Es un espacio dedicado a la reflexión acerca del proceso histórico y político venezolano desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999. Pretendemos ser un espacio de discusión académica sin las desviaciones ni alteraciones del momento político, esto hecho desde una perspectiva multidisciplinaria
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jueves, 29 de marzo de 2012
LOS TEMAS O AGENDAS DE LA GUERRA SICOLÓGICA
Desde mediados de la década de los años 70, del pasado siglo XX, se viene desarrollando el denominado enfoque de “agenda setting”. Este enfoque desarrollado en EEUU, señala que los medios no nos dicen como pensar, sino “sobre qué pensar”. Se trata de entender que los medios de comunicación (impresos, audiovisuales o webs/blogs) señalan un conjunto de temas, que son repetidos automáticamente, construyendo una “agenda” temática que es repetida por la “agenda política” (los actores políticos con visibilidad en los medios y la vida pública) como en la “agenda pública” (la que maneja el ciudadano común).
La agenda setting, muestra como desde los medios se “selecciona” – a través de los periodistas, y de los jefes de información o responsables de medios- cuales temas aparecen en el día a día, permanecen o desaparecen en los noticiarios, en la prensa o en las páginas web o redes sociales. Se trata de “direccionar” las expresiones de los actos de habla de cada ciudadano. Se trata de establecer una línea de dirección de las discusiones, comentarios y análisis que hacemos en nuestra vida cotidiana. Todos los estudios realizados – Latinobarómetro, Datanálisis y otros- demuestran que cada vez con mayor frecuencia, en toda Nuestra América los ciudadanos se informan según lo que es comentado y reseñado en los medios impresos y audiovisuales. Es sobre este estudio – que corresponde a una realidad concreta- que desde los EEUU se adelanta las Operaciones de Guerra Sicológicas (OPGUS) contra Venezuela.
Medios de Comunicación como El Nacional, El Universal, Tal Cual, diarios de circulación regional como El Impulso, La Verdad, El Carabobeño, Amanecer, Versión Final, siguen este enfoque de agenda setting, sobre todo relacionado con un conjunto de temas que podemos enumerar: 1) la salud precaria del presidente, 2) la existencia de disputas internas para definir el sucesor de Chávez, 3)los problemas de inseguridad de los venezolanos, 4) las carencias en el cumplimiento de los programas públicos del Gobierno, 5) la próxima (y segura) crisis alimentaria (leche, carne, café, entre otros rubros claves) y 6) fallas en el servicio público (electricidad, transporte, agua). Todos esos temas conllevan a una misma operación de guerra sicológica: el fracaso inevitable del proyecto bolivariano y por lo tanto, de la construcción de una respuesta contrahegemónica al capitalismo. Esos temas de agenda, vienen acompañados de otros sub-temas, enmarcados en el mismo enfoque de “agenda setting”: 1) el carácter “popular” de la candidatura de Capriles Radonski, 2) la captación del descontento “interno” dentro de las filas del PSUV, procurando un “goteo” de líderes importantes (gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, funcionarios públicos de importancia) y 3) la posibilidad de una “transición” no traumática post-Chávez. Se trata de una estrategia, destinada no a los sectores “duros” – militantes, con claridad política- del PSUV, sino aquellos grupos que se han “adherido” oportunamente al beneficio de las políticas del proyecto bolivariano, pero que carecen de un verdadero compromiso revolucionario. Se trata de avanzar sobre las confusiones y la falta de claridad, derivadas de las carencias y debilidades en la formación política, que sí bien ha sido intentado ser superado a través del Sistema de Formación Socio-Política, no ha tenido el éxito esperado.
Debe entenderse además, que el contexto internacional, con un precio del petróleo por encima de los 100 US$, con las necesidades de elevar la popularidad del presidente Obama, inventándose nuevos conflictos que motoricen el “patriotismo” del pueblo norteamericano en un momento electoral, aunado a hechos concretos internos de la dinámica venezolana, manifestado por el innegable liderazgo carismático de Chávez que “nubla y oscurece” el débil discurso de Capriles, la brecha entre la intención de voto en el escenario polarizado Chávez/Capriles. Estas condiciones generan desesperación y alarma en los círculos y redes opuestas – y en plena acción conspirativa- contra el gobierno venezolano. Esta situación ya ha tenido paralelismos en nuestro país: debe recordarse que en los años 2001-2002 se dio un proceso de movilización y agresión violenta (Fedecamaras/CTV/Gente del petróleo) que precedió las acciones del golpe de abril de 2002 y el paro petrolero, basándose en situación de presión social (paralización de la industria petrolera, asesinatos selectivos que impulsen una reacción social) y el “goteo” de personajes ligados al gobierno (Luís Miquilena, militares y políticos).
Por ello, las operaciones de guerra sicológica (OPGUS) vienen perfectamente articuladas y sincronizadas, más aún en el caso venezolano, donde vemos una acción externa – marcada por anuncios sobre la inevitabilidad del desenlace mortal de la salud de Chávez- y otra interna – marcada por “mostrar” un candidato opositor joven y sano, que contrasta con un presidente “enfermo- buscando con ello lograr alcanzar el desplazamiento del poder a los militantes del proyecto bolivariano. El manejo de crisis del derrame en Monagas, la alarma sobre la calidad del agua, la “salida” del Gobernador de Monagas, la visibilización de un Capriles grabado jugando futbol o baloncesto, rumores sobre el deterioro de Chávez, son sólo parte de las acciones iniciales de esta nueva etapa de Guerra Sicológica que antecede el escenario electoral del 7-O. Debemos estar atentos al accionar de esta agenda de medios y sus ejecutores en Venezuela y el exterior.
Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
21/03/2012
jueves, 6 de mayo de 2010
DESPUÉS DE LAS PRIMARIOS: RETOS POLÍTICOS EN VENEZUELA
DESPUÉS DE LAS PRIMARIAS: RETOS POLÍTICOS
Ya se completo el ciclo: la Mesa de la Unidad Democrática (MUD??) y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) procedieron a elegir a sus candidatos. Aunque hablar de elecciones significaría equiparar las consultas, y sin lugar a dudas hay diferencias importantes.
En 1er lugar, hay una distancia por el tema de la concurrencia. Mientras que la elección de la MUD fue parcial, no sólo en el número sino en los espacios,; la del PSUV fue total: en cada uno de los 87 circuitos que conforman las circunscripciones electorales.
En 2do lugar, hay una diferencia en la forma de entender la democracia que quedo manifestado en las formas de concurrencia y resolución electoral. Para la MUD la lógica democrática preponderante, está asociada a lo que se denomina la teoría elitista de la participación. En esta interpretación la participación es democrática pero sólo entre los pocos que reúnan un conjunto de condiciones, entre las que resaltan la virtud que se asume como conocimiento entre iguales. Dicho así, es democrática la “elección” de la MUD pues se dio entre iguales: los miembros de los partidos que formaban la mesa. En respuesta contraria, el PSUV generó una consulta que se concretó en una cifra: más de 3500 pre-candidatos sometidos a la voluntad popular. Esos candidatos fueron penetrados, escrutados y analizados por las percepciones que los militantes tenían sobre ellos, para permitirles o no la representación.
En 3er y último término, hay una diferencia muy marcada en cuanto al tema de la transparencia electoral. El PSUV hizo público el total de concurrentes y las actas, así como las cifras; en cambio la MUD se reservo esa información. Subyace en este comportamiento otra muestra contundente del temor a la participación mayoritaria sin duda alguna. Ahora bien luego de las concluidas las primarias y más allá de estas diferencias vienen un conjunto de retos que deben ser asumidos.
Para el PSUV, se trata de ponderar el accionar de aquellos candidatos que como Calixto Ortega, María de Queipo, Rafik Souki, por sólo nombrar a diputados zulianos, tuvieron unos niveles de compromiso y responsabilidad política muy importante en el lapso 1998-2010. Creo que no puede ser puesto en duda el compromiso que asumieron, la demostrada capacidad política manifestada, pero a pesar de ello; las bases enviaron un mensaje claro: quieren mantener un contacto más directo con sus representantes y ello con la finalidad de profundizar en la construcción de la idea de democracia y su sombra siempre fiel: la participación. El PSUV y sus responsables políticos deben evaluar este mensaje que fue remitido en forma de la voluntad general por sus militantes. Es un mensaje acerca del propio futuro del proceso revolucionario y las oportunidades de profundización del protagonismo popular en lo que resta del siglo XXI.
Por su parte la MUD, tiene el reto de ver como construye un discurso que hable de democracia cuando más del 80% de los candidatos que presentan, no fueron fruto de una elección verdaderamente democrática. El reto de criticar a Chávez, sobre la base de un supuesto – o real- autoritarismo, se ve seriamente comprometido ante la dinámica mediante la cual “eligieron” a sus líderes. Este aspecto es más preocupante, sí se considera las apreciaciones que tanto Luís Vicente león – Datanalisis- como Alfredo Keller han hecho sobre las expectativas de los electores que se definen como antichavistas. Ambos coinciden que ese sector pide a gritos una propuesta alternativa y eso precisamente, es de lo que más carecen en estos momentos. Sí la MUD no logra articular una propuesta alternativa a Chávez, más allá de la simple asignación de culpas, estaríamos asistiendo a una situación en donde el PSUV aseguraría de nuevo la mayoría.
Esto que decimos no debe generar exceso de confianza en la dirigencia del PSUV, ellos tienen el reto de generar un debate acerca del tipo de socialismo que impulsan estos candidatos. Creo que debe pasarse en el seno del partido, del maniqueísmo del uso del rojo para demostrar el carácter revolucionario, a un verdadero debate de ideas sobre cómo impulsar y entender el socialismo del siglo XXI, que aun no existe y debe ser construido sí se quiere mantener los espacios que se han conquistado. De lo que hablamos es una dinámica que conduce finalmente a pensar la vida democrática en las zonas que menos han sido debatida: en los espacios internos de las organizaciones partidistas. Sí vemos los procesos de los dos (2) últimos domingos, notamos una misma expresión: antichavistas y chavistas coinciden en que es importante el espacio de opinión a lo interno de las estructuras de participación ciudadana. Es decir, ambos coinciden – por encima de sus diferencias de apreciación ideológica- que la consulta entre los militantes es el mejor vehículo para dilucidar la forma de conducir la política en el hoy.
Construir la democracia a partir de estos procesos internos, tendrá su impacto en la propia vida social del venezolano. Ambas fuerzas se debaten en el campo de lo propositivo: el PSUV en sugerir un modelo socialista y la MUD, en sugerir una alternativa al agotamiento de la democracia representativa. Como sea, ambas actitudes es una ganancia y un avance para la vida política y para la representación de la democracia.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
05/05/2010
Ya se completo el ciclo: la Mesa de la Unidad Democrática (MUD??) y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) procedieron a elegir a sus candidatos. Aunque hablar de elecciones significaría equiparar las consultas, y sin lugar a dudas hay diferencias importantes.
En 1er lugar, hay una distancia por el tema de la concurrencia. Mientras que la elección de la MUD fue parcial, no sólo en el número sino en los espacios,; la del PSUV fue total: en cada uno de los 87 circuitos que conforman las circunscripciones electorales.
En 2do lugar, hay una diferencia en la forma de entender la democracia que quedo manifestado en las formas de concurrencia y resolución electoral. Para la MUD la lógica democrática preponderante, está asociada a lo que se denomina la teoría elitista de la participación. En esta interpretación la participación es democrática pero sólo entre los pocos que reúnan un conjunto de condiciones, entre las que resaltan la virtud que se asume como conocimiento entre iguales. Dicho así, es democrática la “elección” de la MUD pues se dio entre iguales: los miembros de los partidos que formaban la mesa. En respuesta contraria, el PSUV generó una consulta que se concretó en una cifra: más de 3500 pre-candidatos sometidos a la voluntad popular. Esos candidatos fueron penetrados, escrutados y analizados por las percepciones que los militantes tenían sobre ellos, para permitirles o no la representación.
En 3er y último término, hay una diferencia muy marcada en cuanto al tema de la transparencia electoral. El PSUV hizo público el total de concurrentes y las actas, así como las cifras; en cambio la MUD se reservo esa información. Subyace en este comportamiento otra muestra contundente del temor a la participación mayoritaria sin duda alguna. Ahora bien luego de las concluidas las primarias y más allá de estas diferencias vienen un conjunto de retos que deben ser asumidos.
Para el PSUV, se trata de ponderar el accionar de aquellos candidatos que como Calixto Ortega, María de Queipo, Rafik Souki, por sólo nombrar a diputados zulianos, tuvieron unos niveles de compromiso y responsabilidad política muy importante en el lapso 1998-2010. Creo que no puede ser puesto en duda el compromiso que asumieron, la demostrada capacidad política manifestada, pero a pesar de ello; las bases enviaron un mensaje claro: quieren mantener un contacto más directo con sus representantes y ello con la finalidad de profundizar en la construcción de la idea de democracia y su sombra siempre fiel: la participación. El PSUV y sus responsables políticos deben evaluar este mensaje que fue remitido en forma de la voluntad general por sus militantes. Es un mensaje acerca del propio futuro del proceso revolucionario y las oportunidades de profundización del protagonismo popular en lo que resta del siglo XXI.
Por su parte la MUD, tiene el reto de ver como construye un discurso que hable de democracia cuando más del 80% de los candidatos que presentan, no fueron fruto de una elección verdaderamente democrática. El reto de criticar a Chávez, sobre la base de un supuesto – o real- autoritarismo, se ve seriamente comprometido ante la dinámica mediante la cual “eligieron” a sus líderes. Este aspecto es más preocupante, sí se considera las apreciaciones que tanto Luís Vicente león – Datanalisis- como Alfredo Keller han hecho sobre las expectativas de los electores que se definen como antichavistas. Ambos coinciden que ese sector pide a gritos una propuesta alternativa y eso precisamente, es de lo que más carecen en estos momentos. Sí la MUD no logra articular una propuesta alternativa a Chávez, más allá de la simple asignación de culpas, estaríamos asistiendo a una situación en donde el PSUV aseguraría de nuevo la mayoría.
Esto que decimos no debe generar exceso de confianza en la dirigencia del PSUV, ellos tienen el reto de generar un debate acerca del tipo de socialismo que impulsan estos candidatos. Creo que debe pasarse en el seno del partido, del maniqueísmo del uso del rojo para demostrar el carácter revolucionario, a un verdadero debate de ideas sobre cómo impulsar y entender el socialismo del siglo XXI, que aun no existe y debe ser construido sí se quiere mantener los espacios que se han conquistado. De lo que hablamos es una dinámica que conduce finalmente a pensar la vida democrática en las zonas que menos han sido debatida: en los espacios internos de las organizaciones partidistas. Sí vemos los procesos de los dos (2) últimos domingos, notamos una misma expresión: antichavistas y chavistas coinciden en que es importante el espacio de opinión a lo interno de las estructuras de participación ciudadana. Es decir, ambos coinciden – por encima de sus diferencias de apreciación ideológica- que la consulta entre los militantes es el mejor vehículo para dilucidar la forma de conducir la política en el hoy.
Construir la democracia a partir de estos procesos internos, tendrá su impacto en la propia vida social del venezolano. Ambas fuerzas se debaten en el campo de lo propositivo: el PSUV en sugerir un modelo socialista y la MUD, en sugerir una alternativa al agotamiento de la democracia representativa. Como sea, ambas actitudes es una ganancia y un avance para la vida política y para la representación de la democracia.
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
05/05/2010
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lunes, 12 de abril de 2010
CIRCUNSCRIPCIONES ELECTORALES EN EL ZULIA
CIRCUNSCRIPCIONES ELECTORALES EN EL ZULIA 2010.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) aplicando lo que fue aprobado en la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) anuncio las nuevas circunscripciones electorales en el país. Se ha comentado mucho la aparente diversidad de criterios utilizados para trazar esos circuitos, pero sin entrar en muchos detalles se trata de una jugada política destinada a mantener la hegemonía – en el sentido gramsciano- del PSUV en la Asamblea Nacional.
Como siempre, la oposición ha pataleado, protestado, se ha alterado sin resultado alguno, eso les demuestra -.una vez más- el enorme error político que cometieron al no concurrir al proceso electoral de 2005, bajo el falso alegato que no iban a alcanzar casi ninguna representación en la Asamblea. Resulta cómico recordarles la fatuidad de su argumento, mediante un ejercicio de memoria histórica: en 1988, la Cauda Radical sólo alcanzó tres (3) diputados en las elecciones legislativas nacionales – Aristóbulo, Pablo Medina y Andrés Velásquez- sin duda, era un contraste insignificante con la obvia mayoría de AD y COPEI. Esos tres diputados, hicieron tal ruido, generaron una agenda alternativa tan importante que en las elecciones de 1993 llegaron a tener casi 30 diputados. Eso demuestra la falsedad del argumento y las posibilidades que un conjunto disidente de diputados pueden procurar.
La decisión del CNE, tendrá su impacto en el Zulia, pero ese resultado aparte del hecho del análisis histórico del comportamiento electoral en las circunscripciones debe ser vista bajo dos parámetros importantes: 1) el establecimiento de una agenda política destinada a direccionar las preferencias del voto en los electores y 2) la elección democrática y directa de los futuros representantes. Creo que no debemos permitir y en ese debemos incluyo al CNE, que no se produzcan elecciones internas tal como lo establece la Constitución, es clave ese proceso en esta coyuntura crítica.
Ambos parámetros pueden hacer que los resultados brutos que presentaremos – en base a la votación de 2008- puedan ser o no tendencias ciertas en la elección del 2010. Como se sabe, el circuito N°1 quedo conformado por los Municipios Rosario de Perijá, Machiques y Jesús maría Semprún, en el 2008 el PSUV triunfo en Machiques, en Rosario y en Jesús María Semprún. En los 2dos primeros municipios con muy estrecho margen y con mayor en el último. Todo ello hace presumir que el PSUV se adjudica el diputado en ese circuito, tomando en cuenta las dos variables que señalamos inicialmente. El circuito 2, está conformado por Jesús Enrique Lossada y La Cañada de Urdaneta. En Lossada ganó Un Nuevo Tiempo (UNT) y en La Cañada el PSUV, sin embargo Lossada tiene más población electoral y todo hace presumir que UNT gana. El circuito 3, conformado por Páez, Almirante Padilla y Mara nos permite decir – sin duda alguna- que el PSUV se impone. El circuito 4, que incluye a las parroquias de Maracaibo como Venancio Pulgar, Idelfonso Vásquez y Antonio Borjas Romero en todas ellas ganó el PSUV y es de esperar que se repita. El circuito 5, que incluye las parroquias Coquivacoa, Olegario y Juana de Ávila, muy seguramente será de UNT.
El circuito 6, que conforman Raúl Leoni, Carraciolo Parra, Chiquinquirá, Bolívar y Santa Lucía históricamente ha sido controlado por UNT y no hay posibilidades de alterar ese resultado. El circuito 7, Cacique Mara, Cecilio Acosta y Cristo de Aranza también será de UNT. El circuito 8, que incluye San Isidro, Francisco Eugenio Bustamante, Luís Hurtado Higuera y Manuel Dagnino debe ganarlo el PSUV.
El circuito 9, que incluye únicamente San Francisco debe ganarlo el PSUV gracias a los efectos de la gestión del Alcalde y la organización que ha procurado. El circuito 10, de Miranda, Santa Rita y Cabimas debe estar muy disputado, pues UNT es fuerte en Santa Rita y sí va unido en Cabimas puede revertir la incidencia de votos de Miranda, creo que el PSUV puede llegar a perder ese circuito dependiendo de la calidad del diputado que UNT proponga. El circuito 11, Simón Bolívar, Lagunillas, Valmore Rodríguez y Baralt, ahí por la naturaleza e impacto de los votos de Lagunillas – más de 41000- debe ganar UNT, a pesar que el PSUV debe obtener más votos en Baralt y Valmore Rodríguez. El circuito 12, Catatumbo, Colón, Francisco Javier Pulgar y Sucre, el PSUV debe triunfar en Colón, Francisco Javier Pulgar y Catatumbo con lo que obtendría el diputado.
Como vemos la sumatoria daría 5 para UNT y asociados, mientras que el PSUV obtendría siete (7). Quedaría por definir las circunscripciones por lista y es de esperar que el diputado indígena lo obtenga el PSUV. Eso significaría que en el mejor de los casos el PSUV obtendría ocho (8) diputados y UNT podría ganar los circuitos listas. De nuevo todo depende de la calidad de los candidatos y su agenda política. Sin embargo, queda planteado un escenario de análisis interesante, ya veremos¡¡¡
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
27/01/2010.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) aplicando lo que fue aprobado en la Ley Orgánica de Procesos Electorales (LOPE) anuncio las nuevas circunscripciones electorales en el país. Se ha comentado mucho la aparente diversidad de criterios utilizados para trazar esos circuitos, pero sin entrar en muchos detalles se trata de una jugada política destinada a mantener la hegemonía – en el sentido gramsciano- del PSUV en la Asamblea Nacional.
Como siempre, la oposición ha pataleado, protestado, se ha alterado sin resultado alguno, eso les demuestra -.una vez más- el enorme error político que cometieron al no concurrir al proceso electoral de 2005, bajo el falso alegato que no iban a alcanzar casi ninguna representación en la Asamblea. Resulta cómico recordarles la fatuidad de su argumento, mediante un ejercicio de memoria histórica: en 1988, la Cauda Radical sólo alcanzó tres (3) diputados en las elecciones legislativas nacionales – Aristóbulo, Pablo Medina y Andrés Velásquez- sin duda, era un contraste insignificante con la obvia mayoría de AD y COPEI. Esos tres diputados, hicieron tal ruido, generaron una agenda alternativa tan importante que en las elecciones de 1993 llegaron a tener casi 30 diputados. Eso demuestra la falsedad del argumento y las posibilidades que un conjunto disidente de diputados pueden procurar.
La decisión del CNE, tendrá su impacto en el Zulia, pero ese resultado aparte del hecho del análisis histórico del comportamiento electoral en las circunscripciones debe ser vista bajo dos parámetros importantes: 1) el establecimiento de una agenda política destinada a direccionar las preferencias del voto en los electores y 2) la elección democrática y directa de los futuros representantes. Creo que no debemos permitir y en ese debemos incluyo al CNE, que no se produzcan elecciones internas tal como lo establece la Constitución, es clave ese proceso en esta coyuntura crítica.
Ambos parámetros pueden hacer que los resultados brutos que presentaremos – en base a la votación de 2008- puedan ser o no tendencias ciertas en la elección del 2010. Como se sabe, el circuito N°1 quedo conformado por los Municipios Rosario de Perijá, Machiques y Jesús maría Semprún, en el 2008 el PSUV triunfo en Machiques, en Rosario y en Jesús María Semprún. En los 2dos primeros municipios con muy estrecho margen y con mayor en el último. Todo ello hace presumir que el PSUV se adjudica el diputado en ese circuito, tomando en cuenta las dos variables que señalamos inicialmente. El circuito 2, está conformado por Jesús Enrique Lossada y La Cañada de Urdaneta. En Lossada ganó Un Nuevo Tiempo (UNT) y en La Cañada el PSUV, sin embargo Lossada tiene más población electoral y todo hace presumir que UNT gana. El circuito 3, conformado por Páez, Almirante Padilla y Mara nos permite decir – sin duda alguna- que el PSUV se impone. El circuito 4, que incluye a las parroquias de Maracaibo como Venancio Pulgar, Idelfonso Vásquez y Antonio Borjas Romero en todas ellas ganó el PSUV y es de esperar que se repita. El circuito 5, que incluye las parroquias Coquivacoa, Olegario y Juana de Ávila, muy seguramente será de UNT.
El circuito 6, que conforman Raúl Leoni, Carraciolo Parra, Chiquinquirá, Bolívar y Santa Lucía históricamente ha sido controlado por UNT y no hay posibilidades de alterar ese resultado. El circuito 7, Cacique Mara, Cecilio Acosta y Cristo de Aranza también será de UNT. El circuito 8, que incluye San Isidro, Francisco Eugenio Bustamante, Luís Hurtado Higuera y Manuel Dagnino debe ganarlo el PSUV.
El circuito 9, que incluye únicamente San Francisco debe ganarlo el PSUV gracias a los efectos de la gestión del Alcalde y la organización que ha procurado. El circuito 10, de Miranda, Santa Rita y Cabimas debe estar muy disputado, pues UNT es fuerte en Santa Rita y sí va unido en Cabimas puede revertir la incidencia de votos de Miranda, creo que el PSUV puede llegar a perder ese circuito dependiendo de la calidad del diputado que UNT proponga. El circuito 11, Simón Bolívar, Lagunillas, Valmore Rodríguez y Baralt, ahí por la naturaleza e impacto de los votos de Lagunillas – más de 41000- debe ganar UNT, a pesar que el PSUV debe obtener más votos en Baralt y Valmore Rodríguez. El circuito 12, Catatumbo, Colón, Francisco Javier Pulgar y Sucre, el PSUV debe triunfar en Colón, Francisco Javier Pulgar y Catatumbo con lo que obtendría el diputado.
Como vemos la sumatoria daría 5 para UNT y asociados, mientras que el PSUV obtendría siete (7). Quedaría por definir las circunscripciones por lista y es de esperar que el diputado indígena lo obtenga el PSUV. Eso significaría que en el mejor de los casos el PSUV obtendría ocho (8) diputados y UNT podría ganar los circuitos listas. De nuevo todo depende de la calidad de los candidatos y su agenda política. Sin embargo, queda planteado un escenario de análisis interesante, ya veremos¡¡¡
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
27/01/2010.
lunes, 2 de marzo de 2009
LOS RESULTADOS EN EL ZULIA: manchas en la política del PSUV
Las elecciones que definieron la enmienda de la Constitución deben ser analizadas en sus particulares resultados en el estado Zulia. Para ello debemos dejar claro algunos aspectos: 1) se analizan los resultados desde el referendo de 2007 hasta el de 2009, 2) los procesos electorales son disímiles entre sí y 3) debe establecerse, por el tipo de elección y la naturaleza de la competencia una especial comparación entre el referendo de 2007.
Al analizar los resultados desde el año 2007 hasta el 2009, lo que resalta es como el Bloque A, el No obtuvo 624.790 y el Sí 472.462, con una diferencia entre sí de 13%. El Bloque B, el No obtuvo 626.850 y el Sí, 467.958. En este caso la diferencia fue de 15%. Indudablemente esto indica que el 1er Bloque de artículos propuestos por el propio presidente Chávez tuvo menos rechazo que el 2do Bloque propuesto por los diputados en la Asamblea Nacional. En las elecciones de 2008, las efectuadas el 23 de noviembre el candidato de Un Nuevo Tiempo (UNT) Pablo Pérez obtuvo un total de776.372 votos y el candidato del PSUV, Gian Carlo Di Martino alcanzó 658.724, con una diferencia entre ambos de 8%. En el referendo del 15 de febrero, el Sí obtuvo 690.753 votos y el NO, volvió a triunfar con 769.742; entre ambos la diferencia fue de 5,41%. Eso traduce varias cosas. La 1era es que el chavismo tuvo una recuperación en el estado entre 2007-2009 al pasar de algo más de 470.000 votos a casi 700.000, sin embargo hay un indicativo que señala una profunda contradicción derivada del hecho que a pesar de ser un estado petrolero, donde hay sectores ligados a los sindicatos movilizados en torno a la propuesta del presidente, se sigue perdiendo. Eso señala que hay un equívoco en el planteamiento de la política hacia el sector obrero y que la efectividad de la política social de PDVSA, PEQUIVEN y otras debe ser revisada a fondo.
Cuando vemos el comportamiento en el denominado pasillo electoral, conformado por los municipios con mayor población electoral entre los que hay que señalar – en orden de población de mayor a menor- a Maracaibo,San Francisco, Cabimas, Lagunillas, Mara, Machiques, Colón, Páez, Jesús Enrique Lossada, Miranda y Rosario de Perijá. Esos municipios reúnen aproximadamente el 73% de la votación efectiva de la región.
Al observar algunos casos del resultado de la votación en municipios muy particulares se hace visible el impacto de la hipótesis en torno a la ineficiencia y desorganización de las fuerzas del PSUV en el Zulia. Esto lo decimos sin dejar de reconocer el esfuerzo organizativo que se experimentó en las últimas elecciones, pero que sigue siendo insuficiente en relación con la capacidad de movilización y organización de UNT.
El Municipio Maracaibo, en el 2007 el No obtuvo un promedio (opción A+ opción B) de 285.000 votos mientras que el Sí alcanzó 169.000. Una diferencia porcentual de 25%. En noviembre de 2008, la candidatura de Pablo Pérez logró en el municipio 333.955 votos contra 219.256 de Di Martino. A nivel parroquial perdió en Bolívar, Cacique Mara, Carraciolo Parra, Cecilio Acosta, Chiquinquirá, Coquivacoa, Cristo de Aranza, Juana de Avila, Manuel Dagnino, Olegario Villalobos, Raúl Leoní y Santa Lucía. El PSUV sólo ganó en Antonio Borjas, Francisco Eugenio Bustamante, Ildefonso Vásquez, Luís Hurtado y Venancio Pulgar. Lo paradójico del caso es que las ganancias del PSUV fueron con diferencias porcentuales muy bajas (entre 0,5 % y 5%) mientras que las de UNT oscilaron entre 5% y 35%. Resulta ilógico, pues parroquias como Bolívar, Raúl Leoni, Chiquinquirá, Cacique Mara, Cecilio Acosta, Cristo de Aranza, están compuestas por sectores mayoritariamente ubicados en los estratos D y E, donde tradicionalmente el chavismo ha obtenido excelentes resultados. ¿Cómo explicar esto? Sin duda, el resultado es la consecuencia del tipo de liderazgo y la capacidad organizativa desplegada en la zona. No hay duda que UNT ha sabido ganar esos espacios, con una política asistencialista más efectiva que la desarrollada a través de los organismos nacionales. Eso debe ser objeto de una profunda revisión, que no ha ocurrido hasta ahora.
En 2008, el Municipio Maracaibo siguió expresando ese comportamiento. Se mantuvo igual la proporción de parroquias en las que triunfó la oposición y en las que ganó el chavismo. Hubo sí, cierta recuperación en el número de votos, pero sigue siendo favorable en torno a las fuerzas de UNT. Esto es profundamente contradictorio, más aun sí se considera que el candidato a gobernador por el PSUV venía de cumplir dos períodos (8 años) como Alcalde en ese municipio. En 2009, la diferencia la marcò el Municipio Maracaibo, pues el conjunto de parroquias aportó 355.848 del total de 769.000 que obtuvo el NO en el estado Zulia. Numéricamente hablamos que el municipio capital del estado, donde tienen asiento los organismos representantes del Ejecutivo Nacional y donde por lo tanto debe sentirse más la acción del Plan Simón Bolívar, generaron casi el 50% de los votos de resistencia a la enmienda. Indudablemente algo anda mal en Guatemala. Sì el PSUV no avanza en una política de formación ideológica y de revisión de su maquinaria, corre el riesgo que el Zulia se convierta en clave de una pèrdida política mayor.
Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
25/02/2009
Las elecciones que definieron la enmienda de la Constitución deben ser analizadas en sus particulares resultados en el estado Zulia. Para ello debemos dejar claro algunos aspectos: 1) se analizan los resultados desde el referendo de 2007 hasta el de 2009, 2) los procesos electorales son disímiles entre sí y 3) debe establecerse, por el tipo de elección y la naturaleza de la competencia una especial comparación entre el referendo de 2007.
Al analizar los resultados desde el año 2007 hasta el 2009, lo que resalta es como el Bloque A, el No obtuvo 624.790 y el Sí 472.462, con una diferencia entre sí de 13%. El Bloque B, el No obtuvo 626.850 y el Sí, 467.958. En este caso la diferencia fue de 15%. Indudablemente esto indica que el 1er Bloque de artículos propuestos por el propio presidente Chávez tuvo menos rechazo que el 2do Bloque propuesto por los diputados en la Asamblea Nacional. En las elecciones de 2008, las efectuadas el 23 de noviembre el candidato de Un Nuevo Tiempo (UNT) Pablo Pérez obtuvo un total de776.372 votos y el candidato del PSUV, Gian Carlo Di Martino alcanzó 658.724, con una diferencia entre ambos de 8%. En el referendo del 15 de febrero, el Sí obtuvo 690.753 votos y el NO, volvió a triunfar con 769.742; entre ambos la diferencia fue de 5,41%. Eso traduce varias cosas. La 1era es que el chavismo tuvo una recuperación en el estado entre 2007-2009 al pasar de algo más de 470.000 votos a casi 700.000, sin embargo hay un indicativo que señala una profunda contradicción derivada del hecho que a pesar de ser un estado petrolero, donde hay sectores ligados a los sindicatos movilizados en torno a la propuesta del presidente, se sigue perdiendo. Eso señala que hay un equívoco en el planteamiento de la política hacia el sector obrero y que la efectividad de la política social de PDVSA, PEQUIVEN y otras debe ser revisada a fondo.
Cuando vemos el comportamiento en el denominado pasillo electoral, conformado por los municipios con mayor población electoral entre los que hay que señalar – en orden de población de mayor a menor- a Maracaibo,San Francisco, Cabimas, Lagunillas, Mara, Machiques, Colón, Páez, Jesús Enrique Lossada, Miranda y Rosario de Perijá. Esos municipios reúnen aproximadamente el 73% de la votación efectiva de la región.
Al observar algunos casos del resultado de la votación en municipios muy particulares se hace visible el impacto de la hipótesis en torno a la ineficiencia y desorganización de las fuerzas del PSUV en el Zulia. Esto lo decimos sin dejar de reconocer el esfuerzo organizativo que se experimentó en las últimas elecciones, pero que sigue siendo insuficiente en relación con la capacidad de movilización y organización de UNT.
El Municipio Maracaibo, en el 2007 el No obtuvo un promedio (opción A+ opción B) de 285.000 votos mientras que el Sí alcanzó 169.000. Una diferencia porcentual de 25%. En noviembre de 2008, la candidatura de Pablo Pérez logró en el municipio 333.955 votos contra 219.256 de Di Martino. A nivel parroquial perdió en Bolívar, Cacique Mara, Carraciolo Parra, Cecilio Acosta, Chiquinquirá, Coquivacoa, Cristo de Aranza, Juana de Avila, Manuel Dagnino, Olegario Villalobos, Raúl Leoní y Santa Lucía. El PSUV sólo ganó en Antonio Borjas, Francisco Eugenio Bustamante, Ildefonso Vásquez, Luís Hurtado y Venancio Pulgar. Lo paradójico del caso es que las ganancias del PSUV fueron con diferencias porcentuales muy bajas (entre 0,5 % y 5%) mientras que las de UNT oscilaron entre 5% y 35%. Resulta ilógico, pues parroquias como Bolívar, Raúl Leoni, Chiquinquirá, Cacique Mara, Cecilio Acosta, Cristo de Aranza, están compuestas por sectores mayoritariamente ubicados en los estratos D y E, donde tradicionalmente el chavismo ha obtenido excelentes resultados. ¿Cómo explicar esto? Sin duda, el resultado es la consecuencia del tipo de liderazgo y la capacidad organizativa desplegada en la zona. No hay duda que UNT ha sabido ganar esos espacios, con una política asistencialista más efectiva que la desarrollada a través de los organismos nacionales. Eso debe ser objeto de una profunda revisión, que no ha ocurrido hasta ahora.
En 2008, el Municipio Maracaibo siguió expresando ese comportamiento. Se mantuvo igual la proporción de parroquias en las que triunfó la oposición y en las que ganó el chavismo. Hubo sí, cierta recuperación en el número de votos, pero sigue siendo favorable en torno a las fuerzas de UNT. Esto es profundamente contradictorio, más aun sí se considera que el candidato a gobernador por el PSUV venía de cumplir dos períodos (8 años) como Alcalde en ese municipio. En 2009, la diferencia la marcò el Municipio Maracaibo, pues el conjunto de parroquias aportó 355.848 del total de 769.000 que obtuvo el NO en el estado Zulia. Numéricamente hablamos que el municipio capital del estado, donde tienen asiento los organismos representantes del Ejecutivo Nacional y donde por lo tanto debe sentirse más la acción del Plan Simón Bolívar, generaron casi el 50% de los votos de resistencia a la enmienda. Indudablemente algo anda mal en Guatemala. Sì el PSUV no avanza en una política de formación ideológica y de revisión de su maquinaria, corre el riesgo que el Zulia se convierta en clave de una pèrdida política mayor.
Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
25/02/2009
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DESPUÉS DEL 15 DE FEBRERO: ALGUNAS CONSIDERACIONES
Pasadas las elecciones toca el análisis serio, tanto numérico como cualitativo acerca de lo acontecido. Tendríamos que comenzar haciendo hincapié en la naturaleza de la comunicación política que vivimos los venezolanos. En esta ocasión, el sector que hizo uso del miedo como estrategia fue el gobierno. Las propagandas que señalaron la posibilidad de la pérdida de logros sociales como las misiones, los mercal fueron muy efectivas en lograr la movilización del electorado clave en el proceso venezolano: los estratos sociales D y E.
La oposición no pudo desmontar la tesis que acabarían con las misiones y los módulos de Barrio Adentro. Las experiencias de lo hecho hasta ahora por los gobernadores de Táchira, Miranda y Carabobo están frescas en la memoria de los colectivos sociales y sin duda, respondieron al mensaje del ciudadano presidente. Por otra parte, tenemos el impacto del tiempo social, es decir el espacio temporal que tuvo la oposición para responder a un nuevo proceso electoral. Los enormes gastos generados para financiar la campaña de alcaldes y gobernadores, dejó casi sin recursos a los sectores opuestos a Chávez. Por otra parte, la oposición no logro responder al llamado de personalizar el voto hecho por Chávez. Se trata de entender que el chavista iba a votar a favor de Chávez e incluso el antichavista votaba por el presidente, o por lo menos tomando en consideración su animadversión a Chávez. Sin duda, la personalización del voto fue favorable al chavismo.
Los argumentos esgrimidos por la campaña del No fueron por decirlo decentemente fútiles, inútiles; aunque la palabra que mejor les vendría es estúpidos. La frase No es NO, es de una simplicidad tal que no dice nada y ante el discurso del chavismo que la salida de Chávez significaría la pérdida de los logros sociales, la opción que le quedaba al elector de los estratos D y E fue clara: el apoyo a la propuesta presidencial. Ahora bien, decir esto no significa que los sectores movilizados en torno a Chávez, los funcionarios de la administración y la propia estructura del PSUV no revisen su actuación. Sin duda, aun quedan muchos lunares que deben ser cauterizados: uno de ellos el tema del burocratismo, el otro la inseguridad. Persistir en la matriz que todo va bien como está, pues los resultados electorales así lo demuestran sería sin duda una idiotez del mismo talante del tema de campaña de la oposición. Queda por parte del PSUV la obligación ética de pasar a mejorar la naturaleza de los procedimientos y el propio desenvolvimiento de la estructura del estado y del partido. No puede seguirse posponiendo el proceso de discusión ideológica, de deliberación en torno al desenvolvimiento de los responsables del partido.
Sí se insiste en el camino al socialismo revolucionario sin violencia persecutoria se debe entonces insistir en los procesos de organización colectiva y el debate ideológico destinado a la crítica con valor y sentido. No puede dejar de señalarse que sí bien el chavismo se recupero de la baja en su caudal electoral entre 2006 y 2007, cuando paso de 7.300.000 votos a sólo 4.300.000, para obtener 5.600.000 en 2008 y 3 meses después ascender a 6.100.000; pero también la oposición a Chávez logró en este proceso superar la barrera de los 4 millones de votos. La oposición a Chávez paso de 4.200.000 en 2006, a 4.500.000 en 2007, de ahí a 4.600.000 en 2008 y 5 millones en 2009. El crecimiento es menor en relación con el chavismo, pero es un dato que debe ser considerado. Cuando analizamos el escenario en el Zulia, debemos llamar la atención al PSUV pues aun se notan debilidades organizativas que sin embargo le permite incrementar su caudal electoral en el estado al pasar de 541.000 votos a 690.000, es decir aumentaron su fuerza en cerca de 150.000 votos. Por su parte, la oposición a Chávez paso de obtener 656.000 votos en noviembre de 2008 a 769.000 en 2009, eso es un incremento de 113.000 votos.
El Zulia sigue siendo la mancha de aceite en la hegemonía del chavismo, eso obliga al PSUV a replantearse sus estrategias locales y regionales. El caso de Maracaibo es un ejemplo: parroquias populares como Chiquinquira, Bolívar, Sta. Lucía son abiertamente opuestas a la opción del presidente, eso indica un mejor trabajo organizativo y de penetración por parte de UNT en relación con el trabajo hecho por el PSUV. En las parroquias donde el chavismo ha dominado como Francisco Eugenio Bustamante, San Isidro, Luís Hurtado la ventaja no es contundente. En síntesis: el Zulia es un caso perfecto para la aplicación de la 3R: revisión, rectificación y relanzamiento. Ya veremos¡¡¡
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
17/02/2009
Pasadas las elecciones toca el análisis serio, tanto numérico como cualitativo acerca de lo acontecido. Tendríamos que comenzar haciendo hincapié en la naturaleza de la comunicación política que vivimos los venezolanos. En esta ocasión, el sector que hizo uso del miedo como estrategia fue el gobierno. Las propagandas que señalaron la posibilidad de la pérdida de logros sociales como las misiones, los mercal fueron muy efectivas en lograr la movilización del electorado clave en el proceso venezolano: los estratos sociales D y E.
La oposición no pudo desmontar la tesis que acabarían con las misiones y los módulos de Barrio Adentro. Las experiencias de lo hecho hasta ahora por los gobernadores de Táchira, Miranda y Carabobo están frescas en la memoria de los colectivos sociales y sin duda, respondieron al mensaje del ciudadano presidente. Por otra parte, tenemos el impacto del tiempo social, es decir el espacio temporal que tuvo la oposición para responder a un nuevo proceso electoral. Los enormes gastos generados para financiar la campaña de alcaldes y gobernadores, dejó casi sin recursos a los sectores opuestos a Chávez. Por otra parte, la oposición no logro responder al llamado de personalizar el voto hecho por Chávez. Se trata de entender que el chavista iba a votar a favor de Chávez e incluso el antichavista votaba por el presidente, o por lo menos tomando en consideración su animadversión a Chávez. Sin duda, la personalización del voto fue favorable al chavismo.
Los argumentos esgrimidos por la campaña del No fueron por decirlo decentemente fútiles, inútiles; aunque la palabra que mejor les vendría es estúpidos. La frase No es NO, es de una simplicidad tal que no dice nada y ante el discurso del chavismo que la salida de Chávez significaría la pérdida de los logros sociales, la opción que le quedaba al elector de los estratos D y E fue clara: el apoyo a la propuesta presidencial. Ahora bien, decir esto no significa que los sectores movilizados en torno a Chávez, los funcionarios de la administración y la propia estructura del PSUV no revisen su actuación. Sin duda, aun quedan muchos lunares que deben ser cauterizados: uno de ellos el tema del burocratismo, el otro la inseguridad. Persistir en la matriz que todo va bien como está, pues los resultados electorales así lo demuestran sería sin duda una idiotez del mismo talante del tema de campaña de la oposición. Queda por parte del PSUV la obligación ética de pasar a mejorar la naturaleza de los procedimientos y el propio desenvolvimiento de la estructura del estado y del partido. No puede seguirse posponiendo el proceso de discusión ideológica, de deliberación en torno al desenvolvimiento de los responsables del partido.
Sí se insiste en el camino al socialismo revolucionario sin violencia persecutoria se debe entonces insistir en los procesos de organización colectiva y el debate ideológico destinado a la crítica con valor y sentido. No puede dejar de señalarse que sí bien el chavismo se recupero de la baja en su caudal electoral entre 2006 y 2007, cuando paso de 7.300.000 votos a sólo 4.300.000, para obtener 5.600.000 en 2008 y 3 meses después ascender a 6.100.000; pero también la oposición a Chávez logró en este proceso superar la barrera de los 4 millones de votos. La oposición a Chávez paso de 4.200.000 en 2006, a 4.500.000 en 2007, de ahí a 4.600.000 en 2008 y 5 millones en 2009. El crecimiento es menor en relación con el chavismo, pero es un dato que debe ser considerado. Cuando analizamos el escenario en el Zulia, debemos llamar la atención al PSUV pues aun se notan debilidades organizativas que sin embargo le permite incrementar su caudal electoral en el estado al pasar de 541.000 votos a 690.000, es decir aumentaron su fuerza en cerca de 150.000 votos. Por su parte, la oposición a Chávez paso de obtener 656.000 votos en noviembre de 2008 a 769.000 en 2009, eso es un incremento de 113.000 votos.
El Zulia sigue siendo la mancha de aceite en la hegemonía del chavismo, eso obliga al PSUV a replantearse sus estrategias locales y regionales. El caso de Maracaibo es un ejemplo: parroquias populares como Chiquinquira, Bolívar, Sta. Lucía son abiertamente opuestas a la opción del presidente, eso indica un mejor trabajo organizativo y de penetración por parte de UNT en relación con el trabajo hecho por el PSUV. En las parroquias donde el chavismo ha dominado como Francisco Eugenio Bustamante, San Isidro, Luís Hurtado la ventaja no es contundente. En síntesis: el Zulia es un caso perfecto para la aplicación de la 3R: revisión, rectificación y relanzamiento. Ya veremos¡¡¡
Dr. Juan Eduardo Romero
Historiador
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17/02/2009
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ENMIENDA, COMUNICACIÓN POLÍTICA Y ELECCIONES
El proceso electoral que viviremos los venezolanos este domingo 15 de febrero, tienen un conjunto de significados que explican por sí sólo la naturaleza de la comunicación política manejada por las opciones del Sí y el No.
En 1er lugar, la enmienda conlleva en sí misma un debate acerca de dos formas distintas de ver el derecho constitucional. La de aquellos que basados en una perspectiva elitesca consideran que la participación en el debate político debe estar restringida al mero hecho de elección de autoridades y para quienes los cuerpos constitucionales no deben ser reformados, pues la reforma de la norma conduce a condiciones de ingobernabilidad e inestabilidad. Por otra parte, en contravía encontramos los que dentro del Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano (NCL) sostienen que la soberanía popular es una condición de construcción de ciudadanía y por lo tanto debe ser ampliada al máximo, al mismo tiempo piensan que las Constituciones son estructuras IMPERFECTAS e INACABADAS, susceptibles de modificación. Entre uno y otra posición, hay una distancia abismal, tanto en sus sustentos ideológicos como en la práctica política.
En 2do lugar, la enmienda traduce una discusión acerca del verdadero sentido de la soberanía popular, entendida como un espacio de expresión de las voluntades políticas y su vinculación con la teoría del buen gobierno, que aunque resulte paradójico es parte de una teoría surgida desde el pensamiento liberal, sobre todo ligado a la idea de gobierno representativo y a una efectiva gestión del mandato.
En 3er lugar, lo que se discute en Venezuela este domingo, está siendo planteado en toda Latinoamérica y demuestra el impacto del cambio institucional en el continente. Se trata de un debate jurídico-político acerca de la pertinencia de ajustar las normas jurídicas constitucionales al proceso acelerado de cambio que se experimenta en nuestras sociedades. En el fondo está la cuestión de cómo el derecho puede pensar e incorporar el proceso de cambio en la norma jurídica.
En 4to lugar, lógicamente en estos parámetros anteriormente establecidos la enmienda se traduce en una revisión de las condiciones de dominación y subordinación que caracterizan todo sistema capitalista, y sin duda el sistema venezolano aun mantiene relaciones característicamente explotadoras y con ello, la enmienda se transforma en un riesgo para las actuales relaciones entre capital y trabajo.
En 5to lugar, la enmienda al sostener e impulsar la teoría del buen gobierno, pone a muchos sectores de la oposición a Chávez en la disyuntiva de competir con un liderazgo carismático y que sin lugar a dudas tiene un alto impacto social, a través de una política de relanzamiento del Estado Social de Derecho. Ello es una enorme desventaja, más aun cuando se considera que las opciones a Chávez carecen de un programa político como alternativa al Proyecto Simón Bolívar que plantea una visión del país para el lapso 2001-2013.
Estos 5 elementos se conjugan a través del campo de la comunicación política, entendida como la estrecha relación entre gobernados y gobernantes expresadas a través de la intermediación de la mass media. La comunicación política en la presenta campaña electoral tiene dos vectores claramente identificados: 1) el vector de la ampliación de la democracia y el ejercicio del buen gobierno y 2) el vector de la ilegitimidad de la enmienda. El 1ero de ellos se ha concretado en una propaganda que insiste en las bondades de la gestión durante 10 años del gobierno de Chávez y las posibilidades de ampliar y profundizar el proyecto bolivariano a través de la eliminación de la restricción a las veces en que pueda postularse un funcionario en ejercicio. La 2da, señala que la ilegitimidad de la enmienda es parte de un conjunto de irregularidades adelantadas por el gobierno de Chávez. Adicionalmente la acompaña con el manejo del miedo como factor de contención al voluntarismo político desatado por las políticas públicas llevadas a cabo mediante el uso de los enormes recursos petroleros.
La propaganda política ha subrayado esas dos ideas vectoras: el buen gobierno y la ilegitimidad-peligro de la enmienda. Las propagandas se han movido a través del uso de imágenes y recursos audiovisuales que buscan reforzar esa perspectiva o representación de marcos de interpretación. Se trata por un lado de plantear una continuidad cultural con el desarrollo de una política de reforzamiento de la ciudadanía, pero por el otro lado se trata de plantear un choque cultural con las “aparentes” identidades ´políticas del venezolano. Esas estrategías tienen el mismo objetivo: lograr la mayor movilización de los electores. Los dos sectores en pugan, están conscientes de la proporcionalidad de sus fuerzas y buscan movilizarlas alcanzado la supremacía sobre el otro. Cualquiera que resulte ganador, lo será en un escenario con una abstención que rondará el 35% a 40%, esperemos el domingo a ver los resultados.
Dr. Juan E. Romero
Historiador
Juane1208@gmail.com
10/02/2009
El proceso electoral que viviremos los venezolanos este domingo 15 de febrero, tienen un conjunto de significados que explican por sí sólo la naturaleza de la comunicación política manejada por las opciones del Sí y el No.
En 1er lugar, la enmienda conlleva en sí misma un debate acerca de dos formas distintas de ver el derecho constitucional. La de aquellos que basados en una perspectiva elitesca consideran que la participación en el debate político debe estar restringida al mero hecho de elección de autoridades y para quienes los cuerpos constitucionales no deben ser reformados, pues la reforma de la norma conduce a condiciones de ingobernabilidad e inestabilidad. Por otra parte, en contravía encontramos los que dentro del Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano (NCL) sostienen que la soberanía popular es una condición de construcción de ciudadanía y por lo tanto debe ser ampliada al máximo, al mismo tiempo piensan que las Constituciones son estructuras IMPERFECTAS e INACABADAS, susceptibles de modificación. Entre uno y otra posición, hay una distancia abismal, tanto en sus sustentos ideológicos como en la práctica política.
En 2do lugar, la enmienda traduce una discusión acerca del verdadero sentido de la soberanía popular, entendida como un espacio de expresión de las voluntades políticas y su vinculación con la teoría del buen gobierno, que aunque resulte paradójico es parte de una teoría surgida desde el pensamiento liberal, sobre todo ligado a la idea de gobierno representativo y a una efectiva gestión del mandato.
En 3er lugar, lo que se discute en Venezuela este domingo, está siendo planteado en toda Latinoamérica y demuestra el impacto del cambio institucional en el continente. Se trata de un debate jurídico-político acerca de la pertinencia de ajustar las normas jurídicas constitucionales al proceso acelerado de cambio que se experimenta en nuestras sociedades. En el fondo está la cuestión de cómo el derecho puede pensar e incorporar el proceso de cambio en la norma jurídica.
En 4to lugar, lógicamente en estos parámetros anteriormente establecidos la enmienda se traduce en una revisión de las condiciones de dominación y subordinación que caracterizan todo sistema capitalista, y sin duda el sistema venezolano aun mantiene relaciones característicamente explotadoras y con ello, la enmienda se transforma en un riesgo para las actuales relaciones entre capital y trabajo.
En 5to lugar, la enmienda al sostener e impulsar la teoría del buen gobierno, pone a muchos sectores de la oposición a Chávez en la disyuntiva de competir con un liderazgo carismático y que sin lugar a dudas tiene un alto impacto social, a través de una política de relanzamiento del Estado Social de Derecho. Ello es una enorme desventaja, más aun cuando se considera que las opciones a Chávez carecen de un programa político como alternativa al Proyecto Simón Bolívar que plantea una visión del país para el lapso 2001-2013.
Estos 5 elementos se conjugan a través del campo de la comunicación política, entendida como la estrecha relación entre gobernados y gobernantes expresadas a través de la intermediación de la mass media. La comunicación política en la presenta campaña electoral tiene dos vectores claramente identificados: 1) el vector de la ampliación de la democracia y el ejercicio del buen gobierno y 2) el vector de la ilegitimidad de la enmienda. El 1ero de ellos se ha concretado en una propaganda que insiste en las bondades de la gestión durante 10 años del gobierno de Chávez y las posibilidades de ampliar y profundizar el proyecto bolivariano a través de la eliminación de la restricción a las veces en que pueda postularse un funcionario en ejercicio. La 2da, señala que la ilegitimidad de la enmienda es parte de un conjunto de irregularidades adelantadas por el gobierno de Chávez. Adicionalmente la acompaña con el manejo del miedo como factor de contención al voluntarismo político desatado por las políticas públicas llevadas a cabo mediante el uso de los enormes recursos petroleros.
La propaganda política ha subrayado esas dos ideas vectoras: el buen gobierno y la ilegitimidad-peligro de la enmienda. Las propagandas se han movido a través del uso de imágenes y recursos audiovisuales que buscan reforzar esa perspectiva o representación de marcos de interpretación. Se trata por un lado de plantear una continuidad cultural con el desarrollo de una política de reforzamiento de la ciudadanía, pero por el otro lado se trata de plantear un choque cultural con las “aparentes” identidades ´políticas del venezolano. Esas estrategías tienen el mismo objetivo: lograr la mayor movilización de los electores. Los dos sectores en pugan, están conscientes de la proporcionalidad de sus fuerzas y buscan movilizarlas alcanzado la supremacía sobre el otro. Cualquiera que resulte ganador, lo será en un escenario con una abstención que rondará el 35% a 40%, esperemos el domingo a ver los resultados.
Dr. Juan E. Romero
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10/02/2009
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martes, 2 de septiembre de 2008
IMPACTO DEL 3-D EN EL ZULIA: LOS RESULTADOS ELECTORALES
IMPACTO DEL 3-D EN EL ZULIA: LOS RESULTADOS ELECTORALES.
Debo comenzar diciendo – y esto va para el Diputado Cabezas- que no temo admitir las equivocaciones. Al contrario de aquellos cuyos análisis están estigmatizados por el compromiso político- partidista, los que elaboro sólo tienen el compromiso del estudioso de la realidad social y que tiene el deber de realizar análisis críticos en procesos en pleno desarrollo. Esto lo digo, porqué en anteriores entrevistas y conferencias llegué a señalar que creía que la abstención electoral iba a estar sobre el 35%. No ocurrió así, pero este es un fenómeno que no se presentaba en Venezuela desde las elecciones de 1988, cuando la abstención estuvo apenas por encima del 18%. Todas las demás elecciones, entre 1993 hasta el 2006, registraron abstenciones por encima del 35%, lo que hacía esperar un comportamiento ajustado a este desarrollo histórico.
El resultado de las elecciones en el Zulia, puede permitir a aquellos no dedicados al estudio de la geografía electoral, decir que Rosales puede perder en el estado. Esa afirmación es una verdad a medias. Es cierto, en la medida que ningún liderazgo es inderrotable, pero es falso en cuanto una derrota de Rosales no es tan fácil cómo lo sostuvieron los responsables del Comando Miranda en el Zulia. Para demostrar esto analizaremos los resultados de los últimos tres procesos electorales en el Zulia: 1) referendo revocatorio (agosto 2004), 2) elecciones regionales (octubre 2004) y 3) elecciones presidenciales (diciembre 2006). Estos tres eventos nos señalan una primera hipótesis: en aquellas ocasiones en que se confrontaron el liderazgo personal de Chávez y Rosales, el triunfo ha sido para el actual Presidente. Cuando el enfrentamiento no ha sido directo, es decir que Chávez ha mediado con su liderazgo a través de otro candidato que se le enfrenta al liderazgo regional de Rosales, el Presidente ha sido derrotado.
En Agosto de 2004, el No resultó ganador en el Zulia con un total de 605.383 – correspondiente a un 53.14% de los votos válidos-, que se tradujo en un triunfo del chavismo en 14 de los 21 Municipios del Estado. El Sí, encarnado en la figura de Rosales, obtuvo 530.607 votos (un 46.57%), ganando en Padilla, Catatumbo, La Cañada de Urdaneta, Lagunillas, Maracaibo, Santa Rita y Valmore Rodríguez. Esto confirma nuestra hipótesis parcial.
Al analizar el resultado de las elecciones de octubre de 2004, lo primero que se observa es que ambos liderazgos vieron disminuidos sus votos. Rosales triunfó con 483.924 votos (54.02%) y el candidato de Chávez obtuvo 397.927 votos (44.4%). Rosales ganó en 15 de los 21 Municipios, perdiendo sólo en Baralt, Francisco Javier Pulgar, Jesús María Semprún, Mara, Páez, San Francisco y Sucre. Es decir, que el chavismo tuvo una pérdida del 50% en relación con las elecciones realizadas dos (2) meses antes, en lo que respecta a su votación por Municipios. Eso sólo puede explicarse por la carencia de organización de su liderazgo y las enormes disputas internas que caracterizaron ese proceso comicial. Esa debe ser una lección que Diputados como el líder del proyecto LAGO deben aprender antes de realizar análisis más teñidos de militancia partidista que de estudios de geografía electoral.
Las elecciones del 3-D, nos arrojan otros resultados interesantes. En primer lugar, Chávez vio aumentar su votación significativamente. Alcanzó 722.046 votos (51.3%), un crecimiento de más de 120.000 votos en relación con agosto de 2004 y más de 300.000 votos con respecto a Octubre de ese año. Por otra parte, el chavismo ganó en 15 de los 21 Municipios del Zulia, pero más significativo aún es que derrotó a Rosales en Municipios que tradicionalmente habían votado con él en los anteriores procesos electorales, tal es el caso de Santa Rita. Recuperó espacios que habían perdido en las confrontaciones regionales, tales cómo Colón, Cabimas, JEL, Miranda, Rosario y Machiques de Perijá, Padilla. Por su parte Rosales ratificó su liderazgo en La Cañada de Urdaneta, Maracaibo, Valmore Rodríguez, Catatumbo y Lagunillas.
Estos tres procesos electorales, demuestran la volatilidad en las preferencias ciudadanas. El chavismo, ha demostrado que en confrontaciones directas puede derrotar a Rosales. Han mejorado su desenvolvimiento: el Comando Miranda, bajo la dirección de Mario Isea demostró que pueden superar sus diferencias internas, pero eso no significa un triunfo seguro en el Zulia ante la opción del referendo revocatorio, pensarlo indicaría una visión muy cortoplacista por parte del chavismo en el estado. Derrotar a Rosales, debe traducirse en una mejora de los mecanismos institucionales de desarrollo organizacional. En el caso del Municipio Capital, debe significar para los responsables del MVR una revisión, que también va para el Alcalde que ha recibido mensajes contundentes en cuanto al rechazo que tiene el desarrollo de su acción de gobierno. En cualquier caso, Chávez debe mejorar la organización de sus fuerzas para poder derrotar firmemente a Rosales en el Zulia, aunque habría que lanzar la hipótesis que al chavismo le conviene tener a Rosales en el Zulia, para contar con un contrincante que sea capaz de adelantar un diálogo no conspirativo con el gobierno. Los acontecimientos nos dirán sí está apreciación es errada.
Juan Eduardo Romero J
Historiador/Profesor LUZ
Juane1208@yahoo.com
23/12/2006
Debo comenzar diciendo – y esto va para el Diputado Cabezas- que no temo admitir las equivocaciones. Al contrario de aquellos cuyos análisis están estigmatizados por el compromiso político- partidista, los que elaboro sólo tienen el compromiso del estudioso de la realidad social y que tiene el deber de realizar análisis críticos en procesos en pleno desarrollo. Esto lo digo, porqué en anteriores entrevistas y conferencias llegué a señalar que creía que la abstención electoral iba a estar sobre el 35%. No ocurrió así, pero este es un fenómeno que no se presentaba en Venezuela desde las elecciones de 1988, cuando la abstención estuvo apenas por encima del 18%. Todas las demás elecciones, entre 1993 hasta el 2006, registraron abstenciones por encima del 35%, lo que hacía esperar un comportamiento ajustado a este desarrollo histórico.
El resultado de las elecciones en el Zulia, puede permitir a aquellos no dedicados al estudio de la geografía electoral, decir que Rosales puede perder en el estado. Esa afirmación es una verdad a medias. Es cierto, en la medida que ningún liderazgo es inderrotable, pero es falso en cuanto una derrota de Rosales no es tan fácil cómo lo sostuvieron los responsables del Comando Miranda en el Zulia. Para demostrar esto analizaremos los resultados de los últimos tres procesos electorales en el Zulia: 1) referendo revocatorio (agosto 2004), 2) elecciones regionales (octubre 2004) y 3) elecciones presidenciales (diciembre 2006). Estos tres eventos nos señalan una primera hipótesis: en aquellas ocasiones en que se confrontaron el liderazgo personal de Chávez y Rosales, el triunfo ha sido para el actual Presidente. Cuando el enfrentamiento no ha sido directo, es decir que Chávez ha mediado con su liderazgo a través de otro candidato que se le enfrenta al liderazgo regional de Rosales, el Presidente ha sido derrotado.
En Agosto de 2004, el No resultó ganador en el Zulia con un total de 605.383 – correspondiente a un 53.14% de los votos válidos-, que se tradujo en un triunfo del chavismo en 14 de los 21 Municipios del Estado. El Sí, encarnado en la figura de Rosales, obtuvo 530.607 votos (un 46.57%), ganando en Padilla, Catatumbo, La Cañada de Urdaneta, Lagunillas, Maracaibo, Santa Rita y Valmore Rodríguez. Esto confirma nuestra hipótesis parcial.
Al analizar el resultado de las elecciones de octubre de 2004, lo primero que se observa es que ambos liderazgos vieron disminuidos sus votos. Rosales triunfó con 483.924 votos (54.02%) y el candidato de Chávez obtuvo 397.927 votos (44.4%). Rosales ganó en 15 de los 21 Municipios, perdiendo sólo en Baralt, Francisco Javier Pulgar, Jesús María Semprún, Mara, Páez, San Francisco y Sucre. Es decir, que el chavismo tuvo una pérdida del 50% en relación con las elecciones realizadas dos (2) meses antes, en lo que respecta a su votación por Municipios. Eso sólo puede explicarse por la carencia de organización de su liderazgo y las enormes disputas internas que caracterizaron ese proceso comicial. Esa debe ser una lección que Diputados como el líder del proyecto LAGO deben aprender antes de realizar análisis más teñidos de militancia partidista que de estudios de geografía electoral.
Las elecciones del 3-D, nos arrojan otros resultados interesantes. En primer lugar, Chávez vio aumentar su votación significativamente. Alcanzó 722.046 votos (51.3%), un crecimiento de más de 120.000 votos en relación con agosto de 2004 y más de 300.000 votos con respecto a Octubre de ese año. Por otra parte, el chavismo ganó en 15 de los 21 Municipios del Zulia, pero más significativo aún es que derrotó a Rosales en Municipios que tradicionalmente habían votado con él en los anteriores procesos electorales, tal es el caso de Santa Rita. Recuperó espacios que habían perdido en las confrontaciones regionales, tales cómo Colón, Cabimas, JEL, Miranda, Rosario y Machiques de Perijá, Padilla. Por su parte Rosales ratificó su liderazgo en La Cañada de Urdaneta, Maracaibo, Valmore Rodríguez, Catatumbo y Lagunillas.
Estos tres procesos electorales, demuestran la volatilidad en las preferencias ciudadanas. El chavismo, ha demostrado que en confrontaciones directas puede derrotar a Rosales. Han mejorado su desenvolvimiento: el Comando Miranda, bajo la dirección de Mario Isea demostró que pueden superar sus diferencias internas, pero eso no significa un triunfo seguro en el Zulia ante la opción del referendo revocatorio, pensarlo indicaría una visión muy cortoplacista por parte del chavismo en el estado. Derrotar a Rosales, debe traducirse en una mejora de los mecanismos institucionales de desarrollo organizacional. En el caso del Municipio Capital, debe significar para los responsables del MVR una revisión, que también va para el Alcalde que ha recibido mensajes contundentes en cuanto al rechazo que tiene el desarrollo de su acción de gobierno. En cualquier caso, Chávez debe mejorar la organización de sus fuerzas para poder derrotar firmemente a Rosales en el Zulia, aunque habría que lanzar la hipótesis que al chavismo le conviene tener a Rosales en el Zulia, para contar con un contrincante que sea capaz de adelantar un diálogo no conspirativo con el gobierno. Los acontecimientos nos dirán sí está apreciación es errada.
Juan Eduardo Romero J
Historiador/Profesor LUZ
Juane1208@yahoo.com
23/12/2006
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campaña política,
Chávez,
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Oposición
El Conficto entre Chávez y los medios de comunicación
El Conficto entre Chávez y los medios de comunicación
Para el ciudadano común, la actual disputa que adelanta el Gobierno de Hugo Chávez con los medios de comunicación, es vista cómo un simple conflicto derivado del interés del chavismo por controlar toda la estructura de la sociedad. Para alguien cercano al chavismo, por el contrario, el accionar está enmarcado dentro de los ámbitos de la ley resorte. Sin embargo, ambas visiones carecen de veracidad.
Lo que ocurre va más allá de un complejo intento por controlar todo en la sociedad venezolana, aprovechando la hegemonía alcanzada electoralmente. Se trata incluso de ir más lejos de los establecido en la Ley resorte. Lo que está en juego acá, es la forma cómo se definen lo que expertos de la sociología política- Dough McAdam, John McCarthy- denominan procesos enmarcadores y construcción de marcos interpretativos.
Los procesos enmarcadores, son dinámicas o acciones conscientes desarrolladas por grupos de personas, en función de lograr forjar formas compartidas de considerar al mundo y a sí mismo, sirviendo de marco para la legitimación y el impulso a la acción colectiva del ciudadano. Los procesos enmarcadores, son grandes constructos de ideas, representaciones acerca del mundo vivido, de la experiencia de la vida cotidiana, acerca de la religión y la cultura, que sirven para construir un espacio común, una visión de vida, sobre la cual se dinamiza la capacidad para movilizarse.
La construcción de procesos enmarcadores, conlleva considerar cinco aspectos: 1) el bagaje cultural a disposición de los grupos contestatarios, es decir los conceptos y elementos ligados a la psiquis de la sociedad que son utilizados para impulsar la movilización social; 2) las estrategias enmarcadoras que emplean los grupos, sí estas son disruptivas, es decir de reto directo al poder o por el contrario son progresivas, pacíficas y lentas, 3) la lucha que se genera entre un grupo que quiere estructurarse como dominante y otros agentes sociales - tales como el Estado, las instituciones- que se oponen a ello, 4) el rol cumplido por los medios de comunicación social en esa batalla y 5)el impacto cultural que el movimiento puede tener al intentar modificar las interpretaciones del mundo vivido.
Estos cinco elementos, son importantes para entender el contexto de la confrontación entre Chávez y los medios. Ello es así, por el hecho que el chavismo surgió en primer instancia como un actor disruptivo, es decir, cómo un actor que retó al poder establecido en 1992. Al hacerlo, planteaba una forma de entender la vida social, una visión cultural distinta, que en este caso estaba enmarcada en la idea de la antipolítica, es decir, en el rechazo de las instituciones y las formas de mediación socio-política adelantadas durante la democracia consensuada en Venezuela (1958-1993). Este proceso enmarcador surtió efecto, y quedó demostrado al analizar las condiciones que hicieron posible la llegada al poder de Chávez en 1998.
Sin embargo, la imposición de este nuevo proceso enmarcador, que impulsó la acción colectiva, no resultaría ser tan lineal como esperaba el chavismo. Las resistencias surgidas a partir de diciembre de 2001, son parte de las acciones que otros grupos sociales adelantan en circunstancias en las que su papel o rol dominante, se ven retadas. En un primer momento (1999-2001), se da lo que se denomina un momento abierto, que es un instante de negociación entre actores sociales y políticos para establecer un nuevo orden político. En ese momento abierto, la relación Chávez- Medios de Comunicación fue fluida, no confrontacional. Luego, -después de la implementación de la relegitimación de los poderes, en julio de 2000- entró el chavismo en una etapa de pura confrontación o conflicto, que es aquella donde un grupo social pretende imponer su accionar sobre otros grupos.
Esta confrontación, ante el agotamiento de los espacios políticos de discusión - poder legislativo, partidos, grupos o movimientos sociales- se desplazó hacia dos campos: 1) la calle y 2) los medios de comunicación. Hacia la calle, porque en ella ningún grupo ha logrado dominio total, y hacia los medios pues en ellos se definen los procesos competitivos por la divulgación de los stocks culturales, sobre los cuales los movimientos o grupos en conflicto dirimen quién logra atraer y motivar mejor para la acción colectiva.
Los medios de comunicación, son el epicentro en donde se discuten los marcos interpretativos, que son metáforas específicas, representaciones simbólicas e indicaciones cognitivas utilizadas para presentar conductas y mensajes, que impulsan la acción colectiva. Por eso la importancia de los medios de comunicación, ellos tienen sus propias rutinas de reproducción, que llegan con una enorem efectividad a la psiquis del ciudadano, y lo más importante, es que los medios no sólo transmiten información: la transforman. Esa capacidad de transformación, es vital para cualquier grupo que pretenda surgir como una fuerza hegemónica.
La apertura o cierre de un medio, de acuerdo a la posición que disponga en la disputa por el control de la emisión y construcción de procesos enmarcadores y marcos interpretativos, es clave para que un movimiento social o político, cree condiciones de oportunidad política, a través del cual pueda asumir posiciones de liderazgo. Este aspecto, es esencialmente claro, en el caso de la disputa entre el Gobierno de Chávez y Radio Caracas Televisión (RCTV).
Para el Gobierno, se trata de eliminar la capacidad de transformar o de incidir en la transformación que RCTV adelanta de los procesos enmarcadores y los macros interpretativos construidos en estos nueve años (1999-2007). Posiciones en torno al socialismo del siglo XXI, el impacto de las misiones, la política internacionalista (diplomacia petrolera), son sólo algunos de esos aspectos. Para RCTV, se trata de mantener un espacio radioeléctrico que le permita a Marciel Granier y otras personalidades representativas divulgar su visión cultural sobre el país. En realidad, ambos sectores establecen una lucha de interpretación sobre la realidad: para Chávez se trata de ejercicio de la legalidad, en defensa del derecho a la información veraz, para RCTV es un ataque a la libertad de expresión.
Las posiciones tanto de Chávez, como de RCTV lo que hacen es ocultar el debate, la discusión que existe en Venezuela, por el control sobre las formas de definición de los procesos enmarcadores que dominarán la vida social del venezolano en la 1era mitad del siglo XXI.
Juan Eduardo Romero J
Historiador
juane1208@gmail.com
7/01/2007
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Chávez,
comunicación política,
conflicto,
Medios de Comunicación,
Oposición,
Venezuela
Comunicación política: acerca de la campaña de Chávez y Rosales.
Comunicación política: acerca de la campaña de Chávez y Rosales.
Hay que entender las diferencias entre el planteamiento de campaña de Chávez y el de Rosales. En conjunto, podemos señalar tres grandes temas sobre los cuales se diferencian y un tema en el cual coinciden. Se diferencian en: 1) el tipo de comunicación política que desarrollan. Chávez, está en lo que se denomina una campaña permanente, destinada a mantener el poder. Rosales, desarrolla una campaña eminentemente propositiva, destinada a obtener la atención de los electores claves: los estratos D y E; 2) los temas de campaña. Para Rosales, el principal tema a resaltar es la “idea” de la incapacidad y el fracaso de la gestión de Chávez. Con ello, busca beneficiarse del descontento tanto en el chavismo Light, como en los indecisos. Por su parte Chávez, ha establecido como gran enemigo la “idea” de la lucha antiimperialista, un discurso que históricamente le ha sido de utilidad a la izquierda latinoamericana y que aun conserva cierto atractivo y 3) estrategias comunicativas, en el caso de Rosales, el manejo de un mensaje de optimismo, de atrevimiento, de reto al chavismo, es una parte importante de sus contenidos comunicacionales. Para Chávez, su estrategia comunicativa se expresa en una doble vertiente; por un lado, la referida al impulso y propaganda de su obra de gobierno y por la otra – y eso es un cambio reciente- un mensaje destinado a “suavizar” la característica agresividad del discurso presidencial, mediante las recientes propagandas de “por amor”.
Estas diferencias, se van a profundizar en los próximos meses. Para el chavismo, es vital volver a convencer a los sectores más moderados, menos radicales tanto del propio chavismo Light, es decir, aquellos sectores que simpatizando con Chávez se sienten desconfiados con el exceso de radicalidad y por la otra parte, los sectores indecisos, temerosos o simplemente no motivados por la opción de gobierno del candidato presidente. Para Rosales, es seguro que los próximos meses sean de convocatoria a votar, sí bien comunicativamente le lleva ventaja a Chávez, en cuanto los spots publicitarios son más frescos y ligeros, esa ventaja no se ha traducido – a mi entender- en un aumento de su caudal electoral. Rosales debe calar aun más en los estratos D y E, para convencerlos en la tarea de cambiar sus preferencias del chavismo a su opción electoral.
Por otra parte, Rosales debe luchar contra la abstención electoral, que sí bien en los procesos electorales presidenciales es menor, no deja de ser significativa. De hecho, nuestro país ha registrado una fluctuación en las elecciones presidenciales, así en el 88 fue de 19.1%, en el 93 de 39.84%, en el 98 fue 36.84 y en el 2000 llegó a 43.69. Sí Rosales no logra bajar la abstención del 40%, le resultará prácticamente imposible lograr una victoria. Por su parte, el chavismo debe procurar rescatar a los sectores descontentos por las divisiones internas, por la pugnacidad entre las facciones, por la corrupción, por los excesos en el ejercicio del gobierno, pero hasta ahora tiene la ventaja que le otorgan las misiones, que sí bien no han solucionado el problema de la calidad de vida de los beneficiados, les ha otorgado un “respiro” a su precariedad. Para los electores beneficiados por las misiones del chavismo, les resulta riesgoso optar por Rosales, pues no hay certidumbre con una posible transición.
Rosales, tiene el reto de convencer al electorado que es capaz de lograr una transición pacífica, más bien un cambio de régimen pacífico, aunque para ser realistas, ello resulta muy difícil de hacer y muy fácil para decir. El chavismo controla 21 de las 23 gobernaciones, más de 270 de las 333 Alcaldías, más del 70% de los concejales del país y toda la Asamblea Nacional. Ello dificulta cualquier cambio de régimen.
Chávez y Rosales, tiene a pesar de las diferencias señaladas un punto, o más bien un tema en común: su interés en captar la atención de los estratos D y E a través de una oferta que tiene como centro una propuesta social básicamente asistencialista y que no enfrenta el problema de la pobreza de una manera integral. Ambos se mueven en un neopopulismo mediático, es decir, en un liderazgo personalizado y fuertemente apoyado o sustanciado por el impacto de los medios de comunicación y la videopolítica, que es empleado como un factor para lograr el convencimiento de ese electorado clave.
Asistimos a un momento, en donde el sistema político venezolano, se esta jugando su futura naturaleza. Eso es: de transformarse en un sistema de partido dominante, que es distinto que un sistema de partido único, pues en el primero es una fuerza política la que se impone claramente sobre otras o de experimentar de nuevo una fragilidad multipartidista, que exponga al sistema político a los avatares de un eventual acuerdo. Chávez y Rosales, arrecian su campaña mediática, buscando con el impacto de la imagen sobre el mensaje, convencer a un electorado que se muestra hasta ahora aprensivo con el proceso electoral. Aun nos queda más de un mes de campaña para observar y analizar el proceso electoral, esperemos que algunas cosas cambien.
Historiador/LUZ juane1208@yahoo.com
Hay que entender las diferencias entre el planteamiento de campaña de Chávez y el de Rosales. En conjunto, podemos señalar tres grandes temas sobre los cuales se diferencian y un tema en el cual coinciden. Se diferencian en: 1) el tipo de comunicación política que desarrollan. Chávez, está en lo que se denomina una campaña permanente, destinada a mantener el poder. Rosales, desarrolla una campaña eminentemente propositiva, destinada a obtener la atención de los electores claves: los estratos D y E; 2) los temas de campaña. Para Rosales, el principal tema a resaltar es la “idea” de la incapacidad y el fracaso de la gestión de Chávez. Con ello, busca beneficiarse del descontento tanto en el chavismo Light, como en los indecisos. Por su parte Chávez, ha establecido como gran enemigo la “idea” de la lucha antiimperialista, un discurso que históricamente le ha sido de utilidad a la izquierda latinoamericana y que aun conserva cierto atractivo y 3) estrategias comunicativas, en el caso de Rosales, el manejo de un mensaje de optimismo, de atrevimiento, de reto al chavismo, es una parte importante de sus contenidos comunicacionales. Para Chávez, su estrategia comunicativa se expresa en una doble vertiente; por un lado, la referida al impulso y propaganda de su obra de gobierno y por la otra – y eso es un cambio reciente- un mensaje destinado a “suavizar” la característica agresividad del discurso presidencial, mediante las recientes propagandas de “por amor”.
Estas diferencias, se van a profundizar en los próximos meses. Para el chavismo, es vital volver a convencer a los sectores más moderados, menos radicales tanto del propio chavismo Light, es decir, aquellos sectores que simpatizando con Chávez se sienten desconfiados con el exceso de radicalidad y por la otra parte, los sectores indecisos, temerosos o simplemente no motivados por la opción de gobierno del candidato presidente. Para Rosales, es seguro que los próximos meses sean de convocatoria a votar, sí bien comunicativamente le lleva ventaja a Chávez, en cuanto los spots publicitarios son más frescos y ligeros, esa ventaja no se ha traducido – a mi entender- en un aumento de su caudal electoral. Rosales debe calar aun más en los estratos D y E, para convencerlos en la tarea de cambiar sus preferencias del chavismo a su opción electoral.
Por otra parte, Rosales debe luchar contra la abstención electoral, que sí bien en los procesos electorales presidenciales es menor, no deja de ser significativa. De hecho, nuestro país ha registrado una fluctuación en las elecciones presidenciales, así en el 88 fue de 19.1%, en el 93 de 39.84%, en el 98 fue 36.84 y en el 2000 llegó a 43.69. Sí Rosales no logra bajar la abstención del 40%, le resultará prácticamente imposible lograr una victoria. Por su parte, el chavismo debe procurar rescatar a los sectores descontentos por las divisiones internas, por la pugnacidad entre las facciones, por la corrupción, por los excesos en el ejercicio del gobierno, pero hasta ahora tiene la ventaja que le otorgan las misiones, que sí bien no han solucionado el problema de la calidad de vida de los beneficiados, les ha otorgado un “respiro” a su precariedad. Para los electores beneficiados por las misiones del chavismo, les resulta riesgoso optar por Rosales, pues no hay certidumbre con una posible transición.
Rosales, tiene el reto de convencer al electorado que es capaz de lograr una transición pacífica, más bien un cambio de régimen pacífico, aunque para ser realistas, ello resulta muy difícil de hacer y muy fácil para decir. El chavismo controla 21 de las 23 gobernaciones, más de 270 de las 333 Alcaldías, más del 70% de los concejales del país y toda la Asamblea Nacional. Ello dificulta cualquier cambio de régimen.
Chávez y Rosales, tiene a pesar de las diferencias señaladas un punto, o más bien un tema en común: su interés en captar la atención de los estratos D y E a través de una oferta que tiene como centro una propuesta social básicamente asistencialista y que no enfrenta el problema de la pobreza de una manera integral. Ambos se mueven en un neopopulismo mediático, es decir, en un liderazgo personalizado y fuertemente apoyado o sustanciado por el impacto de los medios de comunicación y la videopolítica, que es empleado como un factor para lograr el convencimiento de ese electorado clave.
Asistimos a un momento, en donde el sistema político venezolano, se esta jugando su futura naturaleza. Eso es: de transformarse en un sistema de partido dominante, que es distinto que un sistema de partido único, pues en el primero es una fuerza política la que se impone claramente sobre otras o de experimentar de nuevo una fragilidad multipartidista, que exponga al sistema político a los avatares de un eventual acuerdo. Chávez y Rosales, arrecian su campaña mediática, buscando con el impacto de la imagen sobre el mensaje, convencer a un electorado que se muestra hasta ahora aprensivo con el proceso electoral. Aun nos queda más de un mes de campaña para observar y analizar el proceso electoral, esperemos que algunas cosas cambien.
Historiador/LUZ juane1208@yahoo.com
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