanto Venezuela como EEUU, por encima de los látigos y fustigaciones de sus representantes y funcionarios, mantienen un intercambio comercial de gran magnitud: en el 2006, ambos países mantuvieron un intercambio que alcanzó los 11,6 millardos de dólares, cifra nada desdeñable de intercambio.
Asimismo, la colaboración de compañías como Exxon, Chevron, Texaco, en los procesos de conformación de las empresas mixtas es de primera importancia. La conflictividad verbal entre los EEUU y Venezuela, más específicamente entre Bush y Chávez, es meramente simbólica, en realidad los intereses nacionales - tanto del Estado como de los grupos económicos- no ha sido afectado. La conveniencia es recíproca: a los EEUU les interesa mantener los niveles de intercambio comercial, sobre todo en el área petrolera y a Venezuela, le interesa seguir siendo uno de los principales proveedores de petróleo. Las diferencias radican en torno al modelo de Estado. Incluso en esos modelos hay cierta sintonía: hasta ahora el gobierno de Chávez sigue desarrollando - a pesar del discurso nacionalista y socialista- un modelo de desarrollo económico esencialmente capitalista. Las formas de apropiación y generación de ganancias, en el modelo de Estado de Chávez tiene el mismo impacto explotador que el Estado de Bush. No decimos que sea coincidentes, señalamos que ambos se apropian de los excedentes generados por el factor trabajo de los empleados, sólo que las ganancias en el caso del modelo venezolano están siendo empleadas en el desarrollo de un sistema de asistencia social, mientras que la capacidad del Estado Norteamericano para avanzar en una política social de amplio espectro, es cada vez menor.
En el caso de Chávez, la idea de Socialismo del Siglo XXI, debería estar acompañada por un replanteo de la relación Estado-sectores productivos, que hasta ahora - insistimos en ello- sigue manteniendo las mismas claves de uso de lo que Marx denominó ley del trabajo-valor.
Una verdadera confrontación socialismo-capitalismo, no estaría determinado sólo por el problema de la propiedad privada, sino que también incluiría lo relativo a las formas de incentivo de mecanismos de generación de riquezas, a través del desarrollo del capital social, como una opción a la lógica capitalista, esencialmente basada en valores privados y personalistas.
La confrontación Chávez- Bush ha sido - hasta los momentos- muy discursiva, claro está con las excepciones de la mediación de los EEUU en las condiciones de Abril de 2002, y la constante presión internacional y el bloqueo unilateral contra Venezuela, en lo relativo a la venta de armas, y que se ha traducido en la apertura del Gobierno de Chávez a otros frentes estratégicos, como Rusia, China, España y Brasil.
Hasta ahora, en esta nueva etapa de confrontación, se anuncia un recrudecimiento de la confrontación, pudiendo llegar más allá de la diatriba verbal y pasar a otro nivel de confrontación, que afecté los intereses económicos recíprocos, sin embargo - a mi entender- está etapa se encuentra lejana todavía.
Las declaraciones de Chávez, en respuesta a los comentarios de Bush, atacan dos cuestiones esenciales de la vida política norteamericana: 1) el problema del modelo de toma de decisiones en los EEUU, sobre todo en lo referido a mecanismos de democracia directa y pulcritud del sistema electoral y 2) el tema de Irak, en donde el Gobierno de Bush ha insistido en ignorar las sugerencias sobre un cambio en la estrategia militar y se mantiene en un camino que reproduce varios de los errores cometidos en el conflicto con Vietnam, en la década de los 60 y 70, del pasado siglo XX.
Finalmente, el gobierno de Bush, continúa equivocado en su estrategia contra Chávez. En esta etapa pronunciarse sobre los procesos de nacionalización, no hacen sino crearle una base discursiva- nacionalista de gran impulso al chavismo, de hecho estos anuncios no afectarán - para nada- las intenciones nacionalistas de Chávez, por el contrario le dan nuevos motivos. No creemos que esta etapa de confrontación vaya más allá de lo discursivo, pero abre una nueva brecha de distancia entre las concepciones del Estado, falta ver sí el chavismo es capaz de superar los elementos heredados de la estructura de explotación y apropiación de ganancias de los factores de poder, sí es así entonces se podrá hablar de un Socialismo del Siglo XXI, de lo contrario será simplemente otro modelo socialdemócrata.
Dr. Juan E. Romero J.
Historiador/Profesor LUZ
01/02/2007
BUSH Y CHÁVEZ: LUCHA POR LATINOAMERICA
Recientemente, tanto el Presidente George W. Bush como el Presidente Hugo Chávez, realizaron una gira por Latinoamérica. Para el Presidente de los EEUU, se tradujo en un intento - tardió- de "mirar" con atención los profundos intereses y preocupaciones que su Gobierno tiene en la región. Lamentablemente para la gestión de los republicanos que acompañan a Bush, las condiciones - y ambiciones- mundiales no le han permitido inmiscuirse más en los asuntos latinoamericanos. La aventura de Afganistán e Irak, ha desviado la atención de la política exterior norteamericana, tradicionalmente preocupada de las "desviaciones" latinoamericanas.
Los intentos por controlar las reservas de petróleo de Irak, reactivar su industria de hidrocarburos, aunado a la incidencia entre shíitas y sunnitas en ese territorio, han sido preocupaciones más significativas para Bush, que lo sucedido en Latinoamérica.
Esa actitud, ha sido un error político. Mientras Bush ha estado preocupado por la "lucha contra el terrorismo", en nuestra región se ha generado una profunda crisis institucional, asociada con los sistemas políticos que años y años de ingerencia de los EEUU fueron conformando, buscando instituir en toda Latinoamérica el "two-party sistem", o sistema bipartidista estable, que permitiera asegurar las condiciones de explotación y aprovechamiento de los recursos naturales y la fuerza de trabajo. En estos casi ocho años de gobierno de Bush, partidos tradicionales e históricos como el Conservador en Colombia, la democracia Cristiana en Chile, el partido Peronista en Argentina, Acción Democrática en Venezuela, entre otros, han experimentado una profunda crisis de liderazgo que les ha impedido "entender" las condiciones del cambio histórico en cada uno de esos espacios. Por otro lado, los movimientos sociales, asociaciones civiles, grupos de presión, actores sociales, han elaborado nuevos marcos interpretativos que les han facilitado la tarea de incentivar la acción colectiva más allá de los canales formales previstos por esos partidos históricos. El resultado ha sido el surgimiento de formas de protestas que devienen en liderazgos personalistas y movilizantes, difíciles de controlar en el sentido establecido con los partidos históricos. Por otra parte, este tipo de liderazgos ha enarbolado banderas de reivindicación social y propuestas antiglobalizadoras que han enturbiado la tradicional incidencia de los EEUU sobre la política interna en cada uno de los países de la región.
El gobierno de Bush, procura en este momento, en unas condiciones desventajosas, derivadas de la enorme resistencia antibélica generada por su política agresiva en Irak, aunado a la pérdida de mayorías en el Congreso, mantener una política de "atención" a Latinoamérica, centrándose en dos figuras contradictorias del liderazgo político en la región: Uribe y Lula, los presidentes de Colombia y Brasil.
Para Uribe, es una ratificación de su alianza establecida desde un inicio para buscarle una salida militar al conflicto colombiano, mediante la concesión de cualquier tipo de condiciones sociales, militares y estratégicas para que los contingentes de "asesores civiles" norteamericanos trabajen en territorio colombiano. Eso se traduce en una "ocupación" efectiva por parte de personal civil y militar de los EEUU de amplías zonas colombianas, ligadas a espacios estratégicos con Panamá, Ecuador, Venezuela y Brasil. Para Uribe, la intermediación estratégica con el gobierno de Bush, se ha traducido en una ganancia política que le ha facilitado la modificación de la Constitución para permitir su reelección y granjearse el apoyo de los conservadores, la derecha y los sectores económicos colombianos. Como retribución a ello, Uribe permite el acceso total a las trasnacionales norteamericanas a la exploración de la Amazonas colombiana, la intervención en la explotación petrolera y en general a la intervención de reservas de agua y biomasa en la selva Amazónica.
El caso de Lula, es algo parecido. El Presidente de Brasil, un país que se ha ubicado entre las 0cho (8) economías más fuertes del mundo, ha pasado de un discurso radical que le sirvió para llegar al poder luego de variados intentos, a un discurso de apertura al capital, que se tradujo en resistencias y enfrentamientos en su propio Partido de los Trabajadores (PT). Lula se ha manejado en la típica ambición de liderazgos latinoamericanos, eso es entre la ambiguedad y el compromiso. Ambiguo pues sus posiciones como líder sindical que fue se han flexibilizado para permitir el establecimiento de empresas trasnacionales que han elevado la inversión y el empleo en Brasil, a costa de las reivindicaciones sindicales. Con el compromiso, pues sigue siendo una figura emblemática del surgimiento de la izquierda en la zona.
Para Bush, recurrir a estos dos liderazgos, es una forma de intentar minimizar sus errores de atención a las necesidades de la región, al mismo tiempo que pretende construir un contraliderazgo al populismo radical y étnico impulsado por Chávez, y que ha tenido impacto en Ecuador con Rafael Correa y en Bolivia, con Evo Morales. De hecho la gira de Chávez estuvo centrada en el impulso de los movimientos sociales antiglobalizadores, con enormes lazos con las luchas étnicas en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile.
Para Chávez, la gira significó avanzar en la construcción de escenarios regionales que le permitan extender su liderazgo más allá de las fronteras venezolanas. Ello debe entenderse como una consecuencia de la abrumadora hegemonía construida después de las elecciones de diciembre de 2006 en Venezuela. Chávez pulverizó los partidos históricos (AD y COPEI) ligados a la socialdemocracia y el socialcristianismo, y avanza hacia la estructuración de una fuerza política pensada en el sentido de los bloques históricos de poder planteados por Gramsci en Italia.
Para Chávez se trata de crear condiciones similares a las establecidas en Venezuela, sin caer en una excesiva ingerencia, para facilitar la emergencia de liderazgo sociales con bases étnicas y populares que confronten con los modelos de partidos impulsados por los intereses norteamericanos. Eso se traduce en apoyos sociales y económicos, aprovechando la bonanza petrolera para gobiernos como el de Correa y Morales.
En este sentido, la gira de ambos presidente (Bush y Chávez) tuvo un punto en común: la construcción de asociaciones de liderazgo hemisféricos, sólo que en sentido contrarios. Para Bush están pensados como una cuña de impulso a la integración al ALCA, para Chávez como una base de apoyo para el ALBA. El resultado: la activación de un ciclo de protesta muy corto en toda Latinoamérica al mismo tiempo. Violencia y movilizaciones en Colombia, Uruguay, Brasil, protestas y actos masivos en México, Nicaragua, Panamá, Venezuela.
La conclusión clara: muy tarde la reacción y la preocupación expresada por el gobierno de Bush en la zona. Está en marcha un proceso de crisis institucional de las formas políticas en América Latina que será muy díficil de parar a través de la intermedicación de las agencias y el apoyo de los EEUU.
Dr. Juan E. Romero
Historiador- Profesor Universitario
La Universidad del Zulia- Venezuela
juane1208@gmail.com
03/04/2007