jueves, 4 de septiembre de 2008

BOLIVIA Y VENEZUELA, EVO Y CHÁVEZ


BOLIVIA Y VENEZUELA, EVO Y CHÁVEZ

Venezuela y Bolivia mantienen más de un elemento de comparación histórica. Por un lado se trata de dos liderazgos construidos sobre la crisis institucional de sus respectivos sistemas políticos. En lo que respecta a Bolivia, los partidos históricos, asociados a la explotación de las mayorías étnicas (aymaras, quechuas) se habían confabulado para impedir que estos actores históricos asumieran un protagonismo en la direccionalidad de la agenda política en el país fundado en honor a Bolívar. En el caso de Venezuela, los partidos históricos surgidos a partir de la década de los años 40 del pasado siglo XX, se habían repartido el poder y usufructuado los beneficios del Estado. En ambas situaciones, surgió un liderazgo basado en la antipolítica, entendida como rechazo a las formas de participación mediante la mediación de los partidos tradicionales.
Evo Morales, a través del Movimiento al Socialismo (MAS) y Hugo Chávez mediante el movimiento Quinta república (MVR), conformaron unos movimientos sociales que adquirieron representación política y fueron desplazando, con un discurso radical de cambio, a los actores políticos tradicionales que no fueron capaces de construir un discurso político que llegará a representar los intereses de grupos de electores claves en los procesos políticos. Chávez, con un discurso dirigido a los estratos D y E, que son cerca del 82% del electorado y Evo, con un discurso cuyo sujeto protagónico son las mayorías indígenas lograron catapultarse al poder. Al hacerlo, se han enfrentado a un conjunto de relaciones de poder, actores e instituciones que se niegan a perder sus privilegios y por lo tanto se articulan para resistirse. Ambos gobernantes optaron por los mismos mecanismos de cambios: la convocatoria a una Asamblea Nacional constituyente. Chávez fue el primero en aplicarlo y el primero en sentir las acciones – más bien reacciones - de resistencias de los bloques de poder. Evo, ha experimentado una primera muestra de esas resistencias. Y decimos primera, pues estamos seguros que la conflictividad social manifestada por quienes tradicionalmente han disfrutado de los beneficios de la explotación de las riquezas minerales de Bolivia, actuaran bajo nuevos esquemas.
Ya Chávez experimentó los rigores que devienen de la articulación de los factores de resistencia. Las acciones desarrolladas entre 2001- 2003 en nuestro país son una muestra de conflictividad social. Las reacciones a la convocatoria de la Constituyente en Bolivia, concretada mediante el intento ilegítimo de las prefecturas de Santa Cruz, Pando, Beni, Tarija entre otras, para promulgar un estatuto autónomo más allá de la legalidad constitucional, son una demostración concreta. En los casos de Venezuela y Bolivia, los mecanismos de democracia directa, como el referendo, en sus diversas manifestaciones han mostrado la efectividad que pueden tener para minimizar los conflictos. Cómo se recordará, Chávez en una decisión política inteligente acudió a un referendo revocatorio en agosto de 2004, convocatoria que le abrió un ciclo de gobernabilidad que sucedió a una dinámica que se vislumbraba violenta. En el caso de Bolivia, la convocatoria mediante decreto- ley de un referendo revocatorio le da un nuevo aire de gobernabilidad, pues aumentó el apoyo con el que salió elegido en el año 2005 Evo Morales.
Chávez y Evo, comparten además un árbol ideológico común, derivado de su condición de nacionalistas energéticos. Los dos presidentes han reivindicado los derechos de sus respectivas administraciones sobre el control ejercido en las actividades de extracción, procesamiento y comercialización de hidrocarburos. Sus posiciones nacionalistas son incómodas para los intereses foráneos y la problemática derivada de las crecientes necesidades de combustibles fósiles y la escasa capacidad productiva de los países que integran el denominado G-8.
Ese nacionalismo petrolero, es decir el énfasis en el control energético o lo que también se ha dado en llamar diplomacia del petróleo, se ha transformado en un factor perturbador a los intereses norteamericanos en la zona y hace esperar el inicio de un nuevo ciclo de conflictividad entre los gobiernos nacionalistas de Ecuador, Bolivia y Venezuela con los EEUU. La ratificación de Evo, constituye un sólido golpe a los intentos de generar desestabilización en Sudamérica, sobre todos en los países que han adelantado procesos de reinstitucionalización, y deja abiertas nuevas tácticas para desarticular a gobiernos con apoyo popular. Asistimos a una etapa de conflictividad internacional que tiene como eje articulador el tema energético. La única respuesta surge de los movimientos populares y su capacidad de organización y resistencia. Somos testigos excepcionales de un momento histórico que llama a la reflexión crítica y nos brinda a los científicos sociales una oportunidad para el análisis e interpretación de procesos que suceden en tiempo real. Es el momento para ratificar la llamada historia inmediata, que piensa y reflexiona el mundo de lo vivido.

Dr. Juan Eduardo Romero
La Universidad del Zulia
Juane1208@gmail.com
10/08/2008

martes, 2 de septiembre de 2008

IMPACTO DEL 3-D EN EL ZULIA: LOS RESULTADOS ELECTORALES

IMPACTO DEL 3-D EN EL ZULIA: LOS RESULTADOS ELECTORALES.

Debo comenzar diciendo – y esto va para el Diputado Cabezas- que no temo admitir las equivocaciones. Al contrario de aquellos cuyos análisis están estigmatizados por el compromiso político- partidista, los que elaboro sólo tienen el compromiso del estudioso de la realidad social y que tiene el deber de realizar análisis críticos en procesos en pleno desarrollo. Esto lo digo, porqué en anteriores entrevistas y conferencias llegué a señalar que creía que la abstención electoral iba a estar sobre el 35%. No ocurrió así, pero este es un fenómeno que no se presentaba en Venezuela desde las elecciones de 1988, cuando la abstención estuvo apenas por encima del 18%. Todas las demás elecciones, entre 1993 hasta el 2006, registraron abstenciones por encima del 35%, lo que hacía esperar un comportamiento ajustado a este desarrollo histórico.
El resultado de las elecciones en el Zulia, puede permitir a aquellos no dedicados al estudio de la geografía electoral, decir que Rosales puede perder en el estado. Esa afirmación es una verdad a medias. Es cierto, en la medida que ningún liderazgo es inderrotable, pero es falso en cuanto una derrota de Rosales no es tan fácil cómo lo sostuvieron los responsables del Comando Miranda en el Zulia. Para demostrar esto analizaremos los resultados de los últimos tres procesos electorales en el Zulia: 1) referendo revocatorio (agosto 2004), 2) elecciones regionales (octubre 2004) y 3) elecciones presidenciales (diciembre 2006). Estos tres eventos nos señalan una primera hipótesis: en aquellas ocasiones en que se confrontaron el liderazgo personal de Chávez y Rosales, el triunfo ha sido para el actual Presidente. Cuando el enfrentamiento no ha sido directo, es decir que Chávez ha mediado con su liderazgo a través de otro candidato que se le enfrenta al liderazgo regional de Rosales, el Presidente ha sido derrotado.
En Agosto de 2004, el No resultó ganador en el Zulia con un total de 605.383 – correspondiente a un 53.14% de los votos válidos-, que se tradujo en un triunfo del chavismo en 14 de los 21 Municipios del Estado. El Sí, encarnado en la figura de Rosales, obtuvo 530.607 votos (un 46.57%), ganando en Padilla, Catatumbo, La Cañada de Urdaneta, Lagunillas, Maracaibo, Santa Rita y Valmore Rodríguez. Esto confirma nuestra hipótesis parcial.
Al analizar el resultado de las elecciones de octubre de 2004, lo primero que se observa es que ambos liderazgos vieron disminuidos sus votos. Rosales triunfó con 483.924 votos (54.02%) y el candidato de Chávez obtuvo 397.927 votos (44.4%). Rosales ganó en 15 de los 21 Municipios, perdiendo sólo en Baralt, Francisco Javier Pulgar, Jesús María Semprún, Mara, Páez, San Francisco y Sucre. Es decir, que el chavismo tuvo una pérdida del 50% en relación con las elecciones realizadas dos (2) meses antes, en lo que respecta a su votación por Municipios. Eso sólo puede explicarse por la carencia de organización de su liderazgo y las enormes disputas internas que caracterizaron ese proceso comicial. Esa debe ser una lección que Diputados como el líder del proyecto LAGO deben aprender antes de realizar análisis más teñidos de militancia partidista que de estudios de geografía electoral.
Las elecciones del 3-D, nos arrojan otros resultados interesantes. En primer lugar, Chávez vio aumentar su votación significativamente. Alcanzó 722.046 votos (51.3%), un crecimiento de más de 120.000 votos en relación con agosto de 2004 y más de 300.000 votos con respecto a Octubre de ese año. Por otra parte, el chavismo ganó en 15 de los 21 Municipios del Zulia, pero más significativo aún es que derrotó a Rosales en Municipios que tradicionalmente habían votado con él en los anteriores procesos electorales, tal es el caso de Santa Rita. Recuperó espacios que habían perdido en las confrontaciones regionales, tales cómo Colón, Cabimas, JEL, Miranda, Rosario y Machiques de Perijá, Padilla. Por su parte Rosales ratificó su liderazgo en La Cañada de Urdaneta, Maracaibo, Valmore Rodríguez, Catatumbo y Lagunillas.
Estos tres procesos electorales, demuestran la volatilidad en las preferencias ciudadanas. El chavismo, ha demostrado que en confrontaciones directas puede derrotar a Rosales. Han mejorado su desenvolvimiento: el Comando Miranda, bajo la dirección de Mario Isea demostró que pueden superar sus diferencias internas, pero eso no significa un triunfo seguro en el Zulia ante la opción del referendo revocatorio, pensarlo indicaría una visión muy cortoplacista por parte del chavismo en el estado. Derrotar a Rosales, debe traducirse en una mejora de los mecanismos institucionales de desarrollo organizacional. En el caso del Municipio Capital, debe significar para los responsables del MVR una revisión, que también va para el Alcalde que ha recibido mensajes contundentes en cuanto al rechazo que tiene el desarrollo de su acción de gobierno. En cualquier caso, Chávez debe mejorar la organización de sus fuerzas para poder derrotar firmemente a Rosales en el Zulia, aunque habría que lanzar la hipótesis que al chavismo le conviene tener a Rosales en el Zulia, para contar con un contrincante que sea capaz de adelantar un diálogo no conspirativo con el gobierno. Los acontecimientos nos dirán sí está apreciación es errada.

Juan Eduardo Romero J
Historiador/Profesor LUZ
Juane1208@yahoo.com
23/12/2006

El Conficto entre Chávez y los medios de comunicación

El Conficto entre Chávez y los medios de comunicación

Para el ciudadano común, la actual disputa que adelanta el Gobierno de Hugo Chávez con los medios de comunicación, es vista cómo un simple conflicto derivado del interés del chavismo por controlar toda la estructura de la sociedad. Para alguien cercano al chavismo, por el contrario, el accionar está enmarcado dentro de los ámbitos de la ley resorte. Sin embargo, ambas visiones carecen de veracidad.

Lo que ocurre va más allá de un complejo intento por controlar todo en la sociedad venezolana, aprovechando la hegemonía alcanzada electoralmente. Se trata incluso de ir más lejos de los establecido en la Ley resorte. Lo que está en juego acá, es la forma cómo se definen lo que expertos de la sociología política- Dough McAdam, John McCarthy- denominan procesos enmarcadores y construcción de marcos interpretativos.
Los procesos enmarcadores, son dinámicas o acciones conscientes desarrolladas por grupos de personas, en función de lograr forjar formas compartidas de considerar al mundo y a sí mismo, sirviendo de marco para la legitimación y el impulso a la acción colectiva del ciudadano. Los procesos enmarcadores, son grandes constructos de ideas, representaciones acerca del mundo vivido, de la experiencia de la vida cotidiana, acerca de la religión y la cultura, que sirven para construir un espacio común, una visión de vida, sobre la cual se dinamiza la capacidad para movilizarse.

La construcción de procesos enmarcadores, conlleva considerar cinco aspectos: 1) el bagaje cultural a disposición de los grupos contestatarios, es decir los conceptos y elementos ligados a la psiquis de la sociedad que son utilizados para impulsar la movilización social; 2) las estrategias enmarcadoras que emplean los grupos, sí estas son disruptivas, es decir de reto directo al poder o por el contrario son progresivas, pacíficas y lentas, 3) la lucha que se genera entre un grupo que quiere estructurarse como dominante y otros agentes sociales - tales como el Estado, las instituciones- que se oponen a ello, 4) el rol cumplido por los medios de comunicación social en esa batalla y 5)el impacto cultural que el movimiento puede tener al intentar modificar las interpretaciones del mundo vivido.

Estos cinco elementos, son importantes para entender el contexto de la confrontación entre Chávez y los medios. Ello es así, por el hecho que el chavismo surgió en primer instancia como un actor disruptivo, es decir, cómo un actor que retó al poder establecido en 1992. Al hacerlo, planteaba una forma de entender la vida social, una visión cultural distinta, que en este caso estaba enmarcada en la idea de la antipolítica, es decir, en el rechazo de las instituciones y las formas de mediación socio-política adelantadas durante la democracia consensuada en Venezuela (1958-1993). Este proceso enmarcador surtió efecto, y quedó demostrado al analizar las condiciones que hicieron posible la llegada al poder de Chávez en 1998.

Sin embargo, la imposición de este nuevo proceso enmarcador, que impulsó la acción colectiva, no resultaría ser tan lineal como esperaba el chavismo. Las resistencias surgidas a partir de diciembre de 2001, son parte de las acciones que otros grupos sociales adelantan en circunstancias en las que su papel o rol dominante, se ven retadas. En un primer momento (1999-2001), se da lo que se denomina un momento abierto, que es un instante de negociación entre actores sociales y políticos para establecer un nuevo orden político. En ese momento abierto, la relación Chávez- Medios de Comunicación fue fluida, no confrontacional. Luego, -después de la implementación de la relegitimación de los poderes, en julio de 2000- entró el chavismo en una etapa de pura confrontación o conflicto, que es aquella donde un grupo social pretende imponer su accionar sobre otros grupos.

Esta confrontación, ante el agotamiento de los espacios políticos de discusión - poder legislativo, partidos, grupos o movimientos sociales- se desplazó hacia dos campos: 1) la calle y 2) los medios de comunicación. Hacia la calle, porque en ella ningún grupo ha logrado dominio total, y hacia los medios pues en ellos se definen los procesos competitivos por la divulgación de los stocks culturales, sobre los cuales los movimientos o grupos en conflicto dirimen quién logra atraer y motivar mejor para la acción colectiva.

Los medios de comunicación, son el epicentro en donde se discuten los marcos interpretativos, que son metáforas específicas, representaciones simbólicas e indicaciones cognitivas utilizadas para presentar conductas y mensajes, que impulsan la acción colectiva. Por eso la importancia de los medios de comunicación, ellos tienen sus propias rutinas de reproducción, que llegan con una enorem efectividad a la psiquis del ciudadano, y lo más importante, es que los medios no sólo transmiten información: la transforman. Esa capacidad de transformación, es vital para cualquier grupo que pretenda surgir como una fuerza hegemónica.

La apertura o cierre de un medio, de acuerdo a la posición que disponga en la disputa por el control de la emisión y construcción de procesos enmarcadores y marcos interpretativos, es clave para que un movimiento social o político, cree condiciones de oportunidad política, a través del cual pueda asumir posiciones de liderazgo. Este aspecto, es esencialmente claro, en el caso de la disputa entre el Gobierno de Chávez y Radio Caracas Televisión (RCTV).

Para el Gobierno, se trata de eliminar la capacidad de transformar o de incidir en la transformación que RCTV adelanta de los procesos enmarcadores y los macros interpretativos construidos en estos nueve años (1999-2007). Posiciones en torno al socialismo del siglo XXI, el impacto de las misiones, la política internacionalista (diplomacia petrolera), son sólo algunos de esos aspectos. Para RCTV, se trata de mantener un espacio radioeléctrico que le permita a Marciel Granier y otras personalidades representativas divulgar su visión cultural sobre el país. En realidad, ambos sectores establecen una lucha de interpretación sobre la realidad: para Chávez se trata de ejercicio de la legalidad, en defensa del derecho a la información veraz, para RCTV es un ataque a la libertad de expresión.

Las posiciones tanto de Chávez, como de RCTV lo que hacen es ocultar el debate, la discusión que existe en Venezuela, por el control sobre las formas de definición de los procesos enmarcadores que dominarán la vida social del venezolano en la 1era mitad del siglo XXI.

Juan Eduardo Romero J
Historiador
juane1208@gmail.com
7/01/2007

Comunicación política: acerca de la campaña de Chávez y Rosales.

Comunicación política: acerca de la campaña de Chávez y Rosales.

Hay que entender las diferencias entre el planteamiento de campaña de Chávez y el de Rosales. En conjunto, podemos señalar tres grandes temas sobre los cuales se diferencian y un tema en el cual coinciden. Se diferencian en: 1) el tipo de comunicación política que desarrollan. Chávez, está en lo que se denomina una campaña permanente, destinada a mantener el poder. Rosales, desarrolla una campaña eminentemente propositiva, destinada a obtener la atención de los electores claves: los estratos D y E; 2) los temas de campaña. Para Rosales, el principal tema a resaltar es la “idea” de la incapacidad y el fracaso de la gestión de Chávez. Con ello, busca beneficiarse del descontento tanto en el chavismo Light, como en los indecisos. Por su parte Chávez, ha establecido como gran enemigo la “idea” de la lucha antiimperialista, un discurso que históricamente le ha sido de utilidad a la izquierda latinoamericana y que aun conserva cierto atractivo y 3) estrategias comunicativas, en el caso de Rosales, el manejo de un mensaje de optimismo, de atrevimiento, de reto al chavismo, es una parte importante de sus contenidos comunicacionales. Para Chávez, su estrategia comunicativa se expresa en una doble vertiente; por un lado, la referida al impulso y propaganda de su obra de gobierno y por la otra – y eso es un cambio reciente- un mensaje destinado a “suavizar” la característica agresividad del discurso presidencial, mediante las recientes propagandas de “por amor”.
Estas diferencias, se van a profundizar en los próximos meses. Para el chavismo, es vital volver a convencer a los sectores más moderados, menos radicales tanto del propio chavismo Light, es decir, aquellos sectores que simpatizando con Chávez se sienten desconfiados con el exceso de radicalidad y por la otra parte, los sectores indecisos, temerosos o simplemente no motivados por la opción de gobierno del candidato presidente. Para Rosales, es seguro que los próximos meses sean de convocatoria a votar, sí bien comunicativamente le lleva ventaja a Chávez, en cuanto los spots publicitarios son más frescos y ligeros, esa ventaja no se ha traducido – a mi entender- en un aumento de su caudal electoral. Rosales debe calar aun más en los estratos D y E, para convencerlos en la tarea de cambiar sus preferencias del chavismo a su opción electoral.
Por otra parte, Rosales debe luchar contra la abstención electoral, que sí bien en los procesos electorales presidenciales es menor, no deja de ser significativa. De hecho, nuestro país ha registrado una fluctuación en las elecciones presidenciales, así en el 88 fue de 19.1%, en el 93 de 39.84%, en el 98 fue 36.84 y en el 2000 llegó a 43.69. Sí Rosales no logra bajar la abstención del 40%, le resultará prácticamente imposible lograr una victoria. Por su parte, el chavismo debe procurar rescatar a los sectores descontentos por las divisiones internas, por la pugnacidad entre las facciones, por la corrupción, por los excesos en el ejercicio del gobierno, pero hasta ahora tiene la ventaja que le otorgan las misiones, que sí bien no han solucionado el problema de la calidad de vida de los beneficiados, les ha otorgado un “respiro” a su precariedad. Para los electores beneficiados por las misiones del chavismo, les resulta riesgoso optar por Rosales, pues no hay certidumbre con una posible transición.
Rosales, tiene el reto de convencer al electorado que es capaz de lograr una transición pacífica, más bien un cambio de régimen pacífico, aunque para ser realistas, ello resulta muy difícil de hacer y muy fácil para decir. El chavismo controla 21 de las 23 gobernaciones, más de 270 de las 333 Alcaldías, más del 70% de los concejales del país y toda la Asamblea Nacional. Ello dificulta cualquier cambio de régimen.
Chávez y Rosales, tiene a pesar de las diferencias señaladas un punto, o más bien un tema en común: su interés en captar la atención de los estratos D y E a través de una oferta que tiene como centro una propuesta social básicamente asistencialista y que no enfrenta el problema de la pobreza de una manera integral. Ambos se mueven en un neopopulismo mediático, es decir, en un liderazgo personalizado y fuertemente apoyado o sustanciado por el impacto de los medios de comunicación y la videopolítica, que es empleado como un factor para lograr el convencimiento de ese electorado clave.
Asistimos a un momento, en donde el sistema político venezolano, se esta jugando su futura naturaleza. Eso es: de transformarse en un sistema de partido dominante, que es distinto que un sistema de partido único, pues en el primero es una fuerza política la que se impone claramente sobre otras o de experimentar de nuevo una fragilidad multipartidista, que exponga al sistema político a los avatares de un eventual acuerdo. Chávez y Rosales, arrecian su campaña mediática, buscando con el impacto de la imagen sobre el mensaje, convencer a un electorado que se muestra hasta ahora aprensivo con el proceso electoral. Aun nos queda más de un mes de campaña para observar y analizar el proceso electoral, esperemos que algunas cosas cambien.


Historiador/LUZ juane1208@yahoo.com

Comunicación Política: la campaña publicitaria de los candidatos (I)

Comunicación Política: la campaña publicitaria de los candidatos (I)

Muchos periodistas, políticos de oficio, ciudadanos comunes, coinciden en confundir comunicación política con propaganda electoral. La comunicación política, es más que simple propaganda. Es un área multidisciplinaria, en donde debe incluirse los aportes de la sociología, la ciencia política y la Communication Research. Se pretende con la Comunicación política estudiar y analizar como la política es comunicada y presentada por los políticos y los medios de comunicación a los ciudadanos.
Cada vez con mayor insistencia en el mundo, los ciudadanos construyen las bases de sus preferencias políticas sobre las estructuras informativas obtenidas de los diversos medios de comunicación impreso, radial o audiovisual. Es lo que algunos estudiosos han denominado la democracia mediática, para representar con este concepto el impacto y el significado que adquieren los medios de comunicación en la formación de las identidades políticas. Ahora bien, hacer Comunicación Política, no significa reunir un grupo de publicistas o comunicadores sociales en un recinto para planificar la propaganda de un candidato. Va mucho más allá de esta simplista posición, muy típica en las estructuras de los comandos de campaña de la mayoría de los candidatos a ocupar cargos públicos en el sistema político venezolano.
La comunicación política, no es propaganda ni publicidad. La comunicación política moderna, debe estar basada en estrategias de estudio, tales como Focus groups, entrevistas en profundidad, estudios de campo, que permitan precisar cuales son los principales requerimientos, expectativas y necesidades de los ciudadanos. La Comunicación política no debe tratar de hacerle creer al ciudadano que el gobernante sabe lo que necesita, la comunicación política debe permitirle al gobernante determinar cuales acciones debe tomar para satisfacer las necesidades del ciudadano. Ambas expresiones son sustancialmente diferentes.
Las estrategias de comunicación política, deben diferenciar entre los seguidores duros, que respaldan a un régimen u opción política en forma firme; los seguidores blandos que pueden estar de acuerdo con el gobierno pero de una manera blanda. Están los seguidores posibles, que mantienen una actitud neutra y en cuyo caso se persigue su transformación en seguidores blandos. Finalmente, están los opositores duros.
La comunicación política, tiene diversos momentos. Un primer momento, que se denomina marketing de campaña, que es aquél instante en que se busca el poder. En esta etapa, es que hay que enmarcar la campaña de Rosales. En ese primer momento, lo característico es identificar el target decisivo para el proceso electoral. En el caso de Venezuela, más del 80% de la población electoral activa, se encuentra en los estratos D y E. Es por ello, que el marketing de campaña de Rosales, busca obtener beneficios en unos estratos que desde 1998, han manifestado su apoyo a la opción del candidato-presidente Hugo Chávez. Hay un segundo momento, que se denomina marketing de gobierno, donde la comunicación acompaña el ejercicio del poder, algunos lo denominan proceso de campaña permanente, en cuanto no se hace campaña simplemente para una elección, sino que se plantea como una constante, que en el caso de Chávez ha estado asociada a divulgar los logros – reales o aparentes- de su acción de gobierno.
Hay un último momento, el denominado marketing de oposición, que se estructura sobre el supuesto de resaltar las debilidades del candidato o la opción gobernante. Este momento, encaja en las perspectivas presentes en la campaña de Rosales. Su campaña se centra en resaltar las debilidades – reales y aparentes- de la gestión de gobierno de Chávez.
Los dos candidatos, tienen el reto de asumir una comunicación política, que vaya más allá del simple tratamiento de la imagen. La actual campaña, ha estado desprovista de elementos significativos en la construcción de la comunicación política. La campaña de Rosales, está llena de profundas promesas esencialmente populistas. La campaña de Chávez, está utilizando unos referentes simbólicos dios-diablo, matizados con la asimilación del diablo con el imperialismo. Ambas campañas, carecen de profundos significados políticos, en cuanto adolecen de una reflexión sobre la democracia, sobre las dificultades del desarrollo de las políticas públicas por parte del Estado nacional, y sobre todo sobre el futuro del sistema de partidos en la Venezuela actual. Por ahora, estos elementos son un abreboca para entender los diversos discursos y las dificultades que vienen presentando en el desarrollo de la campaña electoral. Esperemos que el debate político se enriquezca en los próximos meses y vaya más allá de promesas exageradas, que son el marco que ha indicado el ritmo de la actual campaña política.

Juan Eduardo Romero J
Historiador- LUZ
Juane1208@yahoo.com

Chávez y Bush: socialismo Vs. capitalismo?


Chávez y Bush: ¿socialismo Vs. capitalismo?


Hay una nueva etapa de la confrontación Chávez- Bush, correspondiente a referencias directas. El Presidente de los EEUU -contraviniendo lo que hasta ahora había sido su política de no referencia directa al Presidente Hugo Chávez- hizo alusión a las medidas anunciadas con respecto a la nacionalización de empresas ligadas a la Telefonía Nacional (CANTV) y el sistema eléctrico, resaltando que las mencionadas medidas no contribuyen a la mejora de las condiciones de vida del venezolano.

Está referencia de Bush, debe ser entendida en el contexto nacional. Tanto la compañía objeto de nacionalización en el sector eléctrico, como la de telecomunicaciones, tienen participación el capital norteamericano. Por otra parte, esta etapa de nacionalización anunciada por Chávez se traduce en un momento de profundización del denominado socialismo del siglo XXI.

Pareciera estar precipitándose una confrontación entre capitalismo - neoliberalismo- y socialismo. No obstante, por encima de la diatriba entre los Presidentes de Venezuela y EEUU, hay una enorme realidad: la mutua conveniencia. Tanto Venezuela como EEUU, por encima de los látigos y fustigaciones de sus representantes y funcionarios, mantienen un intercambio comercial de gran magnitud: en el 2006, ambos países mantuvieron un intercambio que alcanzó los 11,6 millardos de dólares, cifra nada desdeñable de intercambio.

Asimismo, la colaboración de compañías como Exxon, Chevron, Texaco, en los procesos de conformación de las empresas mixtas es de primera importancia. La conflictividad verbal entre los EEUU y Venezuela, más específicamente entre Bush y Chávez, es meramente simbólica, en realidad los intereses nacionales - tanto del Estado como de los grupos económicos- no ha sido afectado. La conveniencia es recíproca: a los EEUU les interesa mantener los niveles de intercambio comercial, sobre todo en el área petrolera y a Venezuela, le interesa seguir siendo uno de los principales proveedores de petróleo. Las diferencias radican en torno al modelo de Estado. Incluso en esos modelos hay cierta sintonía: hasta ahora el gobierno de Chávez sigue desarrollando - a pesar del discurso nacionalista y socialista- un modelo de desarrollo económico esencialmente capitalista. Las formas de apropiación y generación de ganancias, en el modelo de Estado de Chávez tiene el mismo impacto explotador que el Estado de Bush. No decimos que sea coincidentes, señalamos que ambos se apropian de los excedentes generados por el factor trabajo de los empleados, sólo que las ganancias en el caso del modelo venezolano están siendo empleadas en el desarrollo de un sistema de asistencia social, mientras que la capacidad del Estado Norteamericano para avanzar en una política social de amplio espectro, es cada vez menor.

En el caso de Chávez, la idea de Socialismo del Siglo XXI, debería estar acompañada por un replanteo de la relación Estado-sectores productivos, que hasta ahora - insistimos en ello- sigue manteniendo las mismas claves de uso de lo que Marx denominó ley del trabajo-valor.

Una verdadera confrontación socialismo-capitalismo, no estaría determinado sólo por el problema de la propiedad privada, sino que también incluiría lo relativo a las formas de incentivo de mecanismos de generación de riquezas, a través del desarrollo del capital social, como una opción a la lógica capitalista, esencialmente basada en valores privados y personalistas.

La confrontación Chávez- Bush ha sido - hasta los momentos- muy discursiva, claro está con las excepciones de la mediación de los EEUU en las condiciones de Abril de 2002, y la constante presión internacional y el bloqueo unilateral contra Venezuela, en lo relativo a la venta de armas, y que se ha traducido en la apertura del Gobierno de Chávez a otros frentes estratégicos, como Rusia, China, España y Brasil.

Hasta ahora, en esta nueva etapa de confrontación, se anuncia un recrudecimiento de la confrontación, pudiendo llegar más allá de la diatriba verbal y pasar a otro nivel de confrontación, que afecté los intereses económicos recíprocos, sin embargo - a mi entender- está etapa se encuentra lejana todavía.

Las declaraciones de Chávez, en respuesta a los comentarios de Bush, atacan dos cuestiones esenciales de la vida política norteamericana: 1) el problema del modelo de toma de decisiones en los EEUU, sobre todo en lo referido a mecanismos de democracia directa y pulcritud del sistema electoral y 2) el tema de Irak, en donde el Gobierno de Bush ha insistido en ignorar las sugerencias sobre un cambio en la estrategia militar y se mantiene en un camino que reproduce varios de los errores cometidos en el conflicto con Vietnam, en la década de los 60 y 70, del pasado siglo XX.

Finalmente, el gobierno de Bush, continúa equivocado en su estrategia contra Chávez. En esta etapa pronunciarse sobre los procesos de nacionalización, no hacen sino crearle una base discursiva- nacionalista de gran impulso al chavismo, de hecho estos anuncios no afectarán - para nada- las intenciones nacionalistas de Chávez, por el contrario le dan nuevos motivos. No creemos que esta etapa de confrontación vaya más allá de lo discursivo, pero abre una nueva brecha de distancia entre las concepciones del Estado, falta ver sí el chavismo es capaz de superar los elementos heredados de la estructura de explotación y apropiación de ganancias de los factores de poder, sí es así entonces se podrá hablar de un Socialismo del Siglo XXI, de lo contrario será simplemente otro modelo socialdemócrata.

Dr. Juan E. Romero J.

Historiador/Profesor LUZ

01/02/2007

BUSH Y CHÁVEZ: LUCHA POR LATINOAMERICA

BUSH Y CHÁVEZ: LUCHA POR LATINOAMERICA


Recientemente, tanto el Presidente George W. Bush como el Presidente Hugo Chávez, realizaron una gira por Latinoamérica. Para el Presidente de los EEUU, se tradujo en un intento - tardió- de "mirar" con atención los profundos intereses y preocupaciones que su Gobierno tiene en la región. Lamentablemente para la gestión de los republicanos que acompañan a Bush, las condiciones - y ambiciones- mundiales no le han permitido inmiscuirse más en los asuntos latinoamericanos. La aventura de Afganistán e Irak, ha desviado la atención de la política exterior norteamericana, tradicionalmente preocupada de las "desviaciones" latinoamericanas.
Los intentos por controlar las reservas de petróleo de Irak, reactivar su industria de hidrocarburos, aunado a la incidencia entre shíitas y sunnitas en ese territorio, han sido preocupaciones más significativas para Bush, que lo sucedido en Latinoamérica.
Esa actitud, ha sido un error político. Mientras Bush ha estado preocupado por la "lucha contra el terrorismo", en nuestra región se ha generado una profunda crisis institucional, asociada con los sistemas políticos que años y años de ingerencia de los EEUU fueron conformando, buscando instituir en toda Latinoamérica el "two-party sistem", o sistema bipartidista estable, que permitiera asegurar las condiciones de explotación y aprovechamiento de los recursos naturales y la fuerza de trabajo. En estos casi ocho años de gobierno de Bush, partidos tradicionales e históricos como el Conservador en Colombia, la democracia Cristiana en Chile, el partido Peronista en Argentina, Acción Democrática en Venezuela, entre otros, han experimentado una profunda crisis de liderazgo que les ha impedido "entender" las condiciones del cambio histórico en cada uno de esos espacios. Por otro lado, los movimientos sociales, asociaciones civiles, grupos de presión, actores sociales, han elaborado nuevos marcos interpretativos que les han facilitado la tarea de incentivar la acción colectiva más allá de los canales formales previstos por esos partidos históricos. El resultado ha sido el surgimiento de formas de protestas que devienen en liderazgos personalistas y movilizantes, difíciles de controlar en el sentido establecido con los partidos históricos. Por otra parte, este tipo de liderazgos ha enarbolado banderas de reivindicación social y propuestas antiglobalizadoras que han enturbiado la tradicional incidencia de los EEUU sobre la política interna en cada uno de los países de la región.
El gobierno de Bush, procura en este momento, en unas condiciones desventajosas, derivadas de la enorme resistencia antibélica generada por su política agresiva en Irak, aunado a la pérdida de mayorías en el Congreso, mantener una política de "atención" a Latinoamérica, centrándose en dos figuras contradictorias del liderazgo político en la región: Uribe y Lula, los presidentes de Colombia y Brasil.
Para Uribe, es una ratificación de su alianza establecida desde un inicio para buscarle una salida militar al conflicto colombiano, mediante la concesión de cualquier tipo de condiciones sociales, militares y estratégicas para que los contingentes de "asesores civiles" norteamericanos trabajen en territorio colombiano. Eso se traduce en una "ocupación" efectiva por parte de personal civil y militar de los EEUU de amplías zonas colombianas, ligadas a espacios estratégicos con Panamá, Ecuador, Venezuela y Brasil. Para Uribe, la intermediación estratégica con el gobierno de Bush, se ha traducido en una ganancia política que le ha facilitado la modificación de la Constitución para permitir su reelección y granjearse el apoyo de los conservadores, la derecha y los sectores económicos colombianos. Como retribución a ello, Uribe permite el acceso total a las trasnacionales norteamericanas a la exploración de la Amazonas colombiana, la intervención en la explotación petrolera y en general a la intervención de reservas de agua y biomasa en la selva Amazónica.
El caso de Lula, es algo parecido. El Presidente de Brasil, un país que se ha ubicado entre las 0cho (8) economías más fuertes del mundo, ha pasado de un discurso radical que le sirvió para llegar al poder luego de variados intentos, a un discurso de apertura al capital, que se tradujo en resistencias y enfrentamientos en su propio Partido de los Trabajadores (PT). Lula se ha manejado en la típica ambición de liderazgos latinoamericanos, eso es entre la ambiguedad y el compromiso. Ambiguo pues sus posiciones como líder sindical que fue se han flexibilizado para permitir el establecimiento de empresas trasnacionales que han elevado la inversión y el empleo en Brasil, a costa de las reivindicaciones sindicales. Con el compromiso, pues sigue siendo una figura emblemática del surgimiento de la izquierda en la zona.
Para Bush, recurrir a estos dos liderazgos, es una forma de intentar minimizar sus errores de atención a las necesidades de la región, al mismo tiempo que pretende construir un contraliderazgo al populismo radical y étnico impulsado por Chávez, y que ha tenido impacto en Ecuador con Rafael Correa y en Bolivia, con Evo Morales. De hecho la gira de Chávez estuvo centrada en el impulso de los movimientos sociales antiglobalizadores, con enormes lazos con las luchas étnicas en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile.
Para Chávez, la gira significó avanzar en la construcción de escenarios regionales que le permitan extender su liderazgo más allá de las fronteras venezolanas. Ello debe entenderse como una consecuencia de la abrumadora hegemonía construida después de las elecciones de diciembre de 2006 en Venezuela. Chávez pulverizó los partidos históricos (AD y COPEI) ligados a la socialdemocracia y el socialcristianismo, y avanza hacia la estructuración de una fuerza política pensada en el sentido de los bloques históricos de poder planteados por Gramsci en Italia.
Para Chávez se trata de crear condiciones similares a las establecidas en Venezuela, sin caer en una excesiva ingerencia, para facilitar la emergencia de liderazgo sociales con bases étnicas y populares que confronten con los modelos de partidos impulsados por los intereses norteamericanos. Eso se traduce en apoyos sociales y económicos, aprovechando la bonanza petrolera para gobiernos como el de Correa y Morales.
En este sentido, la gira de ambos presidente (Bush y Chávez) tuvo un punto en común: la construcción de asociaciones de liderazgo hemisféricos, sólo que en sentido contrarios. Para Bush están pensados como una cuña de impulso a la integración al ALCA, para Chávez como una base de apoyo para el ALBA. El resultado: la activación de un ciclo de protesta muy corto en toda Latinoamérica al mismo tiempo. Violencia y movilizaciones en Colombia, Uruguay, Brasil, protestas y actos masivos en México, Nicaragua, Panamá, Venezuela.
La conclusión clara: muy tarde la reacción y la preocupación expresada por el gobierno de Bush en la zona. Está en marcha un proceso de crisis institucional de las formas políticas en América Latina que será muy díficil de parar a través de la intermedicación de las agencias y el apoyo de los EEUU.
Dr. Juan E. Romero
Historiador- Profesor Universitario
La Universidad del Zulia- Venezuela
juane1208@gmail.com
03/04/2007