miércoles, 5 de noviembre de 2008

AMÉRICA LATINA ANTE EL TRIUNFO DE BARAK OBAMA

AMÉRICA LATINA ANTE EL TRIUNFO DE BARAK OBAMA

Las elecciones del 04 de noviembre en EEUU derivaron en un resultado esperado: el triunfo de Barak Obama. Son muchas las expectativas que crea este acontecimiento político no sólo en los EEUU. Para los norteamericanos el 1er elemento evidente es el hecho de ser presidente un miembro de la minoría étnica más significativa, los afroamericanos. Obama rescata parte de los planteamientos políticos de dos de las fuerzas sociales más importantes en EEUU en la 2da mitad del siglo XX: el movimiento de derechos humanos de Martín Luther King y el movimiento de auto reconocimiento étnico de Malcom X. Ambos movimientos y sus líderes fueron reprimidos con rudeza y desaparecidos – o mejor dicho asesinados- sus mentores.

Obama ha utilizado – retóricamente- algunos de los planteamientos esbozados en la década de los 50 y 60 del pasado siglo XX por parte de estos movimientos sociales; pero les ha adicionado una propuesta refrescante de la política norteamericana más allá del señalamiento de la llamada cowboys politics (la política del vaquero), que sostiene la hipótesis de la agresividad wasp (blancos, anglosajones y protestantes en inglés) ante otros factores sociales que componen la sociedad norteamericana. El reto de Obama se manifestará en el comportamiento que asuma ante el stablisment y las relaciones de poder con la estructura económica y militar. Asimismo debe afrontar la recuperación de la economía norteamericana, luego de una desastrosa administración republicana que ha comprometido no sólo los intereses económicos de los EEUU sino del mundo capitalista.

Particularmente no tengo muchas expectativas de cambio en la política hacia América Latina. Lo que sí creo es que el fin de la política guerrerista puede abrir espacios al diálogo directo y a un redescubrir de los EEUU de sus vecinos más cercanos; más aun cuando la estrategia política de la administración Bush se tradujo en un progresivo desplazamiento de las fuerzas más conservadoras en las democracias en América Latina. El nuevo impulso de la izquierda, desde la más radical representada por Chávez hasta la más moderada ejemplificada en las actitudes de Lula y Bachelet, son una muestra del retroceso de la idea de democracia y el planteamiento de la reducción del Estado de Bienestar en el contexto actual. Obama deberá articular un nuevo tipo de relación que maneje el problema real del fin de la Doctrina Monroe, que ha significado la disminución de la presencia y la incidencia de los EEUU en el continente. A esa preocupación, habrá que adicionarle la mayor presencia – económica y geoestratégica- de Europa, particularmente Rusia, España y Francia en inversiones, apoyo y asesoría a gobiernos del área; eso sin contar la circunstancia que el “gigante dormido” –China- ha demostrado su interés en una mayor presencia en Latinoamérica.

Para Latinoamérica, Obama deberá asumir dos retos inmediatos: 1) la transición hacia una mejor relación con sistemas políticos y países ideológicamente distantes de los EEUU (Cuba, Nicaragua, Ecuador, Argentina, Brasil y Venezuela) y 2) recuperar los espacios perdidos como factor de poder hegemónico. Lo primero, demostrará que tan tolerante y efectiva puede ser su política de acercamiento para con esos países y gobiernos, aunado al efecto que pueda tener ese acercamiento con los factores de poder internos. Lo segundo, puede significar que se resemantiza el papel y las formas de tratamiento que adquiere el Departamento de Estado y los cuerpos de seguridad e inteligencia de los EEUU. Esto último tiene sus riesgos: para el stablisment puede entenderse esa acción como un peligro para los intereses del coloso del norte y pudiera presentarse una situación de inestabilidad y confabulación política, tales como las que sufrió John F. Kennedy en la década de los 60 y que terminó con su asesinato.

La posibilidad de un trato directo con personajes como Raúl Castro o el propio presidente Chávez quedan abiertos, sí tomamos como ciertas las aseveraciones formuladas por Obama en la campaña. Una visita a Cuba o Venezuela como parte de una agenda inicial puede constituir una sorpresa para el estilo diplomático de los EEUU y puede servir de base para contextualizar una relación menos conflictiva. Lo que afirmamos es que no creemos, ni confiamos en que la subida al poder de Obama signifique un cambio radical ni de la política, ni los intereses de EEUU en la zona; puede significar un trato menos confrontacional y más directo pero jamás de mayor coincidencia entre las posturas nacionalistas de los Presidentes Latinoamericanos y los propios planteamientos provenientes de los EEUU.

Finalmente, el triunfo de Obama puede traducirse en un rescate de lo político como ejercicio de virtud cívica y de reconocimiento de la diferencia. El hecho que el propio Obama sea asumido como una representación de minorías tradicionalmente maltratadas es una esperanza que debe ser considerada. Ya veremos lo que sucede, cómo sea se abre una compuerta de análisis y expectativas muy significativas para la interpretación política de la realidad.

Dr. Juan Eduardo Romero

Historiador

05/11/2008

Juane1208@gmail.com

El Pacto de Punto Fijo

En estos tiempos de convulsión democrática que experimenta Venezuela, hay un conjunto de historiadores e investigadores - cuya reputación académica no pongo en duda- que manejan la tesis de la exaltación del Pacto de Punto Fijo como modelo político de convivencia democrática. Sobre esa tesis planteo algunos elementos que sirvan, desde la teoría política, para la discusión.

En 1er lugar, el Pacto es un instrumento que se plantea en términos de una antropología de poder, es decir como un mecanismo a través del cual los factores asociados a la representación social del poder (grupos económicos, actores políticos, medios, fuerzas armadas) se aseguran una relación pura-coincidencia con la que preservan sus intereses y evitan al máximo la confrontación. Desde esta óptica no hay duda de la ubicación del Pacto de Punto Fijo en la búsqueda de asegurar la convivencia entre factores de poder que lo anhelaban desde el año 1941 cuando se crea Acción Democrática (AD). En 2do lugar, sí aceptamos que el pacto es un esfuerzo democrático por qué se produce la exclusión del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Se alega que tarde o temprano el PCV atentaría contra la propia democracia. Evidentemente, las resoluciones del Comité Central del PCV así lo demostraron, pero muy posterior a la fecha en que se firmó el Pacto.. Sin duda, las circunstancias generadas e impulsadas por las ambiciones de poder de Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt y Rafael Caldera hacían imposibles unas relaciones pacíficas con los “pacos” o comunistas como eran denominados por Betancourt.

Históricamente, las posiciones y acciones del PCV generó un distanciamiento teórico y político con las propuestas de acción de quienes serían los líderes de URD, AD y COPEI. Se trata de un ejercicio de historia crítica que debe generar un análisis más allá de los lugares comunes. Sí pensamos que la dinámica de provocación que impulsó Rómulo Betancourt para evitar un candidato de unidad en las 1eras elecciones libres después del derrocamiento de Pérez Jiménez, nos encontraremos que esas maniobras impulsaron el aislamiento del PCV y estos cayeron en la provocación de Rómulo, tal como cayeron en la provocación de Chávez los trabajadores de PDVSA y los militares de la Plaza Altamira. No debemos olvidar que los actos de provocación buscan generar en el otro una reacción mayor que impulse o incremente la conflictividad. En este sentido, las acciones de aislamiento del PCV fueron efectivas y la forma del Pacto asumió una representación profundamente excluyente en nombre de la libertad.

En 3er lugar, la instrumentación del Pacto, asume la idea de la democracia liberal, en el sentido que se otorga el derecho al voto pero no el derecho de acceso a la representación directa. Es decir, se reconoce la universalización del voto, pero no la universalización de la participación en la estructura de poder público. Los representantes deben actuar a favor de los representados. Estos últimos quedan fuera del juego político y subsumidos a sus intereses, que se asumen deben ser manifestados no directamente por los propios representados, si no por sus representantes. Este modelo es clásicamente liberal y contrapuesto con mecanismos de democracia directa que después han sido plasmados constitucionalmente.

Cuando este conjunto de historiadores, a quienes respeto, pero adverso académicamente, se dedican a relanzar las “glorias de Punto Fijo”, no hacen más que adelantar una estrategia de relegitimación de un discurso y una práctica política que ya está en desuso. La base de la discusión democrática no es la construcción del consenso, como se planteaba en las tesis políticas de los años 50 y 60, se trata hoy del manejo de la diferencia y el disenso, y ello pasa por aceptar su propia existencia. Asumir como se hace que la naturaleza humana se basa en el acuerdo es ir en contra corriente. Lo natural, lo obvio es la diferencia. Debemos aprender a vivir con ella. Por eso mecanismos como los derivados del Pacto de Punto Fijo son – o fueron- una anomalía histórica que hoy resulta imposible reconstruir. Es imposible, pues los niveles de militancia política no son los mismos. Las estructuras políticas que le dieron origen – AD, COPEI y URD- eran muy activas en ese entonces; hoy no lo son. Los nuevos partidos UNT, Primero Justicias y otros no tienen esa capacidad. Por otra parte, las condiciones de burocratismo y clientelismo que facilitaron su pervivencia, hoy no son posibles de aplicar y con ello queda desechada la convivencia pacífica basada en la explotación de la renta petrolera.

El balance no es totalmente positivo después de 50 años. El Pacto remitió o más bien sumió a la sociedad civil en un letargo y adormecimiento que costó muchísimo, hablando desde la lógica de la participación. El pacto no permitió la profundización de la democracia, como hacer juntos entre diversos y retraso el proceso de reconocimiento social de los excluidos. El Pacto facilitó un proceso de cooptación y corporativismo que impulso un enorme daño en el funcionamiento socio-político venezolano. Por ello creo que sólo en un punto tienen razón esos historiadores que impulsan la exaltación del Pacto de Punto Fijo: en que debe ser cuidadosamente revisado sus consecuencias. El Pacto arrojó una mácula de perversión sobre la clase política que aun hoy observamos, en eso debemos ser contundentes. Intentar exaltarlo es retrotraernos al pasado, y eso es ahistórico.

Dr. Juan Eduardo Romero

Historiador

Juane1208@gmail.com

01/11/2008

domingo, 28 de septiembre de 2008

Chávez y las Zonas de Defensa y Seguridad Integral


Chávez y las Zonas de Defensa y Seguridad

 

            Cuando Chávez anunció en agosto de este año, la nueva ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (LOFANB), se produjo un gran revuelo por la “militarización” de la sociedad civil y la politización del estamento militar. Ese planteamiento resulta falaz y fútil en su contenido. Cuando hablamos de militarización nos referimos lo entendemos como un movimiento social que puede llegar a constituir un régimen político, en el cual los militares, sobrepasando los límites de su función, transforman los valores y las actitudes que les son propias, convirtiéndolas, elevándolas al ápice de la jerarquía categorial, en una filosofía y hasta en una Razón de Estado.

            En esos términos se trata de una sociedad que gira alrededor de la idea o representación que tienen los militares de la realidad. Nada más lejano de lo que realmente ocurre. Sin embargo, esa discusión manejada en la agenda pública que se presenta en los medios de comunicación, no dejó percibir la importancia geoestratégica que contenía la LOFANB.

            Uno de los aspectos claves en esta Ley, es lo referente al planteamiento geopolítico. Históricamente nosotros habíamos mantenido una posición subsumida en los intereses estratégicos de los EEUU, producto de la aplicación de la denominada Doctrina Monroe y sus consecuencias desde el punto de vista militar. Quizás la única excepción viene dada por la convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826 por parte de Simón Bolívar, pero de resto – y sobre todo después de la II Gran Guerra (1939-1945)- nuestro país mantuvo un poderío militar basado en el apoyo y sostenimiento norteamericano a cambio de la sumisión doctrinaria. Eso se tradujo en un desdoblamiento de los lindes fronterizos y los espacios marítimos con su consecuente pérdida de soberanía. Es esa una contundente realidad que fue planteada en la Reforma Constitucional mediante la modificación de los Artículos 11 y 16 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). Chávez entendió que era necesario replantearse en el contexto geoestratégico mundial la posición de los lindes fronterizos aunado a la socialización del tema de la seguridad y defensa, más allá de una óptica meramente militar. Por ello la LOFANB señala que el problema de la Seguridad es un hecho de co- responsabilidad entre militares y civiles; para ello implementa las Zonas de Defensa Integral Estratégicas que son planteadas en el Art.24 de la ley.

            Las Zonas de Defensa Integral, son entendidas como un espacio del territorio con características geoestratégicas, y se establecen según la Gaceta Oficial N° 39.016 del 15 de septiembre del presente año cinco (5): 1) la región occidental (Falcón, Lara, Zulia, Táchira, Trujillo y Mérida), 2) región los Llanos (Guárico, Cojedes, Apure, Barinas y Apure), 3) región oriental (Anzoátegui, Monagas, Nueva Esparta y Sucre), 4) región Guayana (Amazonas, Delta Amacuro y Bolívar) y 5) región central (Miranda, Vargas, Carabobo, Aragua, Yaracuy y el Distrito Metropolitano). Esas zonas son claves para la explotación y control de fuentes de agua, recursos de bioma, petróleo, minerales estratégicos entre otras cosas. Sin embargo, deja por fuera todo lo referente a los espacios marítimos donde tenemos 550.000 Km2 en el frente Caribeño y 300.000 Km2 en el frente Atlántico. Creemos que eso representa una debilidad geoestratégica terrible pues sigue dejando indefenso el espacio marítimo, más aun cuando ha sido reactivada la IV Flota norteamericana cuyo espacio de acción es precisamente esa zona.

            El Caribe y el Atlántico son dos frentes claves para el desarrollo de nuestra geoestrategia de seguridad pues incluyen recursos marítimos, de flora y fauna, aunado a las reservas gasíferas que tenemos en la frontera marítima con Trinidad y Tobago. No obstante, más importante aun es la posibilidad que tenemos de ejercer plena soberanía sobre un amplio espacio (más de 850.000 Km2) que hasta ahora se han mantenido totalmente desguarnecidos.

            Hemos planteado ante miembros de la Asamblea Nacional esta observación y esperamos que sea sometida a consideración, dada la significación que tiene para una prospectiva de seguridad y defensa de Venezuela. Asimismo, eso implicaría una articulación de las autoridades civiles y militares para permitir que esos lindes marítimos puedan alcanzar su plena potencialidad y entren en la dinámica de integración económica que se da en el Gran Caribe, pues como se recordará aparte de Margarita, ninguna de las islas, islotes, archipiélagos que tenemos ahí (más de 180) están consolidados desde el punto de vista social, territorial y económico. Esperamos poder corregir esa situación.

 

Dr. Juan Eduardo Romero

Juane1208@gmail.com

28/09/2008

jueves, 18 de septiembre de 2008

La situación socio- política en Venezuela

La situación socio- política en Venezuela (agosto- septiembre 2008)

Esta etapa en el gobierno de Chávez es de mucha complejidad. Por una parte, para el desarrollo mismo de la democracia en el país y por la otra para las fuerzas políticas y sociales que se mediran electoralmente. Para la democracia, por el hecho que la elección directa de los representantes a los cargos populares por parte del PSUV, coloca a la oposición en la disyuntiva de emular en lo inmediato esa acción. No hacerlo, refelejaría una resistencia a la profundización de la democracia y los sometería de nuevo a la volatilidad en la que se han visto inmersos para concretar las "candidaturas unitarias" en los diversos estados del país. El gran reto de la democracia en Venezuela, esta relacionado con la consolidación en este proceso de repolitización de la sociedad, discurriendo entre el resurgir de los partidos políticos o la maduración del carácter político de la sociedad organizada. 

Por otra parte, las fuerzas políticas y sociales deben realizar una escogencia. Esa escogencia está marcada entre la coexistencia recíproca y tolerante, o la permanente confrontación con sus derivados violentos. La develación de un plan de desestabilización y magnicidio, más allá de las posiciones encontradas, señala que aun perviven sectores que no entienden que en democracia la imposición voluntaria electoral es una forma de resolución de conflictos. Tampoco se llega a comprender que esa imposición no debe significar sometimiento del "otro" que no resultó favorecido. Se trata de rearticular, de resemantizar la política, entendida como un hacer juntos entre diversos. Para ello es necesario, es obligatorio, restituir los cauces institucionales provistos tanto por las organizaciones políticas como por la misma actividad participante de los ciudadanos. Hacerlo, es darnos la oportunidad de entendernos en la diversidad.

Veo con preocupación, como hasta ahora se ha banalizado la campaña electoral. Es necesario debatir acerca de la oferta electoral de los candidatos. No se trata de afirmar como se ha hecho, que es el momento de salir de Chávez. Tampoco se trata de indicar que "vienen por Chávez después de noviembre". Debemos reflexionar sobre las implicaciones del modelo socio- político plasmado en la Constitución de la República, aprobada en 1999. Nos guste o no, es ese el Contrato Social vigente entre los venezolanos. No podemos tener una Constitución hecha a la medida del gusto o pareceres de cada uno de nosotros. La Constitución es una estructura normativa que refleja relaciones de poder y una dinámica socio- política moderna. Acogernos a ella es nuestra prioridad. podemos sí señalar o llamar la atención acerca de lo que puedan considerarse desviaciones en su aplicación. Para ello hay mecanismos jurídicos establecidos en ella. Es decir, hay salidas institucionales. Su existencia no justifica, bajo ninguna razón, intentos violentos de alteración del orden político. Las reglas del juego político son claras. Quizás se pueda estar descontento con su aplicación, pero siguen existiendo  opciones para desenvolverse.La coyuntura crítica en la que nos encontramos señala algunos retos para el gobierno y la oposición. 

Para el gobierno se trata de no perder buena parte del espacio político que han logrado ocupar en casi 10 años de ejercicio del poder. Esas 18 gobernaciones obtenidas no pueden mantenerse - hablando políticamente- es seguro que logren sostener su representación en 11 0 12 de esas gobernaciones como máximo. Ello seria una lección de gobierno para el chavismo, o algunos sectores de este, que no ha comprendido la necesidad de mantener la eficacia y eficiencia como condición sine qua non para la gobernabilidad. En el caso de la oposición, la situación es más compleja. No han logrado pasar del discurso "hay que salir de Chávez". La futilidad de sus planteamientos ha atentado contra sus posibilidades políticas. Sin embargo, han logrado construir una relación medianamente homógenea en torno a sus candidaturas, pero carente de una propuesta de acción política. Tienen que entender que es necesario construir una propuesta alternativa, no sólo para competir con el chavismo, si no para generar mayor democracia al ofrecer alternativas de poder.

A nivel internacional también es crítica la situación. La próxima elección de los EEUU, ha hecho que arrecie las acciones radicales hacia Venezuela. El candidato republicano, John McCain, como buen representante de los intereses norteamericanos tiene que satanizar - aun más- al gobierno de Chávez. Para ello ha escogido el tema narcotráfico y guerrilla. Sectores internos se han aliado a esta opción y no ven el peligro que representa dejar abierto esa compuerta al lobby de intereses de los EEUU. eso no significa que desconozcamos que existen vinculaciones en la Guardia nacional con el narcotráfico, pero esas mismas vinculaciones existen también entre sectores de seguridad en los propios EEUU y nadie las denuncia. El tema de trasfondo es la energía y la incomodidad de la política nacionalista de Chávez. La reducción de las reservas probadas de las trasnacionales petroleras y la confirmación de la magnitud de las reservas de Venezuela, vuelve la mirada hacia nuestro país. Geopolíticamente, la no alineación de Chávez y la réplica de su actitud en toda Latinoamérica, es peligrosa para los intereses de los EEUU y ello se traduce en una ansia de intervención que puede resultar muy peligrosa. Esa intervención no sería, tal como dice el chavismo, a través de una invasión. Más bien se trata de señalar a Venezuela como un Estado Forajido, figura del derecho internacional ligada a la violación de derechos humanos, convenios y regulaciones del derecho Público Internacional. Al declarar a nuestro país forajido, se abre la puerta para sanciones políticas, financieras y administrativas que serían terribles para el desarrollo económico del país. Por eso la campaña de acusaciones contra Venezuela y funcionarios de Estado, buscando establecer una asociación con el narcotráfico, la guerrilla y el terrorismo. 

Acá, no se trata de apoyar a Chávez. Se trata de entender el trasfondo de la estrategia norteamericana para obtener control sobre las reservas estratégicas de petróleo. Sí se quiere ser duro con el chavismo, hay que insistir en que cumpla con el proyecto de estado vertido en la Constitución, sin caer en dogmatismo o extremismos. Por eso señalo que el momento que se experimenta es clave para el futuro de la democracia en nuestro país-

miércoles, 10 de septiembre de 2008

LAS 3 ERRES DE CHÁVEZ

            LAS 3 ERRES DE CHÁVEZ

 

            El anuncio que hizo Chávez en el Aló presidente del domingo 06 de enero, debe ser visto con una lectura múltiple. En primer lugar, es el resultado de los efectos de la primera derrota política contundente que ha sufrido, desde que llegó al poder en diciembre de 1998. El rechazo manifestado al proyecto de Reforma Constitucional refleja como buena parte de los más de 7 millones de votos que obtuvo en diciembre de 2006, mostraron actitudes muy conservadoras en torno a los denominados valores socialistas.

            En segundo lugar, el anuncio responde a la necesidad de reposicionar las fuerzas políticas que lo han apoyado en estos casi 10 años de gestión. La propia dinámica socio- política que ha implementado, sobre todo a partir de la relegitimación de los poderes efectuadas en julio del año 2000, ha generado una progresiva depuración de los diversos sectores que conforman el chavismo, esta depuración ha tenido un doble efecto. Por un lado, ha cohesionado sus fuerzas hacia lo interno, permitiendo identificar los elementos más cercanos a su postura política, pero por otra parte, las fuerzas políticas que en un momento lo habían apoyado al dejar de hacerlo han pasado a constituirse en elementos fuertes en la conformación de la oposición.

            En tercer lugar, Chávez está haciendo una lectura sui generis de los planteamientos de Antonio Gramsci sobre la construcción de un bloque histórico. Esta construcción implica unas alianzas de clases, en un sentido amplio, de forma tal que logre el convencimiento de sectores heterogéneos de la sociedad venezolana en torno a un compromiso con el proyecto de país. Este proceso tiene sus riesgos. Sí, no viene acompañada esta nueva etapa por una profundización del debate ideológico, que a decir verdad, ha estado ausente en lo interno del chavismo, se puede derivar en un proceso de endulcoramiento ideológico que produzca una migración de la preferencia electoral que hasta ahora había capitalizado Chávez.

            No hay duda, que el planteamiento en torno a la revisión, la rectificación y el reimpulso (las 3 erres) establecido por Chávez busca la consolidación del chavismo como un  factor hegemónico. Chávez en la etapa 1999-2006 completó el proceso de desplazamiento de los factores políticos opuestos a su oferta electoral, pero el crecimiento aritmético que experimentó en el lapso 2000-2006 se vio estancado en esta aventura política de la reforma. El mismo presidente comentó la falsa percepción que tuvo del momento, o más bien de la oportunidad política para lanzar el ajuste ideológico hacia el socialismo del siglo XXI. Creo que sí pretende avanzar en este debate ideológico un buen comienzo seria la adecuada discusión acerca de las particularidades del planteamiento. Los recién conformados batallones electorales – las antiguas unidades de batalla electoral (ube)- deben empezar por generar una discusión profunda de las bases del pensamiento clásico marxista. Aplicando las tesis de Gramsci, el PSUV que es más un partido de masas que de cuadros, debe ser capaz de motorizar la conformación de un bloque histórico que incluya otros sectores, no necesariamente comprometidos en esta etapa de debate, pero que sí puedan compartir ciertos valores definitorios de esa idea de socialismo a la venezolana, marcada por la solidaridad, el compromiso ético y la eficiencia.

            La revisión pasa por los mecanismos institucionales de desarrollo político. Una de las lecciones del 2-D es que la maquinaria burocrática del chavismo hizo mucho daño, en cuanto su estancamiento al momento de generar respuestas políticas. En este sentido, revisión y rectificación están acompañados, pues la otra lección del 2-D es que hay cerca de 3 millones de votantes del chavismo que son susceptibles de migrar hacia donde mejor sople el viento, y evitarlo – para el chavismo- pasa por mantener las expectativas de mejora en la calidad de vida de los venezolanos y no hay duda, que el actual estado de inercia del aparato burocrático no ayuda a esto.

            De nada vale mantener un crecimiento económico sostenido, sí esté no viene acompañado por la eficacia al momento de la administración. El reimpulso estará marcado entonces por el establecimiento de una práctica ideológica que acompañe el tan anunciado proceso de cambio y eso se traduce en manejos más pulcros en la resolución de las necesidades del ciudadano promedio. Las 3 erres, se traducen en una oportunidad para retormar el proceso de consolidación de las expectativas que le han permitido capitalizar las preferencias del voto del elector. No avanzar en el fortalecimiento organizacional en el transcurso de este año, puede traducirse en una posibilidad de derrota política en las elecciones para alcaldes y gobernadores. No hay duda, que la situación del chavismo es difícil pues tiene que lidiar  con dos dinámicas paralelas: la organización de sus fuerzas en torno al PSUV y el compromiso de actuar eficazmente ante las necesidades de sus electores y adeptos políticos, todo es un espacio muy corto de maniobra política que comienza ya y termina con las elecciones. La oportunidad es clara, pero el riesgo si no se asume con seriedad el debate es mucho.

            Sí Chávez desarrolla la tesis de Gramsci de construcción de un Bloque Histórico, asegura su hegemonía más allá del 2012, de lo contrario puede acelerar la migración de un voto que demostró el 2-D no estar comprometido ideológicamente con sus propuestas.

 

Dr. Juan Eduardo Romero

Historiador

Juane1208@gmail.com

Los retos del chavismo para el 2008

Los retos del chavismo para el 2008

 

            No hay que tomar a la ligera los resultados electorales del pasado 2-D. Hemos afirmado que los casi 3 millones de votos de diferencia entre el 2006-2007, indican que el chavismo tiene una base electoral dura de cerca de 4.300.000 votos. Eso es una ventaja estratégica que debe ser usada como tal, pero al mismo tiempo debe generarse una profunda reflexión sobre la forma en que ha sido divulgado el contenido ideológico en torno al Socialismo del Siglo XXI.

            Cuando Chávez triunfa el 06-D del 2006, inmediatamente afirma que quienes votaron por él lo hicieron por el socialismo. Comenzó un planteamiento muy general sobre la naturaleza de ese socialismo, sin que existiera por parte de los funcionarios del partido (MVR. PPT. PCV) o del Estado (Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales) un debate epistemológico profundo que distanciara  está propuesta de la natural asociación con el socialismo real soviético o cubano. Esa falla, tendría sus efectos contundentes en este ejercicio electoral.

            Es este compromiso, de comenzar el debate ideológico con seriedad el primer reto para el chavismo. Cuando hablo de comenzar, es que considero que aparte de las alocuciones realizadas por el propio Chávez no ha existido un debate con seriedad hasta el momento. Ello conlleva revisar la estructura de funcionamiento del PSUV, desde la dinámica de nombramiento de la estructura como  las funciones y formas de afiliación que ha adelantado. Esta debe ser una primera acción de carácter inmediato. No se explica como un partido que se ufana de tener cerca de 5.400.000 aspirantes a militantes inscritos, llega a obtener en un ejercicio electoral sólo 4.300.000. Sin duda, en sus filas hay más de 1 millón de inscritos por simple conveniencia o miedo a una nueva lista Tascón.

            En una lectura fatua, se afirmaría que este comportamiento forma parte de la cultura política del venezolano. Es el típico comportamiento del que se “anota a ganador”. Sin embargo, a pesar de aceptar ese comportamiento cultural debo rechazarlo categóricamente. Un partido moderno – y eso pretende ser el PSUV-  debe incidir en un proceso de formación ideológica y política que lleva su tiempo. Es cierto que hay un camino adelantado: la creciente politización ciudadana del venezolano en los años recientes, que han manifestado su decisión de movilizarse. Sin embargo, no debe confundirse ganas de movilizarse con preparación política. Movilizarse es un acto emotivo, producto muchas veces de la reproducción de una conducta o la emulación de comportamientos o acciones colectivas, pero cuando hablamos de preparación política se habla de coherencia organizativa, compromiso ideológico y responsabilidad institucional. Nada de eso se observó en el ejercicio electoral del 2-D, por lo menos de parte de las fuerzas chavistas.

            El segundo reto, pasa por desarrollar una rearticulación de los marcos interpretativos que habían servido para movilizar a millones de ciudadanos desde 1998. Cuando se estudia el comportamiento electoral del chavismo, se observa que hubo un progresivo crecimiento a partir del año 2004, producto del “efecto misiones”. Ese efecto parece haber disminuido en su eficacia motivado a uno de los males del socialismo real: el burocratismo. Este es un subpunto del 2do reto: revisar la estructura de respuesta social y los marcos de movilización que impulsarón a las misiones y que parecen haberse “fosilizado” el 2-D.

            En tercer lugar, el manejo que tuvieron los medios oficiales, los funcionarios distó de ser efectivo, en términos de reducción de la dispersión que pudiera causar la propaganda en contra. Se ha dicho que el bombardeo de los medios hizo daño, pero yo me pregunto: ¿ es que en algún momento ese bombardeo ha dejado de ser frecuente desde 1999? ¿ No será que la capacidad de respuesta en esta ocasión fue reducida a su mínima expresión?. De ser así, debe exigirse una responsabilidad en los órganos de propaganda política del chavismo.

            En cuarto lugar, hay que rearticular la vinculación con los liderazgos regionales y locales. Buena parte de lo que paso, duélale al chavista más recalcitrante, tiene que ver con una natural reacción de no intervención de buena parte de los alcaldes, gobernadores y concejales, que vieron sus apetencias de continuidad reducidas a cero cuando sólo el comandante aseguró la reelección como propuesta constitucional. Hay ahí un ejercicio de crítica que el propio presidente debe asumir y restituir esos lazos que existen, pero se han visto afectados por las tendencias internas que subsisten.

            En quinto lugar, hay que repensar el ritmo de la ejecución del partido único. Un proceso de construcción de una unidad revolucionaria no debe ser objeto de un “decreto”, debe ser producto de un proceso de maduración que acá no existió. La imposición del ritmo de construcción del partido, fue asfixiante y casi coactivo, y ello explica que la maquinaria electoral – que había sido efectiva antes- no funcionará como debía. En fin de cuentas,  tal como lo entienden los chinos, la crisis representa dos cosas: un agotamiento pero también una oportunidad. El chavismo, experimentó un agotamiento de su caudal electoral – en este momento- pero tiene la oportunidad de recuperarlo, dependiendo de su capacidad de autocrítica y corrección. Veremos que ocurre.

 

Dr. Juan E, Romero

Historiador/profesor universitario

Juane1208@gmail.com

ANÁLISIS CRÍTICO SOBRE EL 2 DE DICIEMBRE

ANÁLISIS CRÍTICO SOBRE EL 2 DE DICIEMBRE

 

            El proceso electoral que vivimos el pasado 2 de diciembre, genera varias reflexiones sobre la realidad socio- política venezolana. En primer lugar, la naturaleza de la campaña electoral fue especialmente dinámica y contradictoria. Se estructuró sobre dos ejes: el miedo y el cambio ideológico. El miedo como estrategia de la oposición fue efectiva, se escogió recurrir a los valores culturales sobre la libertad, la propiedad y la venezolanidad, que fueron antepuestos a los planteamientos ideológicos de construcción del socialismo.

            El cambio ideológico, por su parte, recurrió a la estrategia de la solidaridad y el compromiso social, no obstante esto, el manejo realizado distó mucho de ser efectivo, dejando espacios para que el Bloque del No creara dudas y temores sobre el impacto del proceso de cambio. En este sentido, los que apoyaron el Sí no fueron capaces de crear intersubjetividades eficaces en el convencimiento de la gente y su necesaria movilización para votar.

            En segundo lugar, los resultados numéricamente hablando fueron sorprendentes. Ello es así pues en ningún otro proceso electoral la abstención había afectado a las fuerzas del chavismo. ¿Qué paso para que por primera vez fuera afectado?. La respuesta es múltiple. Hay una primera aproximación, derivada del total de la votación de Chávez, sobre todo sí se hace análisis electoral comparado. El chavismo ha obtenido 3.673.685, 3.757.773, 5.800.629, 7.309.080, 4.379.392 y 4.335.136, respectivamente en las elecciones de 1998, 2000, 2004, 2006 y las opciones A y B en el 2007. Cómo se observa, entre el 2004 y el 2006 se experimentó un crecimiento significativo de la votación que se vio reducido drásticamente en estas elecciones. Creemos que el miedo al cambio institucional propuesto lo explica. Sin embargo, acompañando al miedo se debe señalar dos factores adicionales: 1) la disputa por el liderazgo en el PSUV y 2) las debilidades organizativas. Con respecto al primer factor, la coincidencia o yuxtaposición entre la elección de los voceros y comisionados con la propuesta de Reforma produjo una dispersión de esfuerzos terribles. En relación al segundo factor, el PSUV demostró que la autodisolución de las demás organizaciones políticas que durante 11 procesos electorales habían sido efectivas fue un error; que todavía no ha sido  capaz de articular en lo interno la capacidad de movilización que demostraron en esos eventos electorales.

            Hay, por otra parte, otra explicación sociopolítica del fenómeno de la abstención: el cansancio electoral. La realización de tantos ejercicios electorales puede haber incidido en el resurgimiento de un sentimiento antipolítico, o puede haberse producido una mezcla entre el sentimiento de cansancio y el miedo a los cambios, que en sí es una resistencia ideológica. Eso serviría para explicar por qué el chavismo perdió (pues no se pronunció) 2.973.944 votos entre diciembre de 2006 a diciembre 2007. Ahora bien, del total de votos sacados por el chavismo, se desprende que cuenta con una base dura de votos de más de 4 millones de electores, es decir, ese es el número de comprometidos ideológicamente.

            De esa cifra se desprende, que dentro del PSUV hay cerca de 1 millón de inscritos que están ahí simplemente por anotarse a ganador o en el peor de los casos, por temor a los efectos de una lista Tazcón. La enseñanza, tanto para el chavismo como para quienes se le oponen, es que hay cerca de 3 millones de electores, que son claves al momento de decidir un triunfo electoral, y que hasta ahora se han inclinado por el liderazgo carismático de Chávez, pero que el 2-D demostró sus resistencias o reticencias al cambio drástico.

            En tercer lugar, la institucionalidad democrática venezolana salió fortalecida pues el resultado se traduce en el comienzo del fin de la transición política iniciada en 1998. Ello es así, por que al salir a defender la oposición a Chávez, la Constitución de 1999 se hizo coparticipe del Proyecto de país contenido en ella y que ha sido la base de acción del presidente de la república hasta ahora. Asimismo, los compromete con los mecanismos institucionales de expresión del voto a través del CNE, como órgano rector. Para la oposición, se trata ahora de construir una base propositiva que logre atraer a ese chavismo no radical que se pronunció en el 2006 por el mantenimiento de Chávez en la presidencia, de forma tal que el compromiso de acción política es enorme tanto para las fuerzas políticas que apoyan lo apoyan como para quienes lo adversan.

            Se trata de cómo el chavismo radical - que atemorizó con la propuesta de cambio a los simpatizantes no comprometidos ideológicamente- logra rearticular las preferencias hacia el liderazgo carismático de Chávez o se arriesga  -sí no rectifica o calibra la propuesta de cambio- a que emigre definitivamente esos casi 3 millones de votos hacia una oposición que pueda atraerlos sin radicalismo. Las cartas de la decisión política están echadas para el año 2008, año electoral y clave para responder a estas incógnitas.

 

Dr. Juan Eduardo Romero

historiador/ profesor universitario

juane1208@gmail.com